Micromamíferos, anticoagulantes y exposición secundaria. Medidas de mitigación

Fig 1. Realizando la exposición en Expocida Iberia 2020./ David Bravo 02-2020

C. Pradera, Barcelona, 15-03-2020

El pasado 20 de febrero, en el marco de Expocida Iberia 2020, tuve la oportunidad de realizar una exposición sobre un asunto que me preocupa y en el que he estado investigando el último año. Ahora bien, cuando uno profundiza se da cuenta de que hay mucho fondo y queda mucho por aprender. He de agradecer la oportunidad a ANECPLA, la asociación de control de plagas que organiza este importante evento. Y más en concreto, estoy agradecido a Albert Carcereny quien hizo llegar mi propuesta. Durante 15 minutos expuse sobre esto: ‘Micromamíferos, anticoagulantes y exposición secundaria. Medidas de mitigación’. En esta entrada doy cuenta de lo que expuse, aunque con más detalle, ya que el tiempo fue limitado. La exposición estaba apoyada en cinco diapositivas que se muestran a continuación.

INTRODUCCIÓN

Fig 2. Ratón moruno (Mus spretus)./ C. Pradera 01-2020

A finales de 2018 cambié de empresa de control de plagas. Pasé de atender clientes en un entorno plenamente urbano como Barcelona y la primera corona de su área metropolitana a otro más periurbano y rural. En la actualidad, desarrollo mi trabajo en pueblos, ciudades de pequeño tamaño y otros lugares en un entorno rural o cercano a bosques. Las problemáticas de múridos que uno se encuentra son diferentes. En un entorno plenamente urbano los múridos contra los cuales se actúa son la rata de alcantarilla (Rattus norvegicus) y el ratón doméstico (Mus musculus). Sin embargo, en un entorno más periurbano o rural, la desratización  se lleva a cabo principalmente contra la rata negra (Rattus rattus) y el ratón doméstico. Ahora bien, esta última especie se encuentra muchas veces ausente y es substituida por el ratón moruno (Mus spretus) y el ratón de campo (Apodemus sylvaticus). Estas dos especies están muy presentes alrededor de los edificios y acceden a ellos ocasionalmente. En especial, acceden en invierno en busca de alimento. Y es posible, en el caso del ratón moruno, que se instale en interiores convirtiéndose en comensal del hombre. Esta especie además, está subdiagnosticada por falta de formación de los técnicos aplicadores y es confundida con el ratón doméstico. En la imagen número 2, se pude ver una imagen de un ratón moruno. La característica que es diagnóstico es que tiene la cola más corta que la longitud conjunta de cabeza y cuerpo.

Pues bien, este último año me he formulado muchas preguntas, lo cual me ha llevado a profundizar en el conocimiento de las especies de micromamíferos que pueden concurrir en el interior de un edificio [1]. Esto me ha llevado a la convicción de la necesidad de un exacto diagnóstico solo se puede hacer con mayor conocimiento del que se expresa en la mayoría de manuales de control de plagas. Y solo este conocimiento nos permitirá la aplicación del más adecuado control con la voluntad de minimizar el uso de rodenticidas. Cuestión muy importante porque basamos nuestra desratización en el uso de materias activas anticoagulantes, las cuales pueden provocar la intoxicación secundaria en depredadores (aves y mamíferos) que viven o se acercan a edificios.

IMPACTO AMBIENTAL

Fig 3. Nota informativa de la Junta de Castilla y León. Diario de Burgos, 2-02-1989 pág. 16.

Desde la década de 1990 han ido apareciendo estudios que dan cuenta del importante impacto que tiene el uso de rodenticidas anticoagulantes en la fauna silvestre. Estos estudios muestran el daño sobre depredadores y, especialmente, sobre aves rapaces. Las especies afectadas son, principalmente, aquellas que se alimentan de los micromamíferos que son objeto de la actividad de desratización. Hay que apuntar que el impacto ambiental viene de lejos. En España se llevaron a cabo en el pasado campañas que implicaban el uso masivo de anticoagulantes. Está el caso paradigmático de la lucha contra el topillo campesino (Microtus arvalis) en Castilla y León. Como sabemos, el crecimiento de la población de topillos de manera cíclica llevó a los agricultores a defender sus cultivos con todo lo disponible. Y para ello se recurrió al empleo de cebos envenenados. Durante la década de 1980 se utilizaron anticoagulantes de primera generación que en la década de 1990 se sustituyeron por los de segunda generación de una manera intensa. En la imagen número 3, se puede ver un recorte del Diario de Burgos del 2 de febrero de 1989 donde la Junta de Castilla y León recomienda los métodos de desratización. Aparecen listados los rodenticidas anticoagulantes de primera y segunda generación. Se utilizó mucho la bromadiolona y tuvo una importante afectación sobre depredadores.

La acumulación de estudios que dan cuenta del impacto ambiental de los rodenticidas anticoagulantes es una de las razones por las que en la actualidad su uso tiene importantes limitaciones. Hemos pasado en pocos años de un extremo a otro. Cuando las sustancias activas anticoagulantes finalizaron el proceso de evaluación a nivel europeo, pasaron del antiguo Registro de Plaguicidas no agrícolas (según Real Decreto 3349/83) al nuevo Registro de Biocidas (según el Real Decreto 1054/2002 y Reglamento (UE) nº 528/2012). Con este paso, vimos como en las hojas de resolución de inscripción del nuevo registro se hacían más complejas cuando en las antiguas resoluciones no había casi limitaciones de uso. En las nuevas se detallan aspectos como especie diana, el ámbito de uso, el tipo de persona que lo podía utilizar, el uso de portacebos, las cantidades de producto a utilizar, prohibición de uso permanente, medidas de mitigación, etc.

RESIDUOS RODENTICIDAS

Fig 4. Primera diapositiva de la exposición en Expocida Iberia./ C. Pradera 02-2020

Desarrollo mi trabajo en el noreste de la Península Ibérica. Esta es la zona que debo conocer bien si quiero poder extrapolar resultados. Es por ello que tomo en consideración el estudio que Jhon Jairo López publicó en 2012 sobre residuos rodenticidas de anticoagulantes de segunda generación en depredadores de Cataluña y Baleares [2]. De este estudio me quedo con los datos sobre Cataluña. Se analizaron 79 cadáveres que ingresaron en su mayoría en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). De estos cadáveres, 44 individuos (55’7%) tenían residuos rodenticidas. Y una pequeña parte (13’5%) superó el umbral de intoxicación y fue causa de muerte. Como se puede ver en la primera diapositiva (figura 4), se encontraron residuos en seis especies. En esta imagen aparecen ordenadas de izquierda a derecha teniendo en cuenta las más especies más afectadas.

Fig 5. Erizo común./ Ministerio de Medio Ambiente 2007

Como se puede ver, cinco especies son aves depredadoras. Sin embargo, la especie más afectada es un mamífero, el erizo común (Erinaceus europaeus). De todos los individuos encontrados de esta especie, el 81’8 tenían residuos anticoagulantes. Esto tiene su explicación por dos razones. En primer lugar, porque es una especie muy presente en el entorno urbano y rural. En una ciudad como Barcelona hay una importante colona de erizos, ya que esta ciudad se encuentra rodeada de una importante zona verde. Los erizos se desplazan desde la montaña hacia el medio urbano. Y en segundo lugar, porque el erizo se mueve a ras de suelo, justo donde se colocan los portacebos con rodenticida. Si alguien coloca portacebos en exteriores, ha de tener en cuenta que los erizos pueden entrar y comer del rodenticida. Es cierto que el erizo es depredador, pero también que puede alimentarse de muchas otras cosas. Es conocido que a un erizo se le puede dar comida de gatos. Por tanto, es una especie muy sensible. Y no somos conscientes del daño que podemos ocasionar.

Fig 6. Lechuza común./ Ministerio de Medio Ambiente 2008

Las otras cinco especies son rapaces que se alimentan de micromamíferos ya sea de manera continua, ocasional o en período de cría. Tres son rapaces nocturnas: cárabo común (Strix aluco), lechuza común (Tyto alba) y autillo (Otus scops). Y dos son diurnas: busardo ratonero (Buteo buteo) y aguilucho lagunero (Circus aeroginosus). Pues bien, las tres rapaces más afectadas son las especies que viven cerca del hombre y se alimentan regularmente de micromamíferos: busardo ratonero, cárabo común y lechuza común. Son especies muy sensibles cuya población se ve afectada por la actividad humana. Una desratización descuidada, ya sea por manos de profesionales, granjeros o particulares, les puede afectar directamente. Quizás la especie que más haya sufrido la desratización sea la lechuza, ya que puede busca edificios para anidar.

Un aspecto a tener en cuenta es que los estudios se realizan sobre individuos que son encontrados y de los que se da cuenta a una autoridad competente. Sin embargo, muchos otros individuos mueren y no son encontrados. Por tanto, los estudios muestran una pequeña parte de lo que sucede. Por otra parte, en el estudio citado no figuran otros depredadores como los mustélidos que también se alimentan de micromamíferos. Algunas especies como la garduña (Martes foina) vive cerca de zonas habitadas y puede entrar en edificios. Por tanto, el impacto ambiental del uso de rodenticidas anticoagulantes puede ser mayor del que muestran los estudios.

Fig 7. Busardo ratonero./ Ministerio de Medio Ambiente 2008

Respecto a las sustancias anticoagulantes, en el estudio de J.J. López solo fueron encontradas las de segunda generación. Esto es lógico, ya que las de primera generación se han ido utilizando cada vez menos. La clorofacinona fue muy empleada contra ratas hasta la década de 2000. Pero en la actualidad se utiliza poco. También hay que tener en cuenta que las sustancias de primera generación son menos tóxicas y acumulativas.

En el estudio citado, la intoxicación secundaria en rapaces es provocado por el consumo de micromamíferos. Ahora bien, existe un estudio de 2012 llevado a cabo en las Islas Canarias por N. Ruiz-Suárez et alii [3], donde se da cuenta de rapaces que se alimentan de otras aves en la que se encontraron residuos de anticoagulantes. Esto significa que la desratización ha sido llevada a cabo mediante formulados en grano y sin la debida protección del cebo en interior de portacebos. Y esto ha permitido la intoxicación primaria de aves granívoras. Por tanto, hay que tener en cuenta a la hora de plantear una desratización no solo la sustancia activa sino también el formulado para evitar que coman otros animales y también su dispersión.

Fig 8. Cárabo común./ Ministerio de Medio Ambiente 2008

En el estudio de las Islas canarias, también se da cuenta de lo siguiente: “Llamó la atención que la mayoría de los animales que ingresaron en el centro de recuperación por politraumatismo por colisión presentaba residuos de uno o varios anticoagulantes.” En este punto cabría especular que un animal no solo puede morir por adquirir la dosis letal, sino también una dosis subletal que implique la pérdida de capacidades.

En el estudio de J.J. López se detectaron animales con presencia de los cinco anticoagulantes de segunda generación: bromadiolona, difenacum, flocumafén, brodifacum y difetialona. Se encontraron individuos que tenían la presencia de un solo compuesto anticoagulante, pero también de dos, tres, cuatro e, incluso, hubo un caso donde uno tenía residuos de los cinco.

MICROMAMÍFEROS IMPLICADOS

En la segunda diapositiva (figura 9), se pueden ver las especies de micromamíferos de la zona donde trabajo que pueden acceder al interior de un edificio [4]. Además de los múridos citados más arriba, hay que añadir el cricétido más abundante en el este de la Península Ibérica, el topillo mediterráneo (Microtus duodecimcostatus), y el sorícido común, la musaraña gris (Crocidura russula). Respecto al topillo, puede consumir los cebos rodenticidas ya sean bloques, pasta o grano. Está muy presente alrededor de edificios. Pero es accidental su presencia en interiores donde he capturado individuos. Respecto a la musaraña, no consume cebos. Pero hay que tener cuidado porque puede caer en nuestras trampas si estas son adhesivas. También puede entrar en invierno la musaraña enana (Sorex minutus).

Fig 9. Segunda diapositiva de la exposición en Expocida Iberia./ C. Pradera 02-2020

En la imagen número 9, se puede ver un cuadro con datos extraídos de un estudio de Jordi Baucells et alii de 2010 sobre las rapaces nocturnas de Cataluña [5]. En el cuadro se describe la alimentación de tres de las especies que aparecen en el estudio de J.J. López. Dos de ellas consumen micromamíferos durante todo el año. Y una, el autillo común, las consume durante el período de cría, ya que su dieta está compuesta fundamentalmente por invertebrados. Como apuntaba arriba, dos son los hechos que hacen que en una especie se encuentren más residuos anticoagulantes, la cercanía al hombre y el consumo de animales objeto directo o accidental de la desratización.

Fig 10. Ratón moruno./ Ministerio de Medio Ambiente 2007

Realizar una correcta desratización no es cosa sencilla. Y menos cuando uno profundiza en este asunto. Son varias las especies implicadas. Hay que conocer bien sus hábitos. Está claro que no es lo mismo actuar contra rata de alcantarilla que contra ratón doméstico. Pero no está claro para muchos que no es lo mismo actuar contra rata de alcantarilla que contra la rata negra. De hecho, es más fácil eliminar una infestación de rata de alcantarilla que de rata negra. Colocando los portacebos a ras de suelo en los lugares estratégicos podremos controlar la rata de alcantarilla. En cambio, la rata negra mucho más ágil y con mayor neofobia se moverá por las partes altas de un edificio. El principal obstáculo en el control de esta especie es que los técnicos aplicadores, por lo general, no saben distinguir una rata de otra. Y por tanto, no saben adecuar los procedimientos.

Fig 11. Ratón de campo./ Ministerio de Medio Ambiente 2007

En el caso del ratón doméstico el conocimiento que se tiene por lo general es insuficiente. Y la mayor parte de los técnicos aplicadores no saben distinguir esta especie de otras como el ratón moruno o del ratón de campo. Ambas especies están subdiagnosticadas. Y en especial, como apuntaba arriba el ratón moruno. De hecho, esta especie está muy presente alrededor de los edificios e incluso en interior, pero se confunde con el ratón doméstico. Esto lleva a la aplicación de rodenticidas anticoagulantes de manera sistemática en un edificio, cuando sencillamente con la aplicación de trampas de captura en los puntos de acceso se solucionaría. El ratón moruno y el ratón de campo normalmente consumen en puntos de acceso y, algunas veces, se adentran en las instalaciones. El ratón doméstico tendría un consumo en interiores y se instalaría cerca de sus fuentes de alimentación: cocinas, almacenes, etc. Por tanto, es necesario un buen conocimiento de las especies implicadas para realizar un correcto diagnóstico lo cual implicará una correctas medidas preventivas y correctivas.

Fig 12. Lirón careto./ Ministerio de Medio Ambiente 2007

Apuntaré dos variables que considero importantes en la realización del diagnóstico. Hay que tener en cuenta el entorno y la altitud. En primer lugar, como apuntaba arriba, no es lo mismo un edificio en un entorno plenamente urbano que uno en un medio periurbano, rural o natural. Será habitual encontrar rata de alcantarilla en un edificio situado en el centro de una gran ciudad. Sin embargo, en un edificio situado en una zona periurbuna o rodeada de campo será normal encontrar rata negra. Una desratización con portacebos situados en el suelo fracasará si lo que tenemos es rata negra. Y si pensamos en un edificio tipo fábrica, almacén o nave destinada a animales, será más evidente porque la rata negra se moverá en altura.

Respecto a los ratones, en una gran ciudad vamos a encontrar básicamente ratón doméstico con excepción de algunos grandes parque públicos. En cambio, en una zona periurbana o más rural, harán acto de presencia otros ratones. Incluso podemos encontrar que el ratón doméstico esté totalmente ausente de una pequeña población rural donde solo podría haber ratón moruno y ratón de campo. Y esto implicaría una estrategia de desratización diferente que consistiría en no usar rodenticida.

En segundo lugar, está la variable de la altitud. A mayor altitud, disminuye la presencia de rata de alcantarilla. Y allí donde esperaríamos encontrar rata de alcantarilla, encontraremos rata negra, incluso en las partes bajas y en madrigueras. Lo mismo sucede con los ratones. El ratón doméstico disminuirá y aumentará el ratón de campo. En este punto, también con la altitud disminuye el ratón moruno, el cual está ausente de zonas rodeadas de bosque. En este punto, según me han hecho constar, en zonas montañosas nos podemos encontrar que en interiores accedan especies como el lirón careto (Eliomys quercinus).

COMPUESTOS ANTICOAGULANTES

En la imagen número 13 muestro dos cuadros con algunas características anticoagulantes a tener en cuenta. Como bien sabemos, su descubrimiento en la década de 1940 fue un importante hito científico [6]. Desde el primer momento se pensó que tendría una aplicación con raticida. Y fue un gran avance, ya que hizo más segura y efectiva el control de ratas [6]. Ahora bien, tuvieron un gran uso y quedaron obsoletos los compuestos de primera generación, los cuales fueron substituidos por una nueva generación de compuestos más tóxicos a partir de la década de 1970.

Estos nuevos anticoagulantes actúan mediante una sola  ingesta, lo cual tiene unas implicaciones positivas de cara a realizar la desratización, pero negativas porque aumenta el riesgo de la intoxicación secundaria. Esto es porque el organismo diana que consume un cebo puede acumular en su cuerpo entre 8 y 10 veces la DL50 hasta cuando se produzca su muerte. Una rata que consuma un cebo podría morir solo con la primera ingesta. Pero como esta se producirá muchos días después, seguirá consumiendo el cebo. Así que si la rata muere fuera de su madriguera, o bien al perder reflejos por los efectos del tóxico, es capturado por un depredador, todo el anticoagulante acumulado que no ha sido metabolizado va a parar a este último.

Fig 13. Tercera diapositiva de la exposición en Expocida Iberia./ C. Pradera 02-2020

En el cuadro superior de la imagen número 13, se puede ver la DL50 de las sustancias anticoagulantes de primera y segunda generación disponibles en el mercado europeo. La DL50  o dosis letal media es un valor que estima qué dosis en miligramos de sustancia tóxica por kilogramo de masa corporal del animal objeto de intoxicación (mg/kg) necesitaría una población de 100 individuos para reducirla a su mitad. El valor no es más que un indicador de la toxicidad aguda de una sustancia tóxica. Y lo que es evidente que la DL50 no es la dosis mortal en todos los individuos de una población, ya que esta es diversa. Por tanto, para realizar un control sobre una población de ratas, tendremos que aplicar una cantidad superior a la DL50. Por ejemplo, no es lo mismo la DL50 para un juvenil/adulto, ni para un macho/hembra.

A la saber de establecer la DL50 nos encontramos con un problema, ya que depende del estudio al que se haga referencia. Los datos que se muestran en la tabla del cuadro superior son de un artículo de Penny Mary Fisher de 2005 [7]. En este artículo se recoge la DL50 de diversos estudios para las tres especies de múridos sinantrópicos. Se constata que para una misma sustancia activa y especie hay importantes variaciones, lo cual implica los métodos utilizados y la cepa elegida. Además, mientras que para ratón doméstico y rata de alcantarilla hay datos para casi todas la sustancias, para rata negra no hay estudios. Y los que son recogidos muestran que esta rata necesita una DL50 superior a la de la rata de alcantarilla.

En la tabla del cuadro superior se muestran las sustancias anticoagulantes ordenadas de menor a mayor toxicidad. Sin embargo, como apuntaba arriba, los de primera generación son mucho menos tóxicos, ya que la dosis letal en cebos se consigue a partir de la ingesta durante varios días. Lo cual implica que cuando el organismo diana muera, será menos tóxico para un depredador. Y esto nos lleva a la tabla del cuadro inferior donde se muestra la vida media en hígado para rata de alcantarilla y ratón doméstico según datos recabados en dos artículos: Charles T. Eason et alii en 2002 [8] y K. Horak et alii en 2018 [9]. Estos datos muestran la persistencia de las sustancias anticoagulantes. Y nos da una pista sobre cuáles son preferibles utilizar en determinados contextos.

MEDIDAS DE MITIGACIÓN. DIAGNÓSTICO

Teniendo en cuenta lo apuntado arriba, se entiende que en entornos con menor urbanización debemos tener el máximo cuidado. No podemos quedarnos en gruesas consideraciones a la hora de hacer el diagnóstico en las que toda rata se supone rata de alcantarilla o que todo ratón sea un ratón doméstico. Conocer bien las especies demostrará nuestra profesionalidad delante del cliente y nos permitirá elaborar unos protocolos adecuados.

Un tema muy importante para mí es que debemos cambiar los protocolos de desratización cuando estos no están basados en el conocimiento. Compruebo que cuando se realiza la desratización de un edificio aislado se procede a la instalación de una línea de portacebos en el perímetro exterior. Algunos protocolos establecen distancias entre cada portacebos de 15 o 20 metros. Y lo mismo sucede con el perímetro interior de un edificio. Esto se ve claro en naves de polígonos industriales donde tanto el interior como el exterior hay un perímetro de puntos de control. Y basado en estos protocolos se determina sobre planos un número de portacebos sin haber hecho antes un correcto diagnóstico de las especies que concurren ni sobre las necesidades reales. En consecuencia, en base al número de portacebos se establece un tiempo de revisión, el cual será la base del precio por visita que cobraremos a nuestro cliente. Todo ello sin pararse a pensar qué estamos haciendo.

Fig 14. Cuarta diapositiva de la exposición en Expocida Iberia./ C. Pradera 02-2020

Lejos de este planteamiento, es plantear una desratización sobre el conocimiento de las especies en juego. Esto ahorrará tiempo revisando portacebos y dará tiempo para proteger mejor el edificio. Está claro que si no detectamos presencia de rata de alcantarilla no tiene ningún sentido colocar portacebos en exterior. Pero si esta rata está presente muy probablemente sea porque hay unas condiciones que propician su aparición como por ejemplo una mala gestión de basuras en la zona de contenedores. Por tanto, la eliminación de estas condiciones solucionará el problema. Lo mismo sucede con la rata negra. En exteriores deberemos eliminar los lugares de alimentación y de refugio. Y en interiores, de poco nos valdrá poner portacebos en las partes bajas si tenemos rata negra. Habrá que ir a las zonas de cría y realizar allí la desratización tapando, colocando trampas y escogiendo un buen cebo.

Fig 15. Cebado por saturación./ Dubock 1982

En el caso de presencia de ratón doméstico, los cebos están solo autorizados para colocar en interiores. Es cierto que podemos encontrar una población de ratón doméstico en exteriores, pero como se indicaba antes buscaremos la eliminación de las condiciones que favorecen su instalación. Es importante proteger los accesos a la instalación y, especialmente, las zonas donde hay alimento y refugio. Será en estos lugares que debamos proteger. En el caso de que tengamos otras especies de ratón, deberemos proteger básicamente las zonas de acceso. Pueden acceder durante la noche al interior de los edificios, pero raramente se instalan. Un buen conocimiento de las especies y un buen diagnóstico permitirá localizar los puntos de acceso al edificio y ejercer un control con los mínimos portacebos o trampas. De hecho, cuando se analizan los puntos de control de un edificio la consecuencia es que muchos se pueden eliminar.

Fig 16. Cebado por pulso./ Dubock 1982

Otro aspecto en el que falta afinar es el de la evaluación de la población lo cual implica colocar la dosis justa para controlar una infestación. El uso de rodenticidas anticoagulantes de segunda generación implicó un cambio de metodología respecto a los de primera. Los de primera generación requerían la aplicación de gran cantidad de cebo durante varios días para que las ratas obtuvieran la dosis letal (dosis múltiple). Esta técnica fue llamada cebado por saturación (saturation baiting) (figura 15). En cambio, los de segunda generación, mucho más tóxicos, tan solo requerían una sola dosis (dosis única). Esto planteó la posibilidad de realizar la desratización mediante la aplicación de pequeñas dosis de manera escalonada. En 1982, Adrian C. Dubock planteó una nueva técnica para acometer una desratización que llamó cebado por pulsación (pulsed baiting) [10]. Consistía en aplicar pequeñas cantidades de cebo cada 7 días durante cuatro semanas para controlar una infestación de rata de alcantarilla (figura 16).

Visto lo anterior, si queremos tener el mínimo impacto ambiental, deberíamos actuar lo más ajustado posible al número de individuos. Esto es difícil, no siempre se puede saber. Sin embargo, se puede acotar mediante el uso de un número grande de puntos de control con cantidades justas de rodenticida y pasando una vez por semana a realizar la revisión siguiendo la técnica de Dubock. En sucesivas revisiones, se podrá reducir los puntos de control, o bien retirar el cebo de ellos, y centrarse en aquellos que tengan consumo o señales de paso. Los portacebos no tienen que ser fijos. Se pueden aumentar y disminuir según necesidad. Nuestro cliente no nos debería pagar por el número de puntos de control sino porque protegemos su edificio.

MEDIDAS DE MITIGACIÓN. MEDIDAS PREVENTIVAS Y CORRECTIVAS

En último lugar, en la quinta diapositiva (figura 17), se muestran algunas obviedades del control integrado de plagas (CIP). Tan solo quiero tratar un par de temas. Respecto a las medidas mecánicas como trampas adhesivas, cepos, jaulas y trampas multicaptura no suelen ser selectivas. Su colocación en interiores reducirá la captura de especies no objetivo. Pero si las colocamos en exteriores, como es el caso de trampas de captura en vivo, implicará revisarlas regularmente para liberar las especies no objetivo.

Respecto a las medidas químicas, he de apuntar que el uso de cebos es el mejor método de control. Puede parecer contradictoria esta afirmación con el hecho de dedicar una ponencia a sus peligros. Pero lo cierto es que los cebos llevan utilizándose en el control de múridos comensales en grandes desratizaciones desde hace más de cien años. Es una herramienta fácil de utilizar y económica. Ahora bien, parece que nos hayamos quedado parados en el tiempo con los anticoagulantes. Los de segunda generación aparecieron en la década de 1970. Y desde entonces pocas innovaciones ha habido. Me pregunto si hay investigación en este punto o si alguna buena propuesta ha quedado en algún cajón. Es cierto que no es fácil que invertir en ello y, si no lo hace una multinacional, no lo hará nadie debido a un arduo y costoso procedimiento administrativo que homologa las sustancia activas a nivel europeo.

Fig 17. Quinta diapositiva de la exposición en Expocida Iberia./ C. Pradera 02-2020

En el caso de los ratones, por suerte existe la alfacloralosa que es un producto excelente. En estos momentos el formulado disponible en pasta es francamente bueno. Aunque puede parecer caro, no lo es. Con una bolsita de 10 gramos de cebo fresco mataremos muchos ratones, ya que basta una pequeña cantidad de consumo para matar un ratón. Y además muere a las pocas horas con lo que queda más cebo para que sea consumido por otros ratones. Su uso  evita el peligro de la toxicidad secundaria porque el consumo de sustancia activa por individuo es bajo. Es cierto que este producto no funciona bien durante los meses de mucho calor en algunas zonas de la Península Ibérica. Pero los meses en que lo podamos utilizar, es la mejor alternativa. Ahora bien, en el caso de utilizar anticoagulantes, deberíamos descartar los de primera generación por estar bastante extendida su resistencia y usar la dosis más ajustada de los de segunda generación [11].

En el caso de las ratas, el uso de la alfacloralosa no sería efectivo. Como bien sabemos, la particular inteligencia de estos seres les haría recelar del cebo rápidamente. Es por ello que los anticoagulantes son buenos con las ratas, ya que la muerte llega días después de la ingesta. No tenemos alternativa a los anticoagulantes hasta que no aparezcan en el mercado los cebos con colecalciferol por parte de BASF y BAYER. Hace un par de años que deberían estar comercializados, pero ha habido retraso en el proceso de autorización. Aunque cada vez se utilizan menos los cebos con anticoagulantes de primera generación, no los deberíamos dejar de lado. En casos de fuerte infestación, es lógico utilizar cebos con anticoagulantes de segunda generación. Pero con una infestación baja, la clorofacinona tiene un menor impacto ambiental.

Para finalizar, apuntar que las desratizaciones en áreas abiertas en entornos rurales es un claro problema en el que el uso de anticoagulantes va a tener un claro impacto ambiental. Sinceramente creo que se debería eliminar el uso de anticoagulantes y utilizar herramientas que, aunque peligrosas para las personas, tienen un bajo impacto. Me refiero al uso de productos como el fosfuro de aluminio [12]. Su uso requiere personal formado y tiene sus riesgos. Y esto conlleva que el coste económico sea elevado.

Notas:

[1] El concepto de micromamíferos es definido por la actividad realizada por el Proyecto SEMICE (Seguimiento de los Micromamíferos comunes de España) que lleva a cabo el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, Barcelona.

[2] Jhon Jairo López Perea. 2012. Residuos rodenticidas anticoagulantes de segunda generación en depredadores de Cataluña e Islas Baleares. Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC). Universidad de Castilla-La Mancha.

[3] N. Ruiz-Suárez, L.D. Boada, L. A. Henríquez-Hernández, M. Almeida González, P. Calabuig, D. Estévez-López, M. Zumbado, A. Rodríguez-Hernández, M. Camacho & O. P. Luzardo. 2012. Presencia de rodenticidas anticoagulantes en cinco especies de aves rapaces de las Islas Canarias. Revista de Toxicología, vol. 29, núm. 1, pp. 15-19.

[4] Jordi Baudells Colomer, Jordi Camprodon Subirachs & Marc Ordeix Rigo. 1998. La fauna vertebrada d’Osona. Lynx Edicions, Barcelona.

[5] Jordi Baucells Colomer (editor). 2010. Els rapinyaires nocturns de Catalunya. Biologia, gestió i conservació de les vuit espècies de rapinyaires nocturns catalans i els seus hàbitats. Santa Eulàlia de Ronçana.

[6] C. Pradera. 05-02-2013. Un poco de historia sobre los raticidas anticoagulantes. El desinsectador y desratizador.

[7] Penny Mary Fisher. 2005. Review of house mouse (Mus musculus) susceptibility to anticoagulant poisons. DOC Science Internal Series 198, Department of Conservation, New Zealand.

[8] Charles T. Eason, Elaine C. Murphy, Geoffrey R. G. Wright & Eric B. Spurr. 2002. Assessment of Risks of brodifacoum to Non-target Birds an Mammals in New Zealand. Exotoxicology, 11, 35-48.

[9] K. Horak, Penny M. Fisher & Brian M. Hopkins. 2018. Pharmacokinetics of Anticoagulant Rodenticides in Target and Non-target Organisms. En: Nico W. van den Brink, John E. Elliott, Richard F. Shore & Barnett A. Rattner. 2018. Anticoagulant Rodenticides and Wildlife. Springer.

[10] Adrian C. Dubock. 1982. Pulsed baiting. A new technique for high potency, slow acting rodenticides. Proceedings Tenth Vertebrate Pes Conference, Uni. of California.

[11] Philippe Berny, Alexandra Esther, Jean Jacob, Colin Prescott. 2014. Risk Mitigation Measures for anticoagulants rodenticides as biocidal products. Final report. Publications Office of the European Union. European Comission.

[12] DETIA WM ARVALIN PHOS (ES/MR(NA)-2019-20-00599). Organismo diana: Rata gris (Rattus norvegicus), topillo (Arvicola terrestris). El producto es un rodenticida que contiene fosfuro de aluminio (grado técnico) – generador de fosfina (68%) eficaz para el control de ratas y topillos tanto juveniles como adultos. El producto, aplicado por personal profesional especializado, se localizará en el exterior, exclusivamente en madrigueras claramente diferenciadas y aisladas de edificaciones, mediante un aplicador.

Un comentario en “Micromamíferos, anticoagulantes y exposición secundaria. Medidas de mitigación

  1. Raúl López dijo:

    Por suerte, la Clorofacinona no se ha dejado de fabricar y hoy podemos encontrar dos presentaciones (Rozol pasta y grano) de rodenticida con esta materia activa. Dudo que su esté muy extendido al no haber competencia entre distribuidores; a pesar de existir otro fabricante de esta materia activa en España, de la qual no hay ningún producto registrado aquí.

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