Pero, ¿desde cuándo llevamos con la historia de los ahuyentadores de ultrasonidos?

Fig 1. Aparatos dispuestos junto a la caja de un centro comercial./ Desinsectador 2015

Esta pregunta me la he hecho yo unas cuantas de veces. Y me la suelo formular cuando llega el verano y veo los ahuyentadores de ultrasonidos asomar en los lineales de las grandes superficies. Hace unas semanas, estaba en la cola de uno de esos grandes centros de bricolaje donde uno acude cuando tiene que hacer un arreglo en casa. Junto a la caja había una cesta metálica con un montón de estos aparatos electrónicos (figura 1). El precio de cada unidad era de 29’95 euros. Uno puede pensar que el aparato es caro. Pero en verdad no lo es si por este dinero le soluciona a uno el problema de plagas de insectos en casa. Si uno valora cuánto puede costarle contratar los servicios de una empresa de control de plagas, los 29’95 euros son una ganga. Y además, uno no tiene que hacer ningún esguerzo. Tan solo conectarlo.

Ahora bien, los aparatos de ultrasonidos, como ya he comentado, son un timo. O como decía mi abuela con una bonita y gráfica palabra, se trata de un sacacuartos. Por si alguien no está informado, en septiembre del año pasado, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) incoó un expediente contra INDUSTEX SL, la empresa responsable de la comercialización del aparato Pest Reject “por posibles conductas anticompetitivas, que consistirían en la realización y difusión a nivel nacional de publicidad desleal y engañosa” [1].

Esto parece una buena noticia porque esta institución actuó en favor de los consumidores. Pero no lo es del todo. Y no deja en buena situación a nuestras instituciones públicas que más que velar por nosotros, permite que se experimente con nosotros como si de cobayas se tratara con productos que no sirven para lo que dicen. Mis razones son dos para no mostrar demasiada alegría. Primero porque el aparato Pest Reject no es el único de su género. Hay otras marcas como Radarcan que venden el mismo humo. Me pregunto por qué no se le ha incoado en el mismo expediente. Segundo, porque la instrucción del expediente para dictaminar si los aparatos sirven para lo que dicen será de 18 meses. Es decir que se podrán tirar 3 añitos más lucrándose a nuestra costa. Yo me pregunto por qué necesita tanto tiempo la CNMC cuando ya existen informes científicos que avalan que no funcionan [2].

Fig 2. Hoja oficial de la Provincia de Barcelona, 29 de octubre de 1972.

Considero que esta lentitud en actuar de la CNMC no muestra más que la desidia con la que trabaja la Administración en nuestro país. Quizás a alguien le pueda parecer que exagero. Pues bien, los ahuyentadores electrónicos contra insectos no llevan un par de decenios en el mercado como muchos pensábamos, sino mucho más. Para mi asombro, por lo menos, desde el año 1972. Es decir, llevamos más de 40 años aguantando la tontería. Después de tantos años, la CNMC bosteza y aplaza el juicio para de aquí a tres años. Vamos a ver. Es muy fácil emitir un veredicto. Tan solo hace falta que los fabricantes de estos aparatos muestren un solo estudio de efectividad que avale que el chisme funciona para lo que dice. Existen, según me han comentado. Pero parece que el resultado es negativo. Así que estarán bien guardados en un cajón.

Volviendo a la pregunta que planteo en el título, hace tiempo que en una carpeta voy guardando información sobre estos aparatos. Tenía intención de hacer un posteo largo de corte histórico. Quería explicar un poco la evolución y las diferentes marcas de aparatos. Pero lo dejo, por el momento, por falta de tiempo. Así que en este escrito tan solo apuntaré los datos más antiguos que tengo al respecto. La primera referencia que he encontrado es un anuncio del repelente electrónico llamado Zum (figura 2). Fue publicado en 21 de julio de 1975 en la Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona [3]. Se trata de un aparato a pilas que deja el ambiente limpio de mosquitos en un radio de 1 a 5 metros. Lo venden como un sensacional hallazgo de la electrónica. Hay que entender que, en aquellos años, empezaron las radios de pequeñas dimensiones gracias a los transistores y circuitos integrados. La palabra electrónica estaba investida de un halo mágico y sacro.

Fig 3. La Vanguardia, 29 de octubre de 1972.

Un segundo aparato aparece anunciado el 29 de octubre del mismo año 1972 en La Vanguardia (figura 3). Recibe el nombre de Mosquito Skeeter Skat [4]. Se lee en el texto que “ha sido puesto a punto por un equipo americano de biólogos”. Es decir, que el aparato tiene el halo de los científico. Además, se dice que “su eficacia es tan asombrosa que millones de americanos lo utilizan continuamente.” Este aparato también era portable y funcionaba a pilas. Parece que el tamaño era muy reducido, menor que el de un paquete de cigarrillos.

En 1977 apareció otro aparato más con el nombre de Mosquitero Electrónico RVA (figura 4). Apareció en la Hoja Oficial del Lunes de la Asociación de la Prensa de Madrid [5]. Se asegura que el mosquitero ha sido probado con éxito “en zonas del mundo densamente pobladas de estos insectos.” Como ustedes verán, el negocio estaba servido. Tonto el último en apuntarse a la moda y ganar una morterada a costa del consumidor.

Fig 4. Hoja Oficial del lunes editada por la Asociación de la Prensa de Madrid, 11 de julio de 1977.

Podríamos seguir con una retahíla de estos aparatos. Comentar que en la década de 1990 aparecieron un montón de marcas. Se pasó de servir tan solo para mosquitos, a ahuyentar también cucarachas, hormigas y cuantos insectos nos incomodaran. Es curioso que cada fabricante tiene un buen número de aparatos diferentes para cada ocasión. Algunos sirven tan solo contra mosquitos o contra cucarachas. Otros son combinados contra varios insectos. También los hay que sirven además contra ratas y ratones. Y, en último grado, está el que sirve contra absolutamente todo como el Pest Reject. Digo yo que podrían hacer uno específico contra la chinche de cama y así hacernos un favor a todos.

¡Ah! Y también podrían extender su negocio a África y proteger a las personas de los mosquitos Anopheles para que no contraigan la malaria. Tantos millones invertidos en investigación contra esta enfermedad mortal cuando tenemos el Pest Reject.

.[1] La CNMC incoa un expediente sancionador contra Industex SL por Pest Rejects, Desinsectador, 09-09-2014.

[2] Ultrasonidos para mosquitos: un timo, Desinsectador, 19-08-2012.

[3] Hoja oficial de la provincia de Barcelona, Año XLV, Número 1899, 21 de julio de 1975, página 32.

[4] La Vanguardia, edición del domingo, 29 octubre 1972, página 9.

[5] Hoja Oficial del lunes editada por la Asociación de la Prensa de Madrid, Época 3ª, Número 1995, 11 de julio de 1977, página 23.

2 comentarios en “Pero, ¿desde cuándo llevamos con la historia de los ahuyentadores de ultrasonidos?

  1. Alvaro dijo:

    Ese mismo artículo lo encontré en abril del pasado año pasado junto a las cajas en otros grandes almacenes. Luego al poco tiempo me resultó gracioso que estando en un domicilio haciendo un trabajo contra Bg habían puesto los inquilinos dos de estos aparatos enchufados en la cocina y los bichos alrededor igual de felices y contentos que sino lo estuvieran

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