
Fig 1. Trabajadores del Servicio Municipal de Desinfecciones de Bilbao hacia 1955. En el centro el cabo practicante Eugenio Bravo Hernando./ SAMUR Bilbao [9].
Carlos Pradera, Barcelona, 03-03-2024
Hace un par de años encontré a la venta el libro ‘El Servicio Municipal de Desinfecciones de Bilbao’ de Juan Gondra Rezola (Bilbao, 1946) [1]. Lo adquirí para tener una mayor perspectiva histórica del sector de control de plagas, puesto que la mayor parte de información que tengo es referente a Barcelona y Madrid. Además, recientemente adquirí un certificado de desinfección de una habitación de Bilbao fechado en 1946 y emitido por el Servicio de Desinfecciones de Bilbao (figura 2). Así pues, aprovecho el material que he recabado para explicar someramente cómo se desarrolló este servicio municipal que tan necesario fue hasta la década de 1940 y que posteriormente fue decayendo su necesidad.
DEL HIGIENISMO A LOS POSTULADOS MICROBIOLÓGICOS
Juan Gondra explica el inicio de la desinfección en la doctrina higienista que fue postulada a finales del s. XVIII. Es importante tener en cuenta a los médicos higienistas, puesto que el concepto de desinfección evolucionó durante el s. XIX con la evolución del conocimiento científico. Los higienistas venían a explicar las enfermedades como producto de las condiciones ambientales. La falta de higiene promovía la enfermedad. Este convencimiento llevó a crear una rama de la medicina denominada higiene pública [2]. Por tanto, crear condiciones higiénicas era promover la salud. Es por ello que apareció legislación en este sentido que haría, por ejemplo, que los cementerios salieran de las ciudades y que se proyectara la creación de alcantarillados. También se edificaron nuevos barrios espaciosos fuera de los cascos antiguos (ensanches) y el acceso a agua corriente. Digamos que nos dimos cuenta de lo que aportó la civilización romana y habíamos olvidado durante siglos.
El concepto de desinfección de los higienistas se ve reflejado en la Real Orden de 25 de septiembre de 1834 en la que se proponen reglas de expurgo y desinfección al declararse una epidemia en Madrid [3]. En las habitaciones donde había habido enfermos se debía blanquear techos y paredes, y limpiar suelos, puertas y ventanas dos veces al día con agua clorada. Las camas, sillas y otros muebles debían ser limpiadas con agua hirviendo y expuestas a los rayos del sol. Se intuía que las enfermedades eran infecciosas, pero no se sabían las causas. En la epidemia de fiebre amarilla de 1821 en Barcelona, hubo una acalorada disputa entre los médicos. Se dividían entre los cantagionistas que veían una enfermedad de origen tropical que se transmitía y los no contagionistas que atribuían las muertes a factores ambientales tratando el episodio de una calentura estacional [4]. Sin embargo, la lógica apuntaba hacia el contagio y desde hacía siglos, cuando se declaraba una epidemia, se tendía a la práctica de la cuarentena.
Con los descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895) y los posteriores postulados microbiológicos de Robert Koch (1843-1910) quedaba claro que los microorganismos eran el origen de un gran número de enfermedades. En 1867 el cirujano británico Joseph Lister (1827-1912), apoyado en los experimentos de Pasteur, explicó el origen bacteriano de la infección en las heridas. Propuso el fenol para lavar instrumental, heridas y las manos de los cirujanos, lo cual asentó las bases de la antisepsia moderna. En 1871, Louis Pasteur propuso hervir el instrumental y vendas para eliminar los microorganismos, para lo cual creó un horno. La desinfección pasó de los hospitales a otros ámbitos. Se crearon los servicios de desinfección en Francia y luego en Alemania, Inglaterra y otros países.
SERVICIOS DE DESINFECCIÓN EN ESPAÑA
No fue fácil la superación de los postulados higienistas que por supuesto ayudaron a mejorar las condiciones en las que vivía la población, pero no comprendían el verdadero origen de muchas enfermedades. Fueron necesarias varias epidemias como las acaecidas en España durante el s. XIX para que hacer evolucionar el conocimiento. La más importante fue la gran epidemia de cólera de 1884-1885 que afectó a toda la península Ibérica. Puede que el actual sistema de salud en España tenga su germen en esta epidemia. Se destinaron recursos para su control, infructuosos muchos, pero encaminados por medio de la actividad de desinfección basado en las teorías de Louis Pasteur. Fueron más los esfuerzos que los resultados porque no se conocía el agente causante del cólera de igual manera que otras enfermedades infecto-contagiosas.
A raíz de esta epidemia y otras de cólera que le siguieron, fueron creados los Laboratorios Municipales. Y con la lógica de su labor nacieron los servicios de desinfección. En 1887 en Barcelona fue creado el Laboratorio Microbiológico Municipal en cuya dirección se puso al Doctor Jaume Ferran. El dato más antiguo de un servicio activo de desinfección en Barcelona es de agosto de 1891 [5]. Yo creía que el de Barcelona había sido el primero. Sin embargo, gracias al libro de Juan Gondra tengo el dato de que en 1885 fue creado el Laboratorio Municipal de Bilbao y que durante la epidemia de cólera hubo una Brigada de Fumigadores. También explica este autor que en San Sebastián fue creado en la misma fecha un laboratorio municipal.
SERVICIO MUNICIPAL DE DESINFECCIONES DE BILBAO
Según Gondra, en la década de 1880 había la preocupación de las autoridades por el crecimiento de la población debida a la guerra civil carlista de 1872 a 1876, la cual hizo que la población de Bilbao pasara de 30.000 habitantes a 80.000. Esto conllevó graves problemas de hacinamiento, hambre y enfermedades. La epidemia de cólera de 1884-1885 llevó a la Junta de Salubridad del Ayuntamiento de Bilbao a tomar medidas para proteger la ciudad. Se instaló un centro de fumigación en la estación del Norte para viajeros y mercancías que llegaban de zonas afectadas. Posteriormente se constituyó otro centro de fumigación para los viajares que llegaban por la carretera de Bermeo y atender la desinfección de viviendas de fallecidos por enfermedades sospechosas.
Este servicio tuvo primero el nombre de Brigada de Fumigadores. Inicialmente fueron constituidas dos brigadas con cuatro hombres cada una, todo ello con carácter temporal y sin número fijo de fumigadores que dependía de las necesidades. Se puso al frente de ello a Francisco Uruburu dependiendo del Laboratorio Municipal. Se instaló el nuevo servicio en un barracón del Hospital de Mena construido expresamente para los enfermos de cólera. Mientras que la epidemia de 1884-1885 no afectó a Bilbao, la siguiente del año 1893 sí lo hizo gravemente. Gondra explica que fallecieron 293 personas por cólera siendo dos fallecidos fumigadores, Pedro Huertas y Mateo Panizo. Vista la necesidad de las fumigaciones, en 1894 se renovó el servicio con una plantilla fija y se le dio un barracón junto al Hospital de Solokoetxe. Al frente de este nuevo servicio se puso a José de Larrinaga, ayudante del Laboratorio Municipal, y a Gil Arroyabe, con el cargo de cabo de fumigadores. En 1901 fue publicado el Real Decreto del Ministerio de la Gobernación de 31 de octubre de 1901 «referente a las medidas y precauciones que han de adoptarse en los casos que puedan ocurrir de enfermedades contagiosas» [6]. Esto obligó a los ayuntamientos y diputaciones provinciales a crear los parques de desinfección. En 1903, el Ayuntamiento de Bilbao reformó el servicio. Se estableció una plantilla de 15 fumigadores y se exigió el ingreso por oposición. Para el cargo de cabo se solicitó además disponer del título de practicante que recayó sobre Pablo López de Argumedo y Tobalina de Abadie.
En aquel entonces el trabajo consistía en desinfectar ropas y objetos de personas, habitaciones y viviendas desalquiladas, evacuatorios públicos, cloacas y desagües. En aquel entonces el método de la fumigación era el más empleado que consistía en exponer a vapores sulfurosos durante tres horas las mercancías que llegaban de zonas epidemiadas. O bien introducir los objetos en una estufa seca a temperaturas superiores a 100ºC. Por supuesto, el valor de ambos métodos era nulo, puesto que el bacilo del cólera circula en el agua contaminadas con heces de personas afectadas. Se utilizaba cloruro cálcico y sulfato feroso en la desinfección de retretes, urinarios y cloacas. Para desinfectar la ropa se utilizaban lejiadoras y lo que no se podía desinfectar se metía en un horno para incinerar. En cuanto a las habitaciones y viviendas, se lavaba el suelo con sublimado de mercurio y se fumigaba con vapores suflurosos. Al tener desconocimiento de los agentes causales de las enfermedades, los mismos métodos se aplicaban contra otras enfermedades como la viruela, sarampión, tuberculosis, tosferina, escarlatina, etc.
EDIFICIO DE LA CALLE ZANKOETA Y AMPLIACIÓN DE FUNCIONES
Visto el crecimiento del Servicio Municipal de Desinfecciones y las necesidades que tenía se proyectó la construcción de un edificio en 1916. El proyecto fue a cargo del arquitecto municipal Ricardo Estanislao Batista. Se proyectó un gran edificio en la calle Zankoeta que fue inaugurado en 1918 justo con la epidemia de gripe que asoló España y Europa. El edificio fue diseñado para acometer todas las labores de desinfección que requirió una epidemia. Sabemos que, aunque no tuvo efectos para atajar la epidemia de gripe, debió dar seguridad a las autoridades y ciudadanos. Algo parecido con las desinfecciones en tiempos tiempos recientes de la pandemia de COVID-19. El edificio fue uno de los mejores que hubo en España para tales menesteres. Estuvo en activo hasta su restauración y rehabilitación en 2011 como centro de distrito. En su interior se puede ver parte de la maquinaria de la que estaba dotado del servicio [7]. Tengo pendiente ir a Bilbao para visitar este bello edificio que es una joya arquitectónica.
En 1919 el Ayuntamiento de Bilbao decidió disolver el cuerpo de camilleros. Y se encomendó el servicio de ambulancias al Servicio Municipal de Desinfecciones que pasó a ser llamado «Ambulancias y Desinfecciones». Según Gondra, esto se debió a la motorización de ambos servicios. El nuevo edificio de la calle Zankoeta disponía de un acceso de vehículos que facilitaba el servicio (figura 6). Se decidió motorizar el servicio que, hasta entonces dependía del tiro de sangre, y se adquirieron dos automóviles. El buen funcionamiento hizo que se sustituyera también el tiro de sangre en el servicio de ambulancias. Se reorganizó el servicio y algunos camilleros se incorporaron a las desinfecciones. La plantilla quedó configurada con un practicante cabo, un fumigador distinguido que hacía las funciones de jefe de equipo, un maquinista, tres chóferes y 18 fumigadores que hacían también de camilleros. El maquinista era responsable de toda la maquinaria que había en el edificio que consistía en cámaras de desinfección, estufas a vapor, máquinas lavadoras, centrifugadoras, lejiadoras, cámara secadora, esterilizador de aguas usadas y horno de cremación.

Fig 5. Sala de desinfecciones desde el lado sucio. Empotradas la lejiadora, dos autoclaves y tres lavadoras. Al fondo, el horno./ Gondra 2011
DECADENCIA Y EXTINCIÓN
Como he explicado en anteriores entradas, la desinfección tuvo su fuerte en la década de 1930 y luego fue perdiendo fuelle hasta llegar a la década de 1960. A medida que se fue conociendo la etiología de muchas enfermedades se fue perdiendo el sentido de la desinfección domiciliaria. En la década de 1940 ya se vio carente de sentido. Sin embargo, la inercia llevaba a hacer desinfecciones y además se disponía de unos recursos de personas y materiales importantes. Hasta la década de 1960 en algunas poblaciones se seguían desinfectando las viviendas y locales desalquilados. Y posteriormente, todas aquellas décadas de desinfección tienen todavía algo de inercia en nuestro sector. Hay que recordar que al sector de control de plagas también se lo llamaba de desinfección. Y muchos clientes con solera hasta no hace mucho seguían hablando de hacer una desinfección anual al hecho de desinsectar contra cucarachas.
En ciudades como Barcelona o Santa Cruz de Tenerife, el desinfector pasó a ser también desratizador con la aparición de brotes de peste bubónica [4, 7]. Y posteriormente también pasaron a ser desinsectadores, ya que se luchaba también contra las chinches de cama o los piojos, estos últimos transmisores del tifus exantemático. Muchos parques de desinfección contaban con una sala de despiojamiento como el de Bilbao (figura 7). El afectado se quitaba la ropa y se lavaba. Y mientras tanto se desinsectaba en vapor la ropa y se secaba para luego retornarla al afectado. Según Gondra, en 1931 se ampliaron las funciones con la creación de un fumigador y tres eventuales encargados de la desinsectación. También se empezó a realizar desratizaciones, pero no fue hasta la década de 1960 que se establecieron desratizaciones periódicas.
Explica Gondra que fue disminuyendo la carga de desinfecciones y en la década de 1980 la mayor parte de actividad en el edificio de Zankoeta se concentraba en las ambulancias. Entonces la actividad era marginal hasta llegar a febrero de 2009 cuando tuvo lugar su cierre definitivo. Entonces solo dos personas llevaban a cabo la desinfección en locales municipales o en la vía pública. En otras ciudades como en Madrid, los desinfectores también fueron camilleros y se hicieron cargo del servicio de control de plagas como hoy en día lo entendemos.
Notas:
[1] Juan Gondra. 2011. El Servicio Municipal de Desinfecciones de Bilbao. Bilbao Ría 2000, Bilbao. 55 p. Depósito legal: BI483/2011.
[2] Pedro Felipe Monlau y Roca. 1847. Elementos de Higiene Pública. Imprenta de Pablo Riera, Barcelona. 2 volúmenes. 894 p.
[3] Real órden mandando se encargue del expurgo y desinfección de la población cuando quede extinguida la enfermedad del cólera-morbo la junta de Sanidad. Gaceta de Madrid, 182, de 17 de agosto de 1834, página 777.
[4] C. Pradera. 15-04-2020. Sobre la epidemia de fiebre amerilla habida en Barcelona en el año 1821. El desinsectador y desratizador.
[5] C. Pradera. 11-04-2021. Sobre la peste bubónica en Barcelona y el inicio de la desratización en España. El desinsectador y desratizador.
[6] Real Decreto de 31 de octubre de 1901 referente á las medidas y precauciones que han de adoptarse en los casos que puedan ocurrir de enfermedades contagiosas. Gaceta de Madrid, número 308, de 4 de noviembre de 1901, páginas 553 a 554.
[7] Rafa Olalde. 03-11-2019. Centro Municipal de Desinfecciones (Zankoeta 1). Bilbao: Arquitectura y urbanismo (2º). Enlace: bilbaoarquitecturayurbanismo2o.home.blog/2019/11/03/centro-municipal-de-desinfecciones-zankoeta-1/ (consulta 03-03-2024).
[8] C. Pradera. 20-12-2016. Con nombres y apellidos, los desratizadores más antiguos de España. El desinsectador y desratizador.
[9] La historia del Servicio Municipal de Ambulancias y Desinfecciones. Bilbao SAMUR, Servicio de Ambulancias Municipal. Enlace: bilbaosamur.wordpress.com/la-historia-del-servicio-municipal-de-ambulancias-y-desinfecciones-bilbao-samur/ (consulta 03-03-2024).





