Entrevista a Enrique Herrero Claramunt

Fig 1. Credencial de la empresa de CIAPE DD SL.

He tenido la suerte de que Enrique Herrero Claramunt me haya concedido una entrevista. Es para mí todo un privilegio porque se trata de una persona que empezó muy joven en el control de plagas. He centrado mis preguntas en sus comienzos. Esto me ha permitido saber un poco cómo operaban antiguamente. Hoy en día es fácil encontrar a compañeros del sector que llevan 20 años operando. Pero no es fácil encontrarse con alguien que lleva 37 años. He de remarcar que Enrique Herrero es una persona peculiar. Y admiro su manera de ser. Un gusto estar con él.

Empezó en CIAPE DD SL, empresa fundada por José María Comelles Calatayud. Este empresario tenía también la empresa de formulados VECTEM. Con el tiempo esta empresa fabricó los productos de control de plagas para CIAPE. Y también para otras empresas. Enrique Herrero desarrolló en CIAPE toda su trayectoria como técnico aplicador hasta que, en 2008, fue adquirida por ISS en su política de compras para crear una división complementaria de la limpieza. En 2013 ISS vendió esta división a la compañía sueca Anticimex. Enrique está actualmente prejubilado.

¿En qué año empezaste en control de plagas?

Tenía 25 años. Estaba recién casado. Tras unos meses de prueba me contrataron en octubre de 1977 y me hicieron fijo.

¿En qué empresa empezaste y cómo llegaste al oficio?

Fue en CIAPE y llegué a través de un anuncio en La Vanguardia.

¿Qué requisitos te pedían?

Nada. Tan solo que tuviera coche para poder realizar los servicios. Yo no tenía coche propio. Estaba en paro. Venía de una empresa donde era responsable de limpieza de moquetas y la empresa cerró. Empecé con el coche particular de mi suegra, un SEAT 127 de color verde.

¿Cuántos técnicos tenia CIAPE?

Estaba yo solo. La empresa se quedó sin el técnico que estaba antes de mí y por eso me contrataron.

¿Cuánto llevaba fundada antes CIAPE?

No lo sé. Antiguamente LAFI y CIAPE iban juntas. Y cuando yo entré tan solo estaba CIAPE, porque se habían separado. Esto lo sé porque LAFI rellenaba unas botellas para hacer la desinfección de bancos como el Banco de España, el Catalán de Desarrollo, el Banco de Bilbao o el Atlántico. Lo desinfectaba con un gas que iba a presión en bombonas. Y yo iba a LAFI a rellenarlas.

¿Qué tipo de servicios realizabas habitualmente?

Desratizaciones y desinsectaciones. A nivel de desinfecciones hacíamos nebulizaciones en industrias como La Cocinera. Usábamos unas máquinas nebulizadoras en las que metía el producto. Creo que se llamaba Bisecto. Lo metía puro. Lo usaba cuando había mucho problema. Para desinfectar usaba Bacteriosol A y Bacteriosol H. El A lo usaba en alimentación. Y el H en vestuarios. La turbina expulsaba el producto en forma de humo caliente. Luego Vectem fabricó estas mismas máquinas.

¿Cómo realizabas las desratizaciones?

El raticida lo mezclaba yo, con trigo y clorofacinona. Compraba el trigo en sacos de 50 kilos en la cámara Agraria de Rubí. Iba con una furgoneta SABA de la empresa hasta allí. Me lo llevaba a la calle Córcega. Creo que era el número 529 donde tenía la oficina CIAPE. También compraba sacos de sémola de trigo, maíz y avena. La clorofaciona la compraba el dueño, el Sr Comelles. Hacía la mezcla en una habitación. Usaba un cubo. Echaba la harina o el trigo. La clorofaciona se mezclaba con el grano o la harina sin diluir. Hacía lo que necesitaba para llevármelo para hacer la desratización. Pocos quilos. Entre 3 y 5. Mezclaba la clorofacionona con una cucaracha de palo. Y así hasta que el producto espesaba. Cuando estaba listo, metía el raticida en una bolsa para llevármelo.

¿Cómo aplicabas el producto?

Cuando llegaba a un cliente, en el exterior metía en el cebo una gota de esencia de chocolate o de queso. Para ratón metía esencia de chocolate en la sémola. Y para la rata le metía esencia de queso al trigo. Usaba la sémola para el ratón, porque al pelar el ratón el trigo se desprende la cáscara y se perdía parte del veneno. Para ratas el grano porque se lo comía todo. Con una cuchara de palo aplicaba en los rincones el producto suelto, la sémola o el grano. Luego empecé a ponerlo en bandejitas de aluminio redondas. Tenía mucho cuidado donde ponía el cebo para que no le pasara nada a las personas o animales. Cuando iba a basureros a desratizar cuidaba que el grano no estuviera a la vista. Lo metía dentro de botes sueltos para que no tuvieran acceso otros animales como pájaros.

¿Cuánto tiempo estuviste haciendo raticida?

Estuve haciendo esto durante un par de años, porque luego empezaron a llegar compañeros. Entró el Sr. Pérez Samper, que era químico. También llegó un director comercial que estaba en otra empresa. Llegó con clientes y trajo dos técnicos. Poco antes empezamos a comprar el raticida en bolsas. Se compraba en los Laboratorios Reveex de Reus. Unos años después Vectem empezó a fabricar raticida.

¿Qué productos raticidas empezó a fabricar Vectem?

El primero creo que fue Microzul, luego Spyant y Apobás. El Microzul era trigo en bolsas, igual que el Spyant. El Apobás era la sémola que venía en botes amarillos.

¿Qué productos usabas y cómo hacías las desinsectaciones?

Usaba Baygon Choque y Baigon Emulsionable. El Baygon choque lo aplicaba con una pistola eléctrica de pintor de la marca Wagner. Lo metía por las ranuras de los muebles, detrás de neveras y muebles para hacer salir a las cucarachas. Como llevaba disolvente el producto penetraba. La pistola lanzaba el producto casi dos metros y así hacía salir a las cucarachas. Luego aplicaba el emulsionable diluido en agua con una mochila de 20 litros a la espalda. Era de la marca Ovac. Con este producto hacía todo el perímetro de los locales que trataba. Recuerdo un tratamiento que hacía en la Chupa-Chups, en Sant Esteve Sesrovires, contra avispas. Me subía al tejado con una mochila que llevaba un motor de dos tiempos.

¿Cuánto tiempo usaste Baygon?

Durante un par de años, porque luego Vectem empezó a fabricar sus productos. Empezó por fabricar el Ector Choque y el Ector Emulsionable. Creo que ambos llevaban clorpirifos. Pero tampoco lo sé bien. En aquella época no nos decían qué aplicábamos. No nos explicaban nada.

¿Qué equipo de protección individual tenías al principio?

Para las desratizaciones yo iba vestido de calle. En los tratamientos estuve aplicando desde el principio con una mascarilla de papel para polvo y una bata. Guantes no me daban. Yo era ignorante. Tampoco no nos explicaban nada. Yo reclamaba material. Cuando llegó el Sr Pérez Samper a CIAPE, un par de años después, era químico y sabe mucho, me dieron una mascarilla que compraban en una empresa especializada de Tarragona. Creo recordar que eran de la Pirelli, de carbón activo. También me dieron guantes.

¿Tenías un traje de goma para protegerte durante las nebulizaciones?

No, pero luego sí tuve. Cuando empezaron a llegar más técnicos dejé de hacer nebulizaciones y me especialicé en desratizaciones. Que yo recuerde las hacían sin bata. Solo yo la llevaba. Cuando realizábamos algún tratamiento especial, como en el caso de tratamientos contra la carcoma, entonces sí nos daban monos de tela. También nos daban una buena mascarilla integral. Pero solo era en este tipo de tratamientos.

¿En tus inicios en qué clientes realizabas servicio?

Yo iba por toda Cataluña al principio. Barcelona, Gerona y Tarragona principalmente. Alguno en Lérida. Hacía bancos, fábricas, restaurantes y hoteles. El cliente que se iba cogiendo. Lo que llegaba. Luego cogimos las centrales de la FECSA. Cuando empezaron a coger más trabajadores, entonces sí que bajaba a Valencia a hacer clientes como hoteles y supermercados. Algunos de los primeros clientes que tenía en 1977 que recuerdo eran BASF de La Canonja, el puerto de Tarragona, los Supermercados Catalanes y el Ayuntamiento de Montblanc del que tengo muy buen recuerdo.

¿Cuál era tu jornada laboral media?

En esa época la jornada era de 10 a 12 horas de lunes a viernes. Depende de qué clientes tenía que empezar pronto. Por ejemplo, si tenía que ir a La Molina a los telesillas, tenía que salir a las 5 de la mañana de casa. Luego iba a una panadería de Alp y al Club de Golf de Puigcerdá. Llegaba tarde a casa. Las carreteras ni los coches de entonces eran los mismos de ahora. Los sábados trabajaba si me lo pagaban. Aunque era poco dinero. Creo que a 100 pesetas la hora. Cuando empezaron a venir otros técnicos, yo dejé de trabajar los sábados.

Respecto al vehículo, ¿en qué año te dieron uno de empresa?

El primero que me dieron fue en el año 1999. Una furgoneta Kangoo de color blanco con la cual todavía sigo. Este vehículo fue el primero que compró la empresa. Se lo pedí al dueño, porque mi coche particular me lo quemaron en un párking. Después, la empresa compró furgonetas para otros compañeros.

¿Cuánto te queda para jubilarte?

Tres años me quedan. Estoy prejubilado y vengo a trabajar tres meses al año. He podido sacar a mi familia adelante. A mis hijos les dije que o estudiaban o hacían de rateros. Y mis dos hijos han estudiado y están bien colocados.

3 comentarios en “Entrevista a Enrique Herrero Claramunt

  1. Luis Rejat dijo:

    Estupenda entrevista Carles. Trabajé varios años con Enrique en CIAPE y aún no me había enterado de cómo empezó la historia de la empresa. Le he pasado el link al Sr. Pérez Samper, que somos muy amigos y sin duda le gustará participar.

  2. zao3d dijo:

    ¡Qué curioso ha sido encontrar esta entrevista! Yo estuve varios años trabajando allí como informático y me acuerdo mucho de esa época. Me acuerdo del Sr. Pérez, de Enrique y de tantos otros.

    ¡Un saludo!

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