El Secreto de la Abuelita

Fig 1. Anverso del envase de El Secreto de la Abuelita./ Desinsectador 05-2017

Ha llegado a mis manos un simpático producto insecticida gracias a Jordi Ruiz de Biotrack [1]. Se lo dio un cliente a quien parece que se lo proporcionó una persona de Ecuador, país de donde este producto es originario. Se llama El Secreto de la Abuelita [2]. Entrañable. Con semejante nombre, ¿quién se resistiría a comprarlo? De hecho, aprovecha el estereotipo que tenemos de las abuelas como pozo de sabiduría y persona que no nos engañaría. Y no tiene menos mérito la definición del producto como “masilla cucarachicida.” Viene servido en un generoso envase de 225 gramos.

Fig 2. Detalle de la etiqueta./ Desinsectador 05-2017

Si alguien tiene dudas de su eficacia, que se las quite. En la etiqueta se nos informa de que “elimina eficazmente a las cucarachas de su hogar.” Y también de que actúa rápidamente: “¡Resultados definitivos en una semana!” Y por supuesto, es un producto de uso seguro. En la etiqueta se pueden leer frases lapidarias como: “No se evapora. Sin riesgos para la salud de su familia y mascotas. No afecta al medio ambiente.” Sin embargo, algo tóxico sí que es. En el reverso de la etiqueta se dice que es “ligeramente tóxico.” ¿Qué significa ligeramente? Veamos la composición. En letra pequeña en el reverso de la etiqueta se puede leer “ácido bórico 50%, componentes inertes C.S.P. 100%.” Tenemos, pues, como materia activa el cucarachicida más universal que se conozca. En cualquier país de este planeta, de la Ceca a la Meca, hay personas que exterminan las cucarachas con cebos caseros a base de ácido bórico. Cada país tiene su propia fórmula. Aquí, por ejemplo, se recomienda mezclarlo con leche condensada y miel.

El éxito de El Secreto de la Abuelita está, por supuesto, en las materias alimenticias que empujan a que las cucarachas lo ingieran. No entraré en este asunto capital, puesto que este producto tiene buena reputación y lleva en el mercado desde 1991 [3]. Con esta solera, si el producto no funcionara, el público lo hubiera dejado de comprar, creo yo. Aunque es cierto que hay productos que no funcionan y, a pesar del paso de los años, aguantan en el lineal del supermercado. El producto fue creado por Adela Mónica Buljubasich de Ecuador. Una emprendedora que tuvo buen ojo y se valió de un grupo de abuelitas para que le ayudaran a vender el producto. Y es por ello que fue llamado El Secreto de la Abuelita. De hecho, el secreto radicó en un principio en la notable perseverancia de las personas de esta noble edad. En la actualidad, la masilla cucarachicida se vende en Ecuador, Perú, Colombia y Costa Rica.

Fig 3. Detalle de la etiqueta./ Desinsectador 05-2017

Sin embargo, no todo son virtudes. El producto se anuncia, a mi modo de ver, con el importante error de considerarlo casi inocuo para la salud de las personas y de sus mascotas. La primera duda que me surge es por qué es necesario que la composición lleve un 50% de ácido bórico. Me parece una pasada. Creo que si llevara el 10%, cumpliría perfectamente con su cometido. Pensemos que los cebos para hormigas con esta materia activa se formulan al 1%. Puedo entender que la emprendedora hiciera la fórmula siguiendo recomendaciones populares sobre los preparados domésticos con ácido bórico. Además, esta persona no tenía formación en ninguna rama de la ciencia. Ni siquiera hizo pruebas de eficacia más que las que le llagaban del propio mercado como retroalimentación. Parece que al principio comercializó varias fórmulas y se produjo una criba hasta quedar la actual composición. Es posible que la clave se encuentre en que de esta manera las cucarachas muertas sirvan para matar a la vivas.

Veamos. El ácido bórico tiene una DL50 aguda oral en rata de alcantarilla de entre 3.450 y 4.080 mg por kilo de masa corporal [4]. Se trataría de un compuesto con una baja toxicidad. Sin embargo, para otros mamíferos como es el caso del perro, la DL50 aguda oral baja hasta los 631 mg por kilo. Un perro de unos 10 kilos necesitaría 6’31 gramos para tener un 50% de probabilidad de palmar. Y esto significa que, si el ácido bórico está formulado a la mitad, necesitaría 12’62 g de El Secreto de la Abuelita para que se encontrara al borde entre la vida y la muerte.

En resumen, este producto no es solo “ligeramente tóxico” como se leer en la etiqueta. A mi modo de ver, tienen una cantidad excesiva de materia activa. Es muy interesante que tanta materia activa no sea rechazada por las cucarachas. Creo que la etiqueta debería ser acomodada a los datos conocidos sobre toxicología. Como mecanismo de seguridad, yo le añadiría bitrex (benzoato de denatonio) para evitar ingestas accidentales. Y además se debería recomendar a los usuarios la utilización de guantes para colocar los pegotes de masilla en las zonas de paso de las cucarachas. En los dibujos de la etiqueta no se invita a ello. Pero claro, este producto está bien etiquetado para la legislación ecuatoriana que parece menos restrictiva que la europea.

Notas:

[1] biotrack.es

[2] www.elsecretodelaabuelita.com

[3] La crisis ayudó a El Secreto de la Abuelita. El Emprendedor, Ecuador, 2012.

[4] Boric Acid, Technical Fact Sheet. National Pesticide Information Center.

Fig 4. Reverso del envase de El Secreto de la Abuelita./ Desinsectador 05-2017

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