‘Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades’ por Juan Gil Collado (1927)

Fig 1. Portada de ‘Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades’ de Juan Gil Collado, 1927./ C. Pradera 09-2017

C. Pradera, Barcelona, 07-09-2017

Creo que Juan Gil Collado (1901-1986) es el autor al que más entradas he dedicado en este blog. Quien conozca un poco a este entomólogo español y la repercusión que tuvo su trabajo lo comprenderá. Tan solo mencionar que su campo de estudio fueron los insectos transmisores de enfermedades. Importantes fueron sus aportaciones al conocimiento de los mosquitos y, más en concreto, al estudio de los anofelinos, vectores del paludismo [1].

Desde hace unos años, voy adquiriendo las obras de Juan Gil Collado y doy cuenta de ellas. Es para mí todo un lujo acceder a estos valiosos textos. Algunos no son fáciles de encontrar como al estudio dedicado a las ratas y sus ectoparásitos con ocasión del brote epidémico de peste de Barcelona de 1931 [2]. Otros tuvieron una amplia divulgación al ser destinados a un amplio público como los escritos para las ‘Hojas Divulgadoras’ del Servicio de Capacitación y Propaganda del Ministerio de Agricultura.

Uno e importante es el titulado ‘Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades’ publicado en 1927 por la Dirección General de Sanidad. Su autor contaba con 26 años de edad. Según se puede leer en la portada del libro (figura 1), el autor en aquel momento era Doctor en Ciencias Naturales, Entomólogo de la Comisión Central Antipalúdica y Conservador de Entomología del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Sin duda, las capacidades de Gil Collado eran excepcionales. Y gracias a Dios, tuvo una vida longeva.

Fig 2. Página 1. / C. Pradera 09-2017

El libro es muy interesante. Consta de 48 páginas y el contenido, que daría para centenares de páginas, se trata de manera sucinta. Es un libro de divulgación científica que su autor define como de “ligero estudio de las especies de insectos interesantes para el parasitólogo”. Se encuentra dividida en tres partes. La primera es una breve introducción destinada a la descripción de los insectos. Luego viene el grueso de la obra donde se van describiendo las diferentes familias de hematófagos y vectores. Lógicamente, la mayor parte de la obra está dedicada a los dípteros. Y finaliza con un apéndice donde figuran listadas las especies de culícidos, flebótomos y pulgas encontradas en España. Por supuesto, son las especies de las que se tenía constancia en 1927. Entonces había pocos estudios y estaba todo por descubrir. Reproduzco la lista de culícidos y de flebótomos (figuras 8 y 9). De hecho, ambos grupos de hematófagos son a los que dedica más espacio su autor “por tratarse de los dos grupos más importantes para la parasitología”.

Podría hablar largo sobre esta interesante obra. Tan solo voy a destacar unos pocos aspectos que me han llamado la atención. En el apartado dedicado a los flebotomos, se describe su importante papel como transmisor de enfermedades. Escribe: “Estos animales transmiten la fiebre de los tres días, el botón de Oriente y se sospecha su intervención en otras Leihsmaniosis como el Kala-azar infantil, aunque todavía no esté probado”. El autor está muy bien informado y sospecha como probable algo que tardaría aún años en demostrarse. Hemos de situar esta obra en un momento muy emocionante para la ciencia. En el cambio de siglo XX se había descubierto a los mosquitos y otros artrópodos como transmisores de enfermedades. En Inglaterra Ross dio a conocer el ciclo de transmisión del parásito que provocaba el paludismo. Y en Cuba, un grupo de investigadores capitaneado por Reed probó que los mosquitos transmitían la fiebre amarilla. Había mucho por estudiar.

Fig 3. Páginas 22 y 23./ C. Pradera 09-2017

Un grupo interesante del que Gil Collado habla poco son los ceratopogónidos. Se describe la hematofagia de los géneros Ceratopogon y Culicoides, pero no se los menciona como vectores. Desconozco cuándo se descubrió su papel en la transmisión de enfermedades. Y para finalizar, comentar que el autor dedica un pequeño espacio a los simúlidos (figura 5). Se trata de una familia de dípteros que me resultan interesantes. Transcribo un párrafo donde se da cuenta de su incidencia sobre personas y animales:

«Viven los adultos en los lugares frondosos, al lado de los arroyos, a veces reunidos en bastante número, y sus hábitos más bien nocturnos, picando sobre todo al obscurecer o durante la noche. En algunos lugares son muy numerosos, e introduciéndose dentro de la nariz o en la garganta y en los ojos, producen una irritación y aun enfermedades o la muerte a los niños pequeños. Al ganado también le atacan, y cuando abundan, se ve correr a los pobres animales frotando sus cabezas contra los árboles para librarse de ellos. Blin sospecha que estos insectos pueden transmitir la oftalmía purulenta (de Blanchard)»

Se trata de un párrafo sumamente interesante. Llevo tiempo buscando información en textos antiguos sobre afectaciones por simúlidos. Y este es el más antiguo. Creo que se da la suficiente importancia del problema que debía representar en zonas rurales. Por lo que parece, debido a la industrialización y urbanización de España, los ríos empezaron a bajar muy sucios y contaminados y esto redujo la presencia de simúlidos. Sin embargo, creo que estuvo muy presente en el pasado incidiendo sobre las personas y animales. Tan solo que antes había más animales domésticos sobre el que el simúlido podía saciar su sed y la sociedad era menos urbana y menos quejosa.

Referencia bibliográfica:

– Juan Gil Collado. 1927. Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades. Publicaciones de la Dirección General de Sanidad, Ministerio de la Gobernación, Madrid. 48 pp. 22 x 15’5 cm.

Notas:

[1] C. Pradera. 02-09-2015. ‘Los mosquitos del paludismo’ por J. Gil Collado (1945). El desinsectador y desratizador.

[2] C. Pradera. 07-01-2015. ‘Estudio de las ratas y de sus ectoparásitos en ocasión del brote epidémico de peste en Barcelona en 1931’, por Pablo Cartañá Castellá y Juan Gil Collado. El desinsectador y desratizador.

Fig 4. Páginas 24 y 25./ C. Pradera 09-2017

Fig 5. Páginas 26 y 27./ C. Pradera 09-2017

Fig 6. Páginas 28 y 29./ C. Pradera 09-2017

Fig 7. Páginas 36 y 37./ C. Pradera 09-2017

Fig 8. Páginas 44 y 45./ C. Pradera 09-2017

Fig 9. Páginas 46 y 47./ C. Pradera 09-2017

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