Mosca jorobada

Fig 1. Larva de Megaselia scalaris./ Desinsectador 2013

Llevar un control de insectos voladores en un establecimiento alimentario no es una tarea fácil. Las moscas de tipo medio, como la mosca doméstica, no son gran problema a menos que el cliente esté en una zona rural y tenga cerca granjas de animales. Estas moscas entran en el local, pero no suelen completar su ciclo de vida en el interior. Sin embargo, las moscas de pequeño tamaño, cuya longitud no sobrepasa los 5 milímetros, sí son un problema. Estas pueden realizar su ciclo de vida en interiores. Cuando llega la época de calor, pueden encontrar buenas condiciones para reproducirse si en las cocinas se acumula materia orgánica en descomposición bajo los muebles y la humedad ambiental es alta. Al ser pequeñas, se bastan con poco. No es difícil encontrar restos de comida en lugares de difícil acceso de una cocina como bajos de fogones, estanterías, neveras, etc.  Las zonas de lavado con grandes máquinas lavavajillas y debajo de las picas son lugares ideales para que se reproduzcan. Además de detritos y humedad, la temperatura suele ser alta. Además de la limpieza, suelo hacer mucho hincapié en la humedad cuando tengo que recomendar a un cliente medidas correctivas. Hay una tendencia general a regar el suelo y derivar el agua hacia un sumidero. Esto es un error si el suelo no está preparado para este fin, ya que lo único que hace es estropearlo, afectando al cemento que une las baldosas. Suelo pedir al cliente que el suelo quede bien seco tras cada servicio de cocina.

Fig 2. Pupa de Megaselia scalaris. Sobre esta hay una pequeña larva que debe de estar en el primer ínstar de desarrollo./ Desinsectador 2013

Hace días que me dedico a recoger muestras de estas pequeñas moscas con vistas a catalogar las especies de dípteros que colonizan las cocinas. He de decir que para este fin, cuento con la ayuda de mi compañero y biólogo J. B., quien me ayuda a en la identificación. De momento he encontrado que las mosquitas que he ido recogiendo pertenecen a dos familias llamadas Drosophilidae y Phoridae. De la familia Drosophilidae, la más conocida y citada es la mosca del vinagre, aunque no es la más común de esta familia que podemos encontrar en bares y restaurantes. Sobre la familia Phoridae, no he encontrado mucha literatura sobre control de plagas que la citara. La mosca más habitual de esta familia es la mosca jorobada, cuyo nombre científico es Megaselia scalaris. Es una mosca muy bien adaptada que tanto la puedes encontrar criando en tubos de drenaje de aguas residuales como en un trocito de materia orgánica perdido en una esquina de una cocina. Las fotografías de este posteo son de una muestra que recogí el jueves pasado de debajo de una fregadero donde se lavan ollas y cazuelas. Vi una tapa de olla caída sobre el suelo que llevaba tiempo allí. La levanté y allí había mosca jorobada en todos sus estadios reproduciéndose sobre detritos.

Fig 3. Dos moscas jorobadas adultas./ Desinsectador 2013

En la fotografía número 1 se puede ver una larva de esta mosca. La longitud máxima que alcanza son unos 10 milímetros. Se parece en forma y color a las de larvas de otras moscas. En la fotografía número 2 se puede ver una pupa. Para identificarla, se pueden tomar como referencia los dos apéndices que sobresalen de un extremo. Su longitud máxima es de unos 5 milímetros. En la fotografía número 3 hay dos ejemplares de mosca jorobada salidas de la pupa. Su longitud es de entre 3 y 4 milímetros. El nombre de mosca jorobada viene por su forma vista por los laterales. La cabeza es pequeña y el tórax sobresale. El cuerpo es de color crema. El abdomen está cubierto por bandas oscuras. Para su identificación, nada mejor que observar las venas de las alas, ya que son muy características. En la fotografía número 4 se puede ver una de las alas de esta mosca. El borde superior del ala es espinoso. Tiene 4 venas oblicuas que recorren el ala. Una de ellas, la del extremo inferior, es más débil que las otras. Lo característico es que entre estas venas no hay cruces.

La hembra puede depositar más de 500 huevos. Realiza distintas puestas de entre 50 y 100 huevos encima o cerca de la fuente de alimentación de la futura larva, la cual es omnívora. Se puede encontrar a gusto en casi cualquier alimento, incluso en cadáveres. Antes de convertirse en pupa, pasa por tres estadios larvales. La temperatura óptima de desarrollo de esta mosca es de 28º C. A esta temperatura, completa su ciclo en 10 días. Esta mosca es originaria de la cuenca mediterránea, pero se ha distribuido por todo el mundo.

Fig 4. Imagen de una mosca jorobada con las alas extendidas./ Desinsectador 2013

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