Sobre la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes

Fig 1. Mapa de la resistencia en ratas en Inglaterra entre 1958 y 1970. Círculos en negro: ratas resistentes. Círculos en blanco: sin resistencia./ Greaves & Rennison (1973)

C. Pradera, Barcelona, 12-07-2015

En el último número de la revista inglesa Pest Magazine ha aparecido un artículo titulado ‘Understanding Resistence’ que trata la resistencia de ratas y ratones a los rodenticidas anticoagulantes [1]. El texto está elaborado a partir de una conferencia que dio Alan Buckle en la pasada edición de PestEx. Este científico es un experto en el estudio de las resistencias y forma parte del Rodenticide Resistance Action Group [2]. Encuentro este tema muy interesante. Además es muy importante porque el uso de anticoagulantes es la base del control de estos animales vectores de enfermedades desde que fueron comercializados a principios de la década de 1950 [3].

Como es sabido, en España sabemos pocos sobre si hay ratas y ratones resistentes, porque no se ha realizan estudios al respecto. Recientemente me ha llegado que se pretende hacer un estudio desde las asociaciones del sector de control de plagas. Si se lleva a cabo, será necesario la recolección de datos. Y para ello las empresas de control de plagas deberán colaborar. Lo que se pedirá será una muestra del múrido para hacer un test de ADN, para lo cual basta con 3 centímetros de la cola. Lo que no sé es si se va a hacer el estudio tan solo en ratas. No he oído nada sobre si se realizará en ratones. Es cierto que las ratas tienen una mayor incidencia en la salud pública. Sin embargo, el ratón, al estar más próximo a las personas, ha estado más expuesto a los anticoagulantes. Y por tanto, puede haber desarrollado mayor resistencia. De hecho, en Alemania se ha encontrado que hay poblaciones resistentes a los anticoagulantes de primera generación. Y también, aunque en menor medida, a la bromadiolona y al difenacoum, anticoagulantes de segunda generación [4].

He de comentar que yo no me he encontrado con ningún caso sospechoso de resistencia en ratas. Quizás lo tuve, pero lo solucioné de manera intuitiva, ya que cuando tengo un problema de ratas suelo recurrir a diferentes formulados y, con ello, a diferentes materias activas. Sí en cambio, soy consciente de haber tenido algún caso con ratones. Imagino que todos nos hemos encontrado con casos de grandes infestaciones de ratones. Algunas de estas los solucioné doblando los puntos de cebado y aumentando notablemente la cantidad de rodenticida. Y algunos, los resolví cambiando la materia activa, porque veía que no resolvía la infestación. Estos casos son los que a uno le hacen sospechar que se pudiera tratar de resistencia.

Cuando empecé en este oficio, trabajaba mucho en el casco antiguo de Barcelona donde hubo durante unos años una gran proliferación de ratones. Especialmente estaba desmadrado alrededor del mercado del Born y de Santa Caterina. Los clientes que allí tenía estaban a tope de ratones. Pues bien, cercano al mercado de Santa Caterina, había una panadería con el obrador justo en el sótano. Ya saben, lo peor que le puede pasar a un técnico son zonas de elaboración como cocinas y obradores en el casco antiguo y en el sótano. Yo llevaba un año en el oficio y no sabía nada de resistencias. En esa panadería los ratones corrían por todas partes. Allí apliqué grandes cantidades de raticida con bromadiolona al 0’01% en grano y en bloque, que era lo que la empresa tenía prescrito como básico. Y también con rodenticida soluble IBYS 152-S con warfarina sódica al 0’04%. A pesar de la competencia alimentaria (pan, harina, etc), el rodenticida que yo ponía aparecía roído totalmente. Después de no obtener resultados y cansado de varias visitas apliqué otros raticidas. Recuerdo consultar en la empresa el caso y solicitar que me acompañara alguien más experto que yo. En fin, me tuve que buscar al vida, como a tantos compañeros les habrá pasado. Entonces pasé a usar Sorexa Gel con difenacoum al 0’005% y luego Rodentozul Bloques con difetialona al 0’002%. Y en este punto se empezó a corregir el problema. De hecho, tengo en mi mente Rodentozul Bloques de Vectem como un producto mítico, ya que si tenías un problema con ratones, lo aplicabas y lo solucionabas.

Resistencia.

Sin entrar en aspectos técnicos, para los cuales a mí me faltan conocimientos, se puede definir la resistencia a un anticoagulante como una mutación genética en el ADN del roedor que se transmite por herencia y aporta protección frente a un compuesto químico biocida. Las sustancias anticoagulantes funcionan porque reprimen la acción de la enzima llamada vitamina K epóxido reductasa (VKOR) [5]. El gen responsable de esta vitamina es el llamado VKORC1 y parece que puede tener hasta 8 mutaciones. Aunque no todas tienen efectos en la resistencia. Tan solo 5 de estas mutaciones afectan a la acción de las sustancias anticoagulantes.

El tema de la resistencia en general es muy interesante, ya que somos los humanos que con nuestra actividad creamos las plagas y las hacemos más fuertes. Fuera de la famosa plaga de la langosta migratoria, la mayoría de plagas agrícolas de este planeta son creadas por nuestra actividad económica: monocultivo y almacenaje. Es decir, que ponemos en un espacio gran cantidad de un mismo producto, lo cual facilita la vida al animal que se ha especializado en ello. En cuanto a las plagas urbanas como cucarachas, además les hemos dado en las ciudades unas condiciones ambientales perfectas que tenían en sus lugares de origen.

Para combatirlas, atacamos con químicos. Y ellas responden con una mayor capacidad de reproducción, lo cual aporta dos ventajas. Una es que en una guerra cuantos más soldados tengas, mayor capacidad de victoria. Y mayor capacidad de dispersión. Pero otra más importante es la capacidad de que se produzcan mutaciones en el ADN y, por azar, una mutación resulte ventajosa frente al ataque químico. Los descendientes del ejemplar que tengan la mutación resistirán y se multiplicarán con ventaja respecto a sus hermanos.

Pero no siempre las atacamos con químicos. Un ejemplo que pongo a los clientes para que entiendan cómo nosotros espabilamos a las plagas es el siguiente. Si tienes cucarachas y ves que durante el día sale una de debajo del mueble de la cocina, tú le vas a dar un pisotón. Por tanto, has hecho una selección eliminando una cucaracha que no tenía muy claro en su comportamiento si había que salir con o sin luz. La que sí lo tenía claro, sobrevivió.

Resistencia en rata de alcantarilla.

Como es sabido, los ingleses han estudiado muy bien el asunto de las resistencias. De hecho, fueron los primeros en dar cuenta del primer caso de resistencia a la warfarina en 1958 en una granja de Escocia. En la imagen número 1, se puede ver un mapa con los casos de resistencia acaecidos entre 1958 y 1970. Los ingleses son gente seria y se toman los asuntos con interés. Encontrarse con ratas de alcantarilla resistentes es un peligro para la salud en un país ideal para estos animales. Tienen agua en abundancia y bien canalizada por un sistema antiquísimo de transporte por canales. Además tienen una alta densidad poblacional comparada con España. 265 habitantes por Km2 frente a 92 habitantes por Km2 en España. Y un detalle no menos importante, a los ingleses les gusta vivir en una casita con jardín. La zona urbanizada es grande.

Un ejemplo de que se tomaron el asunto en serio es que fueron de los primeros en buscar una alternativa a los raticidas anticoagulantes de primera generación. Así pues, en la década de 1970 aparecieron los dos primeros anticoagulantes de segunda generación en tierra inglesa de la mano de Sorex Limited de Londres. Estos fueron el difenacoum (1972) y el brodifacoum (1974) [3]. Luego llegó la bromadiolona (1976) desde Francia de la mano de Lipha. Y posteriormente flocoumafén (1984) y difetialona (1986).

Hay que hacer constar que los ingleses usaron desde el primer momento los raticidas anticoagulantes. De hecho, fue un inglés llamado O’Connor [6] el primero en usar hacia 1947 el dicumarol como raticida en la isla de Malta. El diculmarol fue el primer compuesto anticoagulante a sintetizado por el equipo de Karl Paul Link en 1941, el mismo que en 1945 sintetizaría la warfarina. Por lo que tengo entendido, en el Reino Unido apareció en 1948 el primer producto rodenticida con dicumarol. Este uso intensivo de los anticoagulantes contrasta con el que se hizo en España en el pasado que creo que fue mucho menor. Los primeros productos comerciales con anticoagulantes aparecieron en España en 1953 como es el caso de IBYS-152, Tomorin o Bliz. Y estos tuvieron que competir con rodenticidas muy implantados a base de fósforo o arsénico, mucho más económicos y que eran de una sola ingesta. Meses atrás descubrí que hasta finales de la década de 1970 en la ciudad de Barcelona todavía se hacía un gran uso del fósforo y, en menor medida, de Tomorin (cumacloro) [7]. Aunque esto no fue así en otras partes de España. Las grandes desratizaciones con anticoagulantes empezaron en la década de 1960. En Madrid, por ejemplo, creo que las campañas masivas de desratización con anticoagulantes las llevó a cabo el Instituto IBYS a finales de la década de 1960 [8] con el uso de IBYS 152 a base de warfarina.

Como he comentado más arriba, en la rata de alcantarilla, el gen VKORC1 puede tomar 8 mutaciones, de las que 5 afectan a las sustancias anticoagulantes. En la imagen número 2, se puede ver una tabla aclaratoria que fue publicada en el número 28 de la edición española de Pest Control News [9]. Se recogen las 5 mutaciones que afectan a la acción de los anticoagulantes y las 8 materias activas anticoagulantes autorizadas en Europa por la directiva 98/8/CE para formular cebos [10]. Las tres primeras materias activas son de primera generación y, por tanto, de ingesta múltiple. Una rata con una de las cinco mutaciones es resistente a todos los anticoagulantes de primera generación. De los anticoagulantes de segunda generación, la bromadiolona y el difenacoum son los más afectados por las mutaciones. Y tan solo dos, brodifacoum y flocoumafén, no están afectados por las mutaciones.

Fig 2. Tabla de resistencia de rata de alcantarilla a sustancias anticoagulantes según mutación en el gen VKORC1./ Pest Control News 28 2014

Resistencia en ratón doméstico.

El primer caso de resistencia en ratones fue detectado en el Reino Unido en 1961, diez años después de ser introducida la warfarina. Estos ratones fueron puestos a prueba mediante un test que consistía en una ingesta de warfarina al 0,025% durante 21 días para confirmar la resistencia. Con el tiempo se detectaron en Inglaterra otras poblaciones resistentes. En estos ratones resistentes se comprobó mediante un test similar que, si eran resistentes a la warfarina, también lo eran a otros anticoagulantes de primera generación como la difacionana (1952), la clorfacinona (1961) y el cumatetralilo (1956) [2].

Un aspecto interesante es que los ratones resistentes a los anticoagulantes de primera generación son más susceptibles de presentar resistencia a anticoagulantes de segunda generación como la bromadiolona y el difenacoum. En pruebas de laboratorio se concluyó que para la bromadiolona eran resistentes en un 80%. Y para el difenacoum, en un 87%. Esto significa que, si tenemos ratones resistentes a la warfarina, no vamos a conseguir un control total con la bromadiolona y el difenacoum. De hecho, lo que haremos es seleccionar con el tiempo los ratones resistentes y tendremos que cambiar de materia activa. Frente a ratones resistentes a la warfarina se comprobó que los anticoagulantes de segunda generación que creaban menos resistencia eran el flocoumafén y el brodifacoum. Este último mucho mejor que el primero [2].

Respecto a la difetialona, la última materia activa anticoagulante descubierta, hay mucho que decir. Es cierto que es potente a bajas dosis, ya que se formula en cebos al 0,0025%. Ahora bien, no es cierto que no esté libre de resistencias. Por tanto, su efectividad se debería situar por debajo del flocoumafén y brodifacoum.

Fig 3. Jerarquía de uso de sustancias anticoagulantes frente a resistencias./ Umwelt Bundesamt 2014

Conclusiones.

En España, si me atengo al número de productos registrados, los anticoagulantes más usados en la actualidad son la bromadiolona y el brodifacoum. Pero la bromadiolona es la que cuenta con mayor número de registros. De hecho ha sido la más ampliamente utilizada desde la década de 1990 tanto en interiores como en la vía pública y alcantarillado. Por tanto, es lógico que se encuentren poblaciones resistentes a esta materia activa. Y también es lógico aún que se encuentren en zonas en las que se ejerce un mayor control como en mercados, basureros, almacenes, etc, donde habremos realizado una criba en favor de roedores más resistentes.

Además, como apuntaba antes sobre el caso de Alemania, es deducible que en ratones se encuentren mayor resistencia a los anticoagulantes. En aquél país parece que gran parte de las poblaciones de ratone son resistentes a todos los anticoagulantes de primera generación y, bastante susceptibles, a la bromadiolona y al difenacoum. La cercanía del ratón al hombre es mayor que en el caso de la rata de alcantarilla. Se puede hacer un paralelismo con la cucaracha germánica respecto a las cucarachas de cloaca, la oriental y la americana. Al estar más próxima al hombre, se ha ejercido un mayor control sobre la cucaracha germánica. Esta ha sido y será en nuestro país el motor de evolución de los insecticidas.

Como ya he indicado, hay que tener en cuenta que somos nosotros quienes potenciamos la resistencia si hacemos uso intensivo de una misma materia activa que puede desarrollarla. También es cierto que, si dejamos de usar una materia activa que causa resistencia, es posible que con sucesivas generaciones aparezcan ejemplares que pierdan el gen que les proporciona resistencia. Es por esto que se debería realizar una rotación de materias activas. Así dejaríamos de actuar en una sola dirección y extender la resistencia.

Para acabar, comentar que lo escrito queda muy bien resumido en la pirámide de la figura número 3. Quizás este dibujo debería estar enmarcado y colgado en las oficinas de las empresas de control de plagas.

Notas:

[1] Redacción. 2015. Understanding Resistence. Pest Magazine, 39: 8-9.

[2] Buckle, Alan & Colin Prescott. 2012. The Current Status of Anticoagulant Resistance in Rats and Mice in the UK. Report from the Rodenticide Resistance Action Group of the United Kingdom to the Health and Safety Executive. Rodenticide Resistance Action Group, UK. 35 pp.

[3] C. Pradera. 05-02-2013. Un poco de historia sobre los raticidas anticoagulantes. El desinsectador y desratizador.

[4] German Federal Environment Agency. 2014. Authorisation of Anticoagulant Rodenticides in Germany Risk Mitigation Measures, Best Practice Code and FAQs. Umwelt Bundesamt, Germany. 42 pp.

[5] Wikipedia. Vitamina K epóxido reductasa. Enlace: es.wikipedia.org/wiki/Vitamina_K_ep%C3%B3xido_reductasa (consulta: 12-07-2015).

[6] J. A. O’Connor. 1948. The use of blood anticoagulants for rodent control. Research Supplement, 1(7):334-6.

[7] C. Pradera. 13-02-2015. Cinco artículos de prensa de antaño sobre desratización en Barcelona. El desinsectador y desratizador.

[8] ABC, 9 de octubre de 1968, página.

[9] Redacción. 2014. ¿Hay resistencia a los rodenticidas en España?. Pest Control News, 28: 16-17.

[10] C. Pradera. 23-02-2013. Sustancias activas rodenticidas (PT14) permitidas en la UE. El desinsectador y desratizador.

2 comentarios en “Sobre la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes

  1. fernando dijo:

    Excelente informe como siempre, y por sobre todo muy útil. Como bien mencionas unos de los problemas que hay para combatir infestación de roedores en lugares como panaderías o queserías, es la disponibilidad de alimentos que compiten con los cebos, ¿que sugerís usar? tal vez algún cebo con una esencia de otro alimento (ej. carne, frutas, etc.) Gracias

    • desinsectador dijo:

      Lo ideal es probar varias formulaciones raticidas y ver cuál prefieren. Además tienes raticida líquido (colocar bebederos). Y no sé si en Argentina disponéis todavía de polvo de contacto. Aquí lo retiraron. Antaño lo aplicaba dentro de portacebos con un bloque de placebo. En fin, hay que meterle imaginación.

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