Sobre la peste bubónica en Barcelona y el inicio de la desratización en España

Fig 1. ‘Profilàxia de la pesta’ de Lluís Claramunt, 1933./ C. Pradera 04-2021

C. Pradera, Barcelona, 11-04-2021

Escribo esta entrada con motivo de haber leído la ‘Profilàxia de la pesta’. Se trata de un interesante texto de Lluís Claramunt Furest publicado en 1933 en la ‘Revista de los Servicios Sanitarios y Demográficos Municipales de Barcelona’ [1]. Aunque el texto por sí mismo tuvo suficiente calidad para ser publicado como separata (figura 1). Lluís Claramunt explica el importante esfuerzo de desratización llevado a cabo en Barcelona, el cual queda más que justificado por los brotes de peste sufridos durante el primer tercio del s. XX. Se habla de la biología de las ratas, de la peste y de los medios de lucha. He dedicado espacio en este blog a esta importante personalidad por ser uno de los mayores expertos en desratización que hubo en España [2]. Justificaré esta afirmación.

SOBRE LLUÍS CLARAMUNT FUREST

Lluís Claramunt (1862-1935) se licenció en Medicina por la Universidad de Barcelona en 1888. Fue discípulo del médico Joan Giné Partagàs, introductor de la antisepsia en Cataluña, y colaborador del Jaume Ferran Clua (1851-1929). En 1885, todavía como estudiante, acompañó al médico Jaume Ferran a Valencia para la aplicación de la vacuna anticolérica. Fue una vacunación masiva llevada a cabo en más de 50.000 personas. Entró a trabajar en el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona como colaborador de Jaume Ferran, director entonces del laboratorio [3]. Hacia 1911 fue nombrado vicedirector del Instituto Municipal de Higiene y se hizo cargo del Servicio de Desinfección, situados entonces en la calle Llull [4]. Como era costumbre en la época, tuvo su propia actividad y montó un laboratorio en el que preparaba sueros, vacunas, etc., llamado Instituto Claramunt con sede en la calle Bailén 8 de Barcelona. Uno de los preparados de este laboratorio fue el Raticida Claramunt a base de cultivos de Salmonella Typhimurium, producto inspirado en el Virus Danysz del Instituto Pasteur [5]. En 1929 fue creada la ‘Revista de los Servicios Sanitarios y Demográficos Municipales de Barcelona’ de la cual fue director. En enero de 1933, Lluís Claramunt fue nombrado director del Instituto Municipal de Higiene, cargo que mantuvo hasta su fallecimiento en 1935. Fue una personalidad destacada miembro de la Real Academia de Medicina y de la Academia de Higiene de Cataluña.

Durante el siglo XIX y el primer tercio del s. XX, Barcelona padeció una serie de epidemias que Lluís Claramunt vivió de manera activa como miembro del Instituto Municipal de Higiene y, más concretamente como responsable del Servicio de Desinfección que incluía también las desinsectaciones y desratizaciones. Para hacernos una idea, en la Barcelona del s. XIX hasta el primer tercio del s. XX hubo epidemias de todo tipo entre las que cabe destacar epidemias de fiebre amarilla (1803, 1821 y 1870) cólera (1834, 1854, 1865 y 1885), gripe (1918), y brotes epidémicos de fiebre tifoidea, peste bubónica, viruela, tifus y rabia, entre otras enfermedades infecciosas [6].

Fig 2. Gaceta Sanitaria de Barcelona, 10 de agosto de 1891, Año III, No 12, pág. 448.

LA DESINFECCIÓN

En 1864 Louis Pasteur (1822-1898) refutó la teoría de la generación espontánea y puso las bases de la teoría germinal de las enfermedades infecciosas. En 1867 Joseph Lister (1827-1912), apoyado en los experimentos de Pasteur, explicó el origen bacteriano de la infección en las heridas. Y como consecuencia propuso la desinfección por medio de antisépticos. Propuso el fenol para lavar instrumental, heridas y las manos de los cirujanos, por lo que sentó las bases de la antisepsia moderna. Esto disminuyó la mortalidad debida a simples operaciones quirúrgicas. Y tuvo su aplicación directa en la desinfección como ayuda para combatir las enfermedades infecciosas. Otro hito importantísimo para el control de las epidemias, fue el desarrollo en 1880 de las vacunas gracias también a las investigaciones de Louis Pasteur.

Con la epidemia de cólera de 1885, fueron aplicados los nuevos conocimientos científicos. En España el Gobierno dictó órdenes que obligaban a la desinfección de personas y objetos en las fronteras para evitar la entrada del cólera. El impacto que tuvo esta enfermedad en Barcelona llevó a que el Ayuntamiento de Barcelona creara en 1887 el Laboratorio Microbiológico Municipal a cuya dirección se puso a Jaume Ferran. Y poco después, en 1891, fue creado el Instituto de Higiene Práctica (luego de Higiene Municipal) a cuyo cargo se puso al médico Lluís Comenge Ferrer. Esta importante personalidad inició los estudios de epidemiología urbana en España y fue también el iniciador de las desinfecciones domiciliarias [6].

En la imagen número 2, se puede ver la página 448 de la Gaceta Sanitaria de Barcelona del 10 de agosto de 1891. Hay una tabla donde aparecen los servicios de desinfección practicados durante el mes de julio de 1991 por el Instituto de Higiene. Esta tabla da constancia de las primeras desinfecciones practicadas en España. Y también significa que el Ayuntamiento contrató personal para el oficio de desinfector. Como se puede ver en la tabla, se hacían desinfecciones sobre habitaciones y objetos. Sobre habitaciones se aplicaban o bien desinfectantes líquidos mediante pulverización o bien se realizaba una aplicación gaseosa (fumigación). Y sobre objetos se desinfectaba por medio de calor húmedo a 130ºC con una estufa Geneste. Y los objetos que no se podían desinfectar o que no valiera la pena se incineraban.

Hasta entonces, el concepto de desinfección estaba ligado a la limpieza. En la Real Orden de 25 de septiembre de 1834, se ordenan “reglas para proceder al expurgo y desinfección de la población después de casi extinguida la enfermedad epidémica que ha afligido á esta capital”. Tras la epidemia de epidemia de cólera en Madrid, se ordenó una desinfección de aquellos lugares donde había habido enfermos que consistía en el blanqueo de techos y paredes, y la limpieza del suelo, puertas y ventanas dos veces por día de agua clorada. También se ordenaba que las camas, sillas y otros muebles donde hayan estado los enfermos deberán ser limpiadas con agua hirviendo y, cuando esto no sea posible, que se expusieran a los rayos del sol. Se sabía que se trataba de una enfermedad infecciosa, pero se desconocía cómo se realizaba la transmisión porque se desconocía el mundo microbiológico que Louis Pasteur dio a conocer. Por otro lado la experiencia llevaba a este tipo de prácticas que eran llevada a cabo tarde. Entre las prácticas más importantes fruto de la experiencia está la cuarentena. Recordemos el puerto de Mahón que tenía un importante lazareto a donde eran enviados los barcos sospechosos a hacer la cuarentena.

Pero no fue hasta 1901 cuando se estableció una normativa a nivel de toda España con el fin de prevenir las enfermedades infecciosas. El Ministerio de la Gobernación dictó el Real Decreto del de 31 de octubre de 1901 “referente a las medidas y precauciones que han de adoptarse en los casos que puedan ocurrir de enfermedades contagiosas” [7]. Se estableció la desinfección sistemática para locales y objetos donde hubiera habido un enfermo de peste, fiebre amarilla, cólera, lepra, viruela, sarampión, escarlatina, difteria, tifus, fiebre tifoidea y tuberculosis. Con ello se obligó a la creación de los parques de desinfección y se oficializó la figura del desinfector que además debía realizar, cuando fuera oportuno, la desinsectación y desratización [8].

LA DESRATIZACIÓN

En 1894 Alexandre Yersin (1863-1943) fue enviado por el Instituto Pasteur a Hong Kong para investigar la epidemia de peste bubónica en China que se había iniciado hacia 1855. La misión era encontrar el patógeno responsable de la enfermedad con la idea de poder desarrollar una vacuna. Allí descubrió la bacteria causante de la peste. Y no solo eso, sino que también la encontró en las ratas en las que causaba también la enfermedad, lo cual apuntaba a la vía de transmisión. Esta búsqueda en la rata seguramente la hizo porque en China se había establecido una relación entre la aparición de muchas ratas muertas y la aparición después de la enfermedad. Posteriormente se descubrió que la pulga era el vector de transmisión.

Esto llevó a que la rata pasara a ser vista no solo como un animal destructor de bienes y que podía hacer la vida penosa a las personas con su presencia, sino como un peligro para la salud pública. Por tanto, se empezaron a vigilar los puertos para lo cual fue reforzado el cuerpo de médicos de la Sanidad Exterior. En los puertos un médico debía controlar la llegada de barcos de zonas pestosas o sospechosas. El barco era clasificado por su procedencia y no podía tocar puerto sin antes realizar una desratización que iba a cargo del armador. Una vez realizado, se entregaba un certificado de desratización. Al principio, esta desratización se llevaba a cabo mediante una fumigación a base de quemar azufre para generar anhídrido sulfuroso (sulfuración). Luego apareció el método de usar anhídrido sulfuroso líquido que se aplicaba desde el exterior. Posteriormente, a partir de la década de 1920, se pasó a utilizar ampliamente el ácido cianhídrico (cianhidrización) que era generado en el exterior mediante diversos procedimientos.

En este punto, la lucha contra las ratas necesitó de una nueva palabra que la definiera. Fue entonces cuando apareció el neologismo desratización. Buscando en hemerotecas, he encontrado el uso más antiguo de esta palabra en enero de 1907 en el periódico Nuevo Mundo de Madrid (figura 3). Como se puede ver, se le dedica un apartado en la que se explica justamente que se trata de una palabra nueva. Aunque hay que apuntar que el redactor es poco afortunado y confunde ratas con ratones. Este neologismo es probable que sea una adaptación del francés, porque en el país vecino iban por delante en aspectos científicos e higiénicos. Respecto a su uso de manera institucional, la palabra desratización aparece por vez primera en una norma de 1910. La Inspección General de Sanidad Exterior, Ministerio de la Gobernación, publicó la ‘Circular dictando reglas para la desinfección de buques en las Estaciones sanitarias’, Gaceta de Madrid, 9 abril de 1910. Hasta entonces cuando se referían a  la desratización, los textos oficiales utilizaban “destrucción de las ratas”.

Fig 3. Nuevo Mundo, Año XIV, No 679, jueves 10 de enero de 1907, Madrid, pág. 5.

LA PESTE BUBÓNICA EN BARCELONA

La peste bubónica se expandió desde China a todos los continentes. Hacia 1896 llegó a la India donde dio origen a numerosas epidemias durante varias décadas en las que desgraciadamente murieron muchas personas. Fuera de la India, la peste afectó a muchas ciudades portuarias con mayor o menor afectación. En 1899 alcanzó Hawái y al año siguiente llegó a San Francisco. También en 1900 llegó a Australia. En Europa, llegó a Oporto en 1899. Desde España se temió que también pudiera llegar a Galicia. La peste bubónica causaba auténtico miedo. Se mantenía vivo el recuerdo de las grandes epidemias que habían asolado Europa en siglos pasados y por ello recibió también el nombre de peste negra. Y en siglos posteriores se habló de peste levantina. A pesar de que los principales puertos contaban con la supervisión de la Sanidad Exterior, la peste acabó llegando a España.

Tal y como se puede ver en la tabla que se muestra abajo, Barcelona tuvo ocho brotes de peste bubónica entre 1905 y 1931. El estudio de estos brotes es interesante y nos ha llegado información fiable. Por un lado, tenemos el volumen dedicado a la peste de Jaume Ferran, Frederic Viñas y Rossend de Grau publicado en 1907 [9]. Este volumen incluye varios estudios. Uno dedicado a la epidemia de peste en Oporto de 1899 y otros a las sucesivas epidemias sufridas por Barcelona desde el medievo. Estos autores fueron comisionados por el Ayuntamiento de Barcelona para estudiar el caso de Oporto cuando se declaró la peste. Por tanto, contaban con experiencia previa que sirvió de gran ayuda en 1905 cuando llegó la peste.

Por otra parte, tenemos ‘La pesta en el Pla de Barcelona’, texto de Lluís Claramunt dedicado al brote de 1931 publicado en la ‘Revista de los Servicios Sanitarios y Demográficos Municipales de Barcelona’ [10]. El autor fue el responsable de toda la acción de desinfección, desinsectación y desratización para atajar el brote, ya que era el responsable del Servicio de Desinfección. Era una persona de formación muy completa y amplia y con una gran experiencia luchando contra las enfermedades infecciosas [11].

Y en último lugar, tenemos el estudio del médico Pablo Cartañá Castellá y el entomólogo Juan Gil Collado dedicado al estudio de las ratas y sus ectoparásitos con motivo del brote de 1931 [12]. En este punto creo que se trata del estudio de mayor calado que se haya hecho sobre la peste en España. No conozco que se hayan hecho otros similares. Este estudio es francamente más que interesante. Se estudian las especies de pulgas encontradas, su biología, ocurrencia, etc. Se estudia la evolución de la peste y los brotes anteriores. Se relacionan la concurrencia de los brotes con el ciclo de la pulga Xenopsylla cheopis, que es el vector más eficaz en la transmisión de la bacteria pestífera. Estos investigadores descubrieron que la población de esta pulga aumenta a partir de junio para llegar a un máximo en septiembre y llegar a un mínimo entre diciembre y enero. Pablo Cartañá hizo una tarea que no tiene valor en el Laboratorio Microbiológico Municipal. Las ratas recogidas de la gran desratización llevada a cabo eran enviadas al laboratorio con la finalidad de estudiarlas para saber si eran portadoras el bacilo de la peste.

TABLA I. Brotes de peste bubónica en Barcelona [12].

Año Meses Otros datos
1905-1906 Junio a abril 67 casos (23 fallecidos).
1919 Septiembre a octubre 9 casos. Foco en almacén de depósitos de grano procedentes de Argentina en la avenida Icària.
1920 Julio Un caso a bordo de un barco. Afectado también el médico que hizo el examen.
1922 Septiembre a noviembre 28 casos. Focos en fábrica de harina La Gallarda, en la carretera de Ribas, y la estación del Norte.
1923 Octubre y noviembre 2 casos. Oct: c/ Aguilar, Barcelona. Nov: c/ Sant Erasme, Hospitalet de Llobregat
1925 Marzo Un caso en un almacén de la calle d’en Llauder que recibió un cargamento de plátanos de Canarias.
1930 Octubre 4 casos (4 fallecidos). Brote en la carretera de la Bordeta, 56.
1931 Agosto a noviembre Brote inicial entre basureros y traperos de Hospitalet de Llobregat que pasó a traperos de Barcelona. 26 casos (6 fallecidos).

Como se puede ver en la tabla I, los brotes más importantes fueron en 1905, 1922 y 1931 con más de 20 casos. Luego hubo pequeños brotes como el de 1919, 1923 y 1930 con menos de 10 casos. Y hubo dos puntuales que fueron importados. Está el caso de 1925 donde llegó una rata infectada en un cargamento de plátanos de Canarias. Así que esta debía ir con pulgas que le inocularon la peste. Y luego está el brote de 1920 que fue a bordo de un barco de línea. Como resultado de ello se procedió a desratizar la zona del puerto donde estaba el barco atracado.

Respecto al brote epidémico de 1905, como explicaba, consta la memoria de los hechos dentro del libro de 1907 dedicado a las epidemias de peste de Barcelona. Tres médicos municipales fueron los designados por el Ayuntamiento para seguir todo el brote: José Macaya, Federico Viñas y Rosendo de Grau. A esa memoria la titularon ‘Peste Bubónica 1905-1906. Relatorio’ (pp. 585-625).

El primer caso fue el 27 de junio de 1905 y se estima que llegó hasta el 20 de abril de 1906 cuando se detectó el último afectado. Los médicos dieron cuenta ellos mismos de 52 casos de peste que confirmaron. Sin embargo, hubo otros 15 que no pudieron examinar, pero que eran probables. En total 67 casos de los que fallecieron 23, el 34%. Es probable que hubiera más que no fueran detectados.

Hay que tener en cuenta que la aparición de la peste bubónica en Barcelona tuvo un gran impacto para la ciudad. Tuvo sus repercusiones económicas, pues barcos extranjeros que recalaban en el puerto, como la armada inglesa, no lo hicieron. En los periódicos locales hubo artículos que desmentían que se tratara de peste y se atribuían los casos a otras enfermedades. Y no fueron pocos los periodistas y personalidades que hablaban de la irresponsabilidad del Ayuntamiento por propagar tales noticias. Por suerte, el brote fue muy bien controlado y no pasó a constituir una epidemia.

Según el relatorio, las medidas tomadas para acabar con el brote fueron: “1ª Aislamiento y asistencia de los enfermos en un hospital especial; 2ª Aislamiento y observación en un Lazareto de las personas sospechosas de contagio; 3ª Inmunización pasiva ó activa de cuantos hubieran de estar con los enfermos ó con los objetos contaminados y á ella se prestasen; 4ª Adquisición de suero antipestoso para profilaxis y tratamientos individual; 5ª Desinfección rigurosa de locales, ropas y objetos contaminados; 6ª Destrucción por el fuego de los locales, ropas y objetos no susceptibles de completa desinfección; 7ª Persecución y destrucción de las ratas” (pág. 613).

Como se puede leer, tres medidas incumbían al Servicio de Desinfección. También he de remarcar que todavía no existía la palabra desratización en el vocabulario en español y se utilizaba “destrucción de las ratas”.

Fig 4. Plano de la organización de la desratización en Barcelona en 1933.

LA DESRATIZACIÓN EN BARCELONA

Lluís Claramunt explica en ‘Profilàxia de la pesta’ que Barcelona fue de las primeras ciudades del mundo que se aprestó en la lucha contra las ratas debido al brote de peste de 1905. Se utilizaron todos los métodos que se tenían entonces: trampas, cebos a base de venenos químicos y de cultivo de Salmonella Typhimurium, denominada entonces como virus biológico. Cuenta Lluís Claramunt que el cultivo de esta bacteria se realizaba en el laboratorio municipal y el formulado era líquido, ya que encontraron que era más práctico que la forma sólida del cultivo de Danysz del Insituto Pasteur. De hecho, este cultivo líquido fue el que se comercializó como Raticida Claramunt.

En 1905 quienes llevaron a cabo la desratización fueron los desinfectores que debidamente formados la practicaban allí donde se había formado un foco de peste. Como sabemos, los raticidas a base de Salmonella fueron muy empleados por ser muy efectivos, a pesar de los problemas que podían conllevar de contaminar objetos o alimentos que luego fueran a estar en contacto con personas. Hemos de tener en cuenta que el número de ratas de entonces no era el de ahora. Al ser tan elevado, la aplicación de Salmonella en cebos era muy eficaz en las colonias de ratas, ya que se transmitían la bacteria unas a otras.

El servicio de desratización tuvo mayor alcance en 1918 cuando fueron adquiridos cuatro grandes sulfuradores de tipo Clayton. Explica Lluís Claramunt que fueron muy utilizados para desratizar locales y todo el alcantarillado de Ciutat Vella. Este servicio de desratización se fue manteniendo en el tiempo, lo cual quedó justificado en los brotes de peste que hubo. En 1925 se fue más allá con la constitución de la Brigada municipal de desratización que fue popularmente conocida como Brigada de la rata. Esta brigada empezó a funcionar con cuatro desratizadores. Al cabo de un año se vio que funcionaba muy bien y se solicitó el mantenimiento de la brigada y además su ampliación [13].

Sin embargo, el importante brote de 1931 que empezó en Hospitalet de Llobregat y se extendió a Barcelona hizo que se redoblaran los esfuerzos en la desratización. El 30 de noviembre se empezó la desratización de Hospitalet de Llobregat con fondos suministrados por el Estado y por la Generalitat. Estos fondos fueron mantenidos con lo que el Ayuntamiento de Barcelona llegó a tener una plantilla de 58 desratizadores. Como se puede ver en la imagen número 4, había cinco zonas de desratización, cuatro zonas en el término municipal de Barcelona (Norte, Levante, Mediodía y Poniente), y una zona en Hospitalet de Llobregat. La brigada de esta última zona fue creada por el propio Ayuntamiento de Hospitalet, pero estaba dirigida por Lluís Claramunt. Cada zona contaba con un local que hacía la función de oficina y centro de trabajo. Cada equipo tenía un jefe que distribuía y ordenaba el trabajo y que era ayudado por un inspector. El centro de ejecución se encontraba en la oficina del Servicio de Desinfección del Instituto Municipal de Higiene de Barcelona en la plaza Lesseps.

Para comprender el trabajo realizado por la brigada, baste ver el contenido de la tabla II que se encuentra al final. Son datos publicados en La Vanguardia que proporcionaba entonces el Instituto Municipal de Higiene. Se muestra la cantidad de cebo aplicado, así como el de ratas retiradas muertas y el de ratas capturadas. Como antes he indicado, todas estas ratas iban al laboratorio donde Pablo Cartañá hacía lo propio para la detección de la bacteria pestosa en las ratas y en sus pulgas. Luego se procedía a su incineración.

Las medidas correctivas de desratización de la década de 1930 se basaban en medidas mecánicas (uso de trampas de captura), en medidas biológicas (cebos preparados con el cultivo de Salmonella) y en medidas químicas (cebos con las Pasta fosfórica de L. Steiner que era un producto a base de fosfuro de zinc). Los cebos se preparaban con pedazos de pan seco cortados en pequeños cubos de unos 3 cm de lado [14]. Se impregnaban con uno de los dos venenos indicados y se aplicaban en el suelo sobre papel blanco para poder realizar el cómputo. Por la tarde se aplicaba el pan con fósforo y por la noche el pan mojado con el cultivo de Salmonella, el cual se reservaba para zonas donde hubiera animales domésticos. Al día siguiente se retiraban los cebos y se contaban los consumidos. Además de lo indicado, cuando era necesario se procedía a la realización de fumigaciones con anhídrido sulfuroso (sulfuración) o con ácido cianhídrico (cianhidrización).

Lluís Claramunt calculó que, entre septiembre de 1931 y finales de 1932, los resultados de la desratización en Barcelona y Hospitalet representaron la destrucción de medio millón de ratas. En ese período se desratizaron 7.361 locales (casas, fábricas, almacenes), 170 masías, 70 establecimientos industriales, 57 barracas, 181 almacenes de basuras y 7 almacenes de trapos. Se trató tres veces el cementerio de Hospitalet, tres veces el cementerio de Sants, 13 veces la Remonta de Caballería y cuatro veces los almacenes de CAMPSA. Además se desratizaron en tres ocasiones los márgenes de canales, acequias, torrentes, cañaverales, terraplenes y márgenes de campos de cultivo.

Todo este gran esfuerzo se hizo para contener el número de ratas y evitar que los brotes de peste bubónica fueran a más. En resumen, un gran trabajo capitaneado por Lluís Claramunt que dejó constancia de su gran conocimiento y experiencia. De lo que yo tengo conocimiento, en ninguna otra ciudad de España se acometieron tales esfuerzos. Sí conozco que en otras ciudades portuarias hubo esfuerzos para llevar a cabo desratizaciones. En una entrada anterior di cuenta el caso de Tenerife donde el Ayuntamiento tenía varias plazas de desratizador [15].

Desconozco si hubo algún brote de peste en Tenerife, pero sí hubo uno en 1923 en el otro gran puerto de Canarias, en las Palmas [16]. Ahora bien, en el caso de las Palmas hubo ocultamiento del brote por parte de las autoridades municipales para no dañar la imagen de la ciudad. Es probable que este brote tenga relación con el brote de 1925 en Barcelona en el que fue infectado un comerciante de plátanos.

Para finalizar, apuntar que en esta entrada quedan muchos aspectos apuntados por dilucidar que espero poder tener tiempo de profundizar.

Notas:

[1] L. Claramunt Furest. 1933. Profilàxia de la pesta. Necessitat de la cooperació ciutadana en la lluita contra la rata. Revista de los Servicios Sanitarios y Demográficos Municipales de Barcelona, Vo 3, No 13, pp 2-20.

[2] C. Pradera. 17-03-2015. Artículos sobre desinfección, desinsectación y desratización por Lluís Claramunt Furest (1929-1934). El desinsectador y desratizador.

[3] Antoni Surós Batlló & Antoni Roca Rosell. 2015. Lluís Claramunt i Furest (1862-1935). Galeria de Metges Catalans. Enlace: galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=GHE (consulta: 11-04-2021).

[4] A. Roca-Rosell. 1991. La higiene urbana com a objectiu. Notes sobre la història de l’Institut Municipal de la Salut (1891-1936). pp 75-103. En: A. Roca Rosell (coord). Cent anys de salut pública a Barcelona. Ajuntament de Barcelona. 223 pp.

[5] C. Pradera. 10-01-2015. Virus Danysz, Muricida y Raticida Claramunt. El desinsectador y desratizador.

[6] Ferran Sabaté. 2016. La sanitat pública a Catalunya entre 1885 i 1939<7u>. Catalan Historical Review, Vo 10, pp 161-174.

[7] Real Decreto de 31 de octubre de 1901 referente á las medidas y precauciones que han de adoptarse en los casos que puedan ocurrir de enfermedades contagiosas. Gaceta de Madrid núm 308, de 04/11/1901, páginas 553 a 554.

[8] C. Pradera. 11-01-2017. El desinfector. El desinsectador y desratizador.

[9] Jaime Ferran, Federico Viñas y Cusí & Rosendo de Grau. 1907. La peste bubónica: memoria sobre la epidemia ocurrida en Porto en 1899 y epidemias de peste ocurridas en Barcelona. Tip. Sucesor de F. Sanchez, Barcelona 628 pp.

[10] L. Claramunt. 1933. La pesta en el pla de Barcelona. Revista de los Servicios Sanitarios y Demográficos Municipales de Barcelona, Vol 3, No 12, pp 189-197.

[11] L. Claramunt. 1933. Lluita contra la febre tifoide a Catalunya. La Ibérica, Barcelona. 332 pp.

[12] Pablo Cartañá Castellá & Juan Gil Collado. 1934. Estudio de las ratas y de sus ectoparásitos en ocasión del brote epidémico de peste en Barcelona en 1931. Publicaciones Oficiales de la Comisión Permanente de Investigaciones Sanitarias (CPIS), Dirección General de Sanidad,  Madrid, Trabajo No 11. 116 pp.

[13] La Vanguardia, edición del sábado, 4 de julio de 1925, página 7.

[14] C. Pradera. 15-06-2015. Trozos de pan envenenado. El desinsectador y desratizador.

[15] C. Pradera. 20-12-2016. Con nombres y apellidos, los desratizadores más antiguos de España. El desinsectador y desratizador.

[16] Juan Francisco Martín del Castillo. 2003. Sanidad, secretismo y pleito insular. El brote de peste bubónica en Las Palmas de Gran Canaria (1923). Anuario de Estudios Atlánticos, No 49, pp 537-578.

*  *  *

TABLA II. Datos del Instituto Municipal de Higiene de Barcelona sobre desratización.

Fuente: La Vanguardia.

 

Año Mes Locales desra-tizados Trozos de pan 1 Pan recogido 2 Pan  comido 3 Ratas cazadas vivas Ratas muertas 4 Ratas incine-radas
1931 11 16.800 175.137 144.283 30.854 2.671 3.533 6.204
1931 12 68.405 17.990 3.907 1.473 5.380
1932 01 14.700 42.233 2.512 9.722 3.093 1.110 4.203
1932 02 9.800 19.410  15.600 3.810 2.445 599 3.044
1932 04  39.464  11.623 27.841 1.543 1.734
1932 08 3.360 69.551 16.442 53.229 3.346 1.469 5.265
1932 11 3.720 73.233 55.351 17.882 5.285 2.306 7.591
1933 04 2.728 63.744 51.789 11.585 1.669 1.007 2.676
1933 06 2.328 64.231 46.228  18.003 3.777 1.506 5.283
1933 07 3.986 52.772 38.103 14.669 3.108 1.353 4.461
1933 08 420 1.262
1933 10 4.120 34.642 21.664 12.558 9.930 1.262 4.212
1934 08 1.158 22.247 15.854 6.573 2.427 572 2.999
1935 08 1.042 4.783 4.783* 300 819 211 182
1935 09 896 15.448 2.541 1.275 3.797
1935 10 1.024 6.319 4.977 1.342 1.102 247 1.349
1935 11 956 8.340 5.700 2.640 1.091 294 1.385
1935 12 932 6.515 4.438 2.077 944 348 1.292
1936 01 919 10.454 7.475 2.689 1.363
1936 02 229 7.728 1.022 1.015 249 1.264
1936 05 929 14.889 12.993 1.896 1.197 302 1.499

Notas:

* Dato que parece errata.

1. Trozos de pan envenenados y colocados en sitios frecuentados por las ratas.

2. Pan recogido al día siguiente no consumido.

3. Número de trozos de pan que se supone comido por las ratas. Es el resultado de restar a los trozos de pan colocados los panes que han sido recogidos.

4. Son las ratas retiradas por la brigada.

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