Datos numéricos sobre antiguas desratizaciones en ciudades y evolución de los planes de control

Fig 1. Desratización en Gijón del 22 de junio al 9 de julio de 1960./ Instituto IBYS

C. Pradera, Barcelona, 22-03-2020

INTRODUCCIÓN

Buscando información en hemerotecas disponibles online, se puede encontrar información sobre desratizaciones llevadas a cabo en ciudades en décadas pasadas. Destacan las realizadas por el Instituto IBYS al cual he dedicado varias entradas por ser la empresa que inició las grandes campañas de desratización en España [1]. Hay que tener en cuenta que a partir de mediados del siglo pasado se da una gran migración del campo a la ciudad. El entorno urbano crece mucho y aparecen nuevos problemas de urbanismo. Y con ello aparecen problemas sanitarios, de contaminación, de gestión de basuras, etc. Y todo ello, por supuesto, permite que las ratas se multipliquen muchísimo por diversas razones. Se me ocurren algunas evidentes.

Fig 2. Valladolid mayo de 1959./ Instituto IBYS

Una es que la red de alcantarillado crece muchísimo y es diseñada sin tener en cuenta que puede generar problemas de plagas. Y en este lugar es donde la rata de alcantarilla (Rattus norvegicus) tiene el lugar ideal para su desarrollo. Como bien sabemos, esta es la especie número uno a batir en la vía pública de un entorno plenamente urbano por ser el vector más importante de enfermedades. Otra es que se genera una gran cantidad de basuras que no se gestionan de manera adecuada. No existe la separación de materiales ni nada de lo que hoy nos parece lógico. Además, los vertederos se suelen encontrar cerca de las poblaciones y no suele haber uno sino varios. Y eso sin tener en cuenta la proliferación de vertederos ilegales propiciados por algunas industrias. En este punto, anoto que muchos ríos se convierten en cloacas a cielo abierto y hay cursos de agua que cruzan poblaciones que se encuentran sin urbanizar. Cabe citar también que las fábricas y actividades insalubres se encuentran en el interior de las ciudades. Otro punto es que aparece el paisaje de extrarradio con el aluvión de gente que lo caracteriza y en el que se van amontonando personas que expulsadas del entorno rural. En estos barrios, se da el chabolismo, la autoconstrucción o bien edificios dormitorio con calles sin asfaltar y con servicios deficientes. La ciudad no es capaz de absorber tanta población de una manera ordenada y adecuada. Otro punto es que la gente que se incorpora a la urbe tiene otros hábitos. Y en aquellos años había vaquerías, gallineros, palomares, etc., en el interior de ciudades. Y por supuesto, el límite de tolerancia de la población no es el de hoy en día.

En esta entrada, proporciono datos que he encontrado sobre algunas desratizaciones que permitirá tener una idea de cómo se actuaba antaño y así tener una perspectiva histórica. Es importante destacar que el Instituto IBYS fue, por decirlo de alguna manera, la que creó estandarizó conceptos como campaña de desratización, desratización en bloque, desratización de choque y desratización de mantenimiento. Como he explicado, este laboratorio patentó un método propio de sintetizar la warfarina. Lanzó al mercado el raticida IBYS 152 en 1953 [2] y dos años después empezó a hacer desratizaciones bajo la dirección técnica de Francisco Herrero Martín [3]. Se puede afirmar que la división de aplicación de este laboratorio empezó a realizar una desratización que se puede calificar de científica. En las grandes campañas que llevó a cabo, se efectuaba un diagnóstico de situación de toda la población y se establecía un plan de control en el que se trataba alcantarillado, vertederos, parques, edificios problemáticos como mataderos, zonas de ribera fluviales y marítimas, extrarradios, etc.

GIJÓN 1965

Fig 3. Logroño abril de 1959./ Instituto IBYS

Para dar cuenta de ello, empezaré por tomar datos de la campaña realizada en Gijón entre el 23 de noviembre y el 4 de diciembre. Esta desratización fue descrita en detalle en un artículo titulado ‘Campaña de desratización en bloque de la ciudad’ publicado en el periódico El Comercio el 21 de enero de 1966 (figura 6). Esta campaña fue la quinta realizada por el Instituto IBYS, siendo la primera en 1960 entre el 22 de junio al 9 de julio de la cual se puede ver una fotografía arriba (figura 1). La de finales de 1965 duró 12 días y fue llevada a cabo por “tres equipos, compuestos, cada uno de ellos, por un experto diplomado del Instituto IBYS y dos obreros municipales”. Hasta mediados de la década de 1960 era necesario que quienes trabajaran en desinfección, desinsectación y desratización (DDD) pasaran un curso de la Dirección General de Sanidad. Posteriormente, fue derogada la normativa DDD hasta la llegada del Real Decreto 3349/1983 (Reglamentación Técnico-Sanitaria para la fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas).

La primera fase fue la más importante y se procedió a la desratización del alcantarillado, puesto que era el lugar con mayor infestación de ratas de la ciudad. Se colocaron cebos en 400 pozos de registro y se efectuaron cuatro revisiones de cada punto de control. Hay que tener en cuenta que el uso de un anticoagulante de primera generación como es la warfarina requiere la reposición diaria o cada dos días del cebo, ya que la dosis letal se alcanza por ingesta varios días seguidos o alternos.

Fig 4. Cadiz abril de 1961./ Instituto IBYS

La segunda fase consistió en la desratización en superficie de parques, edificios, zonas de chabolas, el cementerio, columnas de alumbrado, etc. La actuación se realizó contra ratas y ratones. Se explica que “en el exterminio de los ratones se emplearon con gran éxito un ataque combinado de la fórmula en polvo y producto soluble”. En este punto cabe anotar que tengo constancia de que el raticida IBYS 152 se comercializaba en cebo sólido (formulados en harina y en grano) y soluble (para mezclar con agua). Desconozco esta formulado en polvo si se refería a algún polvo de pista, el cual está en desuso en la actualidad por falta de productos comerciales. Pero antaño fue muy empleado. Al principio, se utilizaban harinas mezcladas con DDT, lindano o cualquier otro compuesto tóxico para tratar ratas y ratones. Al quedar impregnadas las ratas y limpiarse el pelaje ingerían la dosis letal.

En la tercera fase se acometió el ataque en escolleras y vertederos. Parece que la desratización en estos lugares fue elocuente, ya que “la población civil pudo ver directamente gran número de roedores muertos en determinados lugares”. El número de producto utilizado en estos 12 días fue de 647 kgs aplicados en 5.000 puntos de control (estacionamientos). Es un número muy alto de puntos de control, pero hay que apuntar que en aquella época no se usaban portacebos más que en lugares muy concretos. El cebo sólido se aplicaba directamente sobre la zona de paso y el líquido en platos.  Los detalles del artículo están trasladados a la siguiente tabla:

GIJÓN 1965 – Fases (p. de control) Alcantarillado (400) Edificios (3.200) Escolleras y vertederos (1.400) Total 
Producto inicial 50 130 112 292
Reposición 45 178 132 355
Total 95 308 244 647

Un dato controvertido es saber el número de múridos muertos. El artículo acaba así:  “Dado que una rata adulta necesita 17 gramos de raticida para morir, de acuerdo con las experiencias convincentes realizadas por el Laboratorio, resultará, con la cifra citada de consumo que en la desratización efectuada habrán sido exterminadas por el orden de unos 20.000 roedores. A esta importante cifra, debemos añadir la muerte por inanición de las crías a las que se interrumpe su período de lactancia, cuyo número es muy elevado dado el ciclo de reproducción de los múridos”.

PALMA DE MALLORCA 1976

Aportaré más datos sobre desratizaciones del Instituto IBYS. En este caso, son de la campaña de desratización de Palma de Mallorca de 1976 que se encuentra descrita en en el capítulo dedicado a salubridad e higiene de la ‘Memoria de Secretaría de 1976’  (figura 7). Se trata de una desratización realizada 11 años después en una ciudad de mayor tamaño. En esta época, el Instituto IBYS cuenta con mayor experiencia, pero también dispone de otras empresas competidoras en el mercado que disponen, algunas, de otros productos anticoagulantes. Cito el caso de Hitrasa y su uso de Racumin de Bayer con cumatetralilo.

En 1976 en Palma de Mallorca, se realizó una campaña en tres fases repartidas a lo largo del año: choque (20 de abril a 21 de mayo), primera revisión (6 de septiembre a 5 de octubre) y segunda revisión (15 de noviembre a 15 de diciembre). El personal empleado fue mixto, del Instituto IBYS y del Ayuntamiento. Se realizó la desratización en el alcantarillado, casco urbano y barriadas. En la tercera campaña se revisaron hasta 3.713 pozos de registro del alcantarillado. Y el consumo de raticida sumadas las tres campañas fue de 68.529 kg. Me parece una cantidad muy elevada. Pero es lo que consta en la Memoria. Traslado los datos a la siguiente tabla:

P. DE MALLORCA 1976 – Fases (abril/may) II (sept/oct) III (nov/dic)
Personal: IBYS + Ayuntamiento 4+5 3+4 3+4
Vehículos: furgoneta + camión 2+1 2+1 3+0
Registros de alcantarillado 2.972 2.477 3.713
Raticida (kg): 68.529 27.210 21.184 20.135

CASTELLÓN Y EL GRAO 1980

Y en tercer lugar, aporto los datos de la desratización que el Instituto IBYS llevó a cabo en 1980 en Castellón y el Grao. En el periódico ‘Mediterráneo’ se publicó el 12 de abril de 1980 una noticia donde se reportaba las cantidades estimadas para la campaña anual de desratización (figura 8). Esta campaña constaba de cuatro fases a lo largo del año. Se especifica para cada una de ellas una duración de unos 20 días, la cantidad de raticida y el costo económico. No aparecen la cantidad de raticida a utilizar en la cuarta fase, pero se puede hacer una estimación. La previsión sería de un consumo de 57.000 kg de raticida y de un costo del servicio de 4.643.495 pesetas. Como indicaba para la desratización de Palma de Mallorca, se trata aquí también de una gran cantidad de raticida. Traslado los datos a la siguiente tabla:

CASTELLÓN 1980 – Fases I II III IV Total
Raticida (kg) 20.000 15.000 12.000 (10.000) 57.000
Costo (pts) 1.546.380 1.257.860 977.860 861.395 4.643.495

CONSIDERACIONES

Visto lo anterior, acabaré con unas consideraciones sobre dos aspectos: la cantidad de raticida aplicada y sobre la metodología de la desratización en poblaciones. Respecto a las cantidades de raticida, salta a la vista que hoy en día no se utilizan tantos kilos. Y esto es por varias razones. En primer lugar, se utilizan raticidas formulados con anticoagulantes de segunda generación, lo cual significa que la ingesta suele ser por un solo consumo. El múrido ingiere una cantidad mínima una sola vez y es suficiente para causarle la muerte. En segundo lugar, el tratamiento se realiza de una manera más dirigida. Cuando se detectan ratas en una zona, se mira de aplicar el raticida en el lugar justo. Y esto significa más conocimiento y profesionalidad. Además, se realizan informes donde se indican las causas y se tomen medidas preventivas de tipo higiénico, cultural o estructural. Hasta hace unos años, cuando se atendía un aviso de un vecino que había visto ratas en la vía pública, se realizaba un bolseo generalizado en los imbornales de la zona. También se aplicaba lo mismo para los planes sistemáticos de desratización donde se bolseaba de manera sistemática en los imbornales de una zona de manera periódica y preventiva. Y en tercer lugar, está el tema de la población murina. Está claro que hoy en día hay menos ratas porque las ciudades están más limpias y el alcantarillado está en mejor estado y bien diseñado. El entorno urbano es más higiénico. Además no contamos con industrias o actividades insalubres en el interior de pueblos y ciudades.

Fig 5. Huelva octubre de 1961./ Instituto IBYS

Respecto a la metodología de la desratización en poblaciones, el concepto de campaña está superado. Ha evolucionado mucho la manera de gestionar el control de plagas para toda una población. En el primer caso expuesto, en el de Gijón, la desratización era llevada a cabo una vez al año y el concepto fase se circunscribía a una tipología de los lugares a tratar. En los otros dos casos, en el de Palma de Mallorca y de Castellón, la desratización se realizaba en varios tratamientos repartidos a lo largo del año, lo cual es una notable evolución. Y el concepto fase corresponde al tratamiento llevado a cabo en toda la ciudad en un período concreto.

Hoy en día, esto ha cambiado mucho. Se trabaja en una población durante todo el año mediante la elaboración de un plan de control. Se establecen las zonas y edificios de riesgo en función de diversas variables. Y luego se traza un calendario de actuaciones para cada zona y edificio. Se da mucha importancia a recabar datos, lo cual da un histórico de actividad de múridos que sirve para ir afinando los mapas de riesgo y hacer más dirigidas las actuaciones. Además se trabaja con la metodología del control integrado de plagas (CIP), antes inexistente. Esto significa que a la hora de controlar una población de múridos se busca la causa raíz y se aplican medidas preventivas y correctivas.

Por otro  lado, aunque hoy en día hay una menor presencia de múridos en nuestras ciudades, los ciudadanos son mucho más exigentes. Su nivel de tolerancia es menor, ya que no están acostumbrados como en el pasado a convivir con ratas y ratones. Esto significa que hacen llegar pronto sus quejas hasta los servicios de atención de los ayuntamientos. Y además se atienden las denuncias de manera rápida contactando con el vecino, lo cual permite recabar  mayor información y valorar aspectos psicológicos. Y además el vecino tiene la sensación de que es atendido como debe ser. La información recabada más el conocimiento de la zona permite  realizar un mejor diagnóstico y establecer un plan concreto. Todo ello genera una documentación que permite seguir, posteriormente, todas las actuaciones realizadas y asegurar la calidad de servicio.

Notas:

[1] C. Pradera. 09-03-2014. Álbum del servicio de desratización del Instituto Ibys. El desinsectador y desratizador.

[2] C. Pradera. 08-04-2013. Raticida Ibys 152. El desinsectador y desratizador.

[3] C. Pradera. 15-03-2014. Francisco Herrero Martín, Jefe Técnico del servicio de desratización del Instituto Ibys. El desinsectador y desratizador.

Fig 6. ‘El Comercio’, Gijón el 21 de enero de 1966, pág 3./ El Comercio 2020

Fig 7. Ayuntamiento de Palma de Mallorca, Memoria de Secretaría de 1976, Capítulo III Salubridad e Higiene, pág. 177.

Fig 8. Casstellón de la Plana, periódico Mediterráneo, sábado 12 de abril de 1980, pág. 3.

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