Carteles de punto de control

Fig 1. Collage formado con puntos de control de diferentes empresas./ C. Pradera 11-2014

C. Pradera, Barcelona, 09-11-2014

Tengo una carpeta en la que guardo carteles de punto de control de empresas de control de plagas. Me considero una persona curiosa. Y mi tendencia natural es guardar y formar colecciones.

En la imagen número 1 se pueden ver un collage con algunos carteles. Lo que destaca es que cada empresa los confecciona a su gusto. Esto me gusta porque muestra creatividad. Lo único que tienen en común es la forma cuadrangular, el espacio reservado para anotar el número de dispositivo y el nombre de la empresa responsable. Los materiales son diversos. Los hay en papel, en metal o en plástico. El material más común es el plástico, puesto que han de durar. En interiores han de soportar zonas húmedas como un cuarto de contadores de agua o un sótano. Y en exteriores a la intemperie han de soportar el sol y la lluvia. Los más resistentes, claro está, son los de plástico duro. Luego está el asunto de cómo se adhieren los carteles a las superficies. El sistema más práctico es el cartel autoadhesivo, aunque a veces no se engancha bien sobre superficies rugosas. En estos casos se puede usar silicona o alguna cinta adhesiva de doble cara. Luego está el tema de las vallas, para lo cual es mejor perforar el cartel y sujetarlo con bridas o alambre.

Un aspecto interesante es ver si en el cartel se especifica el tipo de punto de control, es decir, saber si es de desratización y/o de desinsectación. Como se puede ver en los carteles que aparecen en la fotografía no es una práctica común. En este punto, hay que indicar que por lo general, las empresas informan mediante carteles de todos los puntos de desratización. Sin embargo, no siempre se informa de los puntos de desinsectación. En una cocina, por ejemplo, podemos colocar unos pocos puntos de desratización, pero muchos de desinsectación. Por lo general, colocamos un buen número de trampas adhesivas para realizar un monitoreo de cucarachas en los puntos críticos de una cocina donde estas pueden proliferar. Y son muchos. Se hace prácticamente imposible indicarlos mediante carteles. Y mucho menos sobre un plano. Por tanto, lo que se suele hacer es indicar solo los puntos de desratización. Se hace muy difícil indicar todas las trampas sobre planos. Y más si tenemos en cuenta que el técnico puede añadir o retirar trampas según experiencia.

Por otra parte, si se realiza un cebado con geles insecticidas, este asunto se complica. Al tratarse de un producto biocida, tendría que estar indicado con precisión sobre plano. Pero esto se hace imposible, por ejemplo, en el caso de realizar un perleado por toda la barra de una cocina. En una ocasión me he visto obligado a indicar con detalle sobre plano donde se aplicaba gel. Esto fue en un cliente de industria alimentaria que fabricaba para industria farmacéutica. En fin, trabajar para determinados clientes es desagradable porque podemos encontrar algún responsable de calidad que parece vivir en un mundo kafkiano que solo comprenden ellos.

En último lugar, comentar que hace unos meses tuve la ocasión de realizar una desratización en un barco de una compañía naviera italiana. Me encontré unos bonitos carteles rojos de punto de control (figura 2). Al verlos me di cuenta de que eran mejores que los hacemos a este lado del Mediterráneo. Veamos. Lo primero es que se trata de un cartel estandarizado de desratización que puede servir para cualquier empresa de control de plagas. En este caso, la empresa italiana responsable de la desratización se llama Ecochim [1]. Lo segundo es que es de plástico duro e incorpora perforaciones para su fijación. Además tiene un color llamativo de advertencia de peligro. En tercer lugar, en la parte inferior se puede ver qué tipo de dispositivo de control de roedores está instalado en el punto. Aparecen tres opciones: una trampa de pegamento, una trampa de captura múltiple o un cebadero con veneno. Y en caso de que se marque esta opción, se escribe el nombre del producto rodenticida y su antídoto. Este detalle, y no menor, de indicar el raticida que hay en el interior del cebadero, muy pocas empresas lo hacen.

Notas:

[1] Buscando en internet he encontrado una empresa con el nombre de Ecochimica Italiana SRL con sede en la Via Raffaele Pratolongo, 26 R, 16131, Génova. Enlace: ecochimicaitaliana.20m.com

Fig 2. Cartel de punto de control de una compañía italiana./ C. Pradera 11-2014

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