C. Pradera, Barcelona, 17-07-2016
El sábado pasado hacía mucho calor. Así que mi mujer y yo decidimos pasar el día en un lugar fresco. Dicho y hecho. Preparamos algo de comida, nos subimos al coche y nos alejamos de Barcelona. Nos dirigimos a la parte alta de la comarca de la Selva, Gerona. Estuvimos un rato paseando por Sant Hilari Sacalm y luego cogimos la carretera GI-542 hacia el pueblo de Osor. A medio camino, paramos para comer junto a la riera d’Osor. Un bello y tranquilo paraje. No faltaban insectos por todas partes. Puro entretenimiento.
Para ser un curso de montaña, no me pareció que el agua estuviera muy clara. Se veía un poco turbia. Pensé que la causa pudiera ser que en la parte alta de la riera está ubicada la planta de tratamiento de aguas residuales de Sant Hilari Sacalm. Por tanto, el agua bajaba con materia orgánica. Y esto iría muy bien para el desarrollo de mosquitos y quironómidos. Me fijé que en un remanso donde el agua estaba bastante quieta, había un gran número de larvas. Y también me fijé en algunos charcos que había sobre rocas donde vi larvas. En las imágenes número 1 y 2, se puede ver el charco donde se desarrollaban las larvas. Su número era muy inferior a las que había en el remanso. Me interesé por estas y me puse a observarlas.
Observé que las larvas del remanso y las del charco pertenecían al género Culex, ya que disponían de un largo sifón. Sin embargo, vi claramente que pertenecían a especies diferentes. Lo primero fue el lugar escogido para su desarrollo. Lo segundo fue el número tan grande de larvas en el remanso y tan pequeño en el charco. Y esta diferencia, la vi clara cuando busqué los paquetes de huevos depositados sobre la superficie, que reciben el nombre de navículas. Las puestas del remanso eran parecidas a las típicas que depositan especies como Culex pipiens, alargadas y abarquilladas. Mientras que las puestas de los mosquitos del charco eran pequeñas y de forma irregular. En las fotografías 3, 4, 5 y 6, se pueden ver diferentes ángulos de un par de puestas. En una de ellas he contado 65 huevos y, en otra, 68. Visto esto, decidí recoger una muestra de larvas y puestas de esta especie.
Durante esta semana he dedicado muchas horas a observar las larvas. He estado entretenido. En las imágenes 7, 8 y 9, se pueden ver su forma. Destaca el largo sifón. Diría que son las larvas con el sifón más largo, en relación al cuerpo, que he visto. Llegué a la conclusión que podían pertenecer a dos especies. O bien eran Culex impudicus, o bien Culex territans. Pero al salir los imagos (imágenes de 10 a 19), pude determinar que estaba ante la especie Culex impudicus.
He encontrado poca información sobre C. impudicus. Quizás sea porque está especializada en picar tan solo a batracios. Se trata, pues, de una especie que no tiene incidencia en la transmisión de enfermedades a humanos. Según he leído, las larvas se desarrollan de abril a octubre en charcos formados en los márgenes de ríos [1]. Pero no en cualquier acumulación de agua, sino en las que quedan en la parte de umbría. Esto lo pude comprobar, ya que en la zona de solana había numerosos charcos, pero sin actividad de larvas. La hembra pasa el invierno escondida en cuevas y grietas. Al llegar la primavera, deposita los huevos en los lugares propicios. Es una especie mediterránea.
Notas:
[1] Antonio Encinas Grandes. 1982. Taxonomía y biología de los mosquitos del area salmantina (Diptera, Culicidae). Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, ISBN 978-84-00-05067-2.