Pero, ¿desde cuándo llevamos con la historia de los ahuyentadores de ultrasonidos?

C. Pradera, Barcelona, 29-07-2015

Esta pregunta me la he hecho yo unas cuantas de veces. Y me la suelo formular cuando llega el verano y veo los ahuyentadores de ultrasonidos asomar en los lineales de las grandes superficies. Hace unas semanas, estaba en la cola de uno de esos grandes centros de bricolaje donde uno acude cuando tiene que hacer un arreglo en casa. Junto a la caja había una cesta metálica con un montón de estos aparatos electrónicos (figura 1). El precio de cada unidad era de 29’95 euros. Uno puede pensar que el aparato es caro. Pero en verdad no lo es si por este dinero le soluciona a uno el problema de plagas de insectos en casa. Si uno valora cuánto puede costarle contratar los servicios de una empresa de control de plagas, los 29’95 euros son una ganga. Y además, uno no tiene que hacer ningún esfuerzo. Tan solo conectarlo.

Fig 1. Ahuyentadores junto a la caja de un centro comercial./ C. Pradera 07-2015

Ahora bien, los aparatos de ultrasonidos, como ya he comentado en una entrada anterior, son un fraude en toda regla [1]. O como decía mi abuela, con una bonita y gráfica palabra, se trata de un sacacuartos. Pues bien, este negocio fraudulento no lleva cuatro días como alguien pudiera pensar, sino que lleva décadas en el mercado. La referencia más antigua que he encontrado de uno de un ahuyentador electrónico es del año 1972. En la imagen número 2, se puede ver un anuncio publicado en el periódico La vanguardia donde se publicitaba bajo el nombre de ‘aparato antimosquitos’ [2]. Es decir, llevamos más de 40 años con estos aparatos. Y yo me pregunto por qué ningún organismo de la Administración del Estado no ha hecho nada al respecto con lo que es un fraude en toda regla. Es muy fácil emitir un veredicto sobre estos ahuyentadores electrónicos. Tan solo hace falta que alguien interesado de la Administración solicite a los fabricantes de estos aparatos un solo estudio de eficacia que avale que el aparato funciona para lo que dice. Ahora bien, sí existen pruebas de eficacia que obran en manos de los fabricantes, según me ha llegado de alguna persona que participó en ellos. Pero como que el resultado fue negativo, no los publican. Así que estarán bien guardados en un cajón.

Fig 2. La Vanguardia, 29 de octubre de 1972.

Volviendo a la pregunta que planteo en el título. Hace tiempo que en una carpeta voy guardando información sobre estos aparatos. Tenía intención de escribir una entrada larga de corte histórico. Quería explicar un poco la evolución y las diferentes marcas de aparatos. Pero lo dejo, por el momento, por falta de tiempo. Además son muchos los aparatos que han sido comercializados. Así que en esta entrada tan solo apuntaré datos sobre los aparatos más antiguos.

Como arriba he comentado, la referencia más antigua es de un anuncio publicado el 29 de octubre del año 1972 en La Vanguardia (figura 2). Este aparato tenía por nombre de Mosquito Skeeter Skat. Se puede leer en el texto que “ha sido puesto a punto por un equipo americano de biólogos” y que “ha sido fabricado en los EEUU”. Teniendo en cuenta la década en el que fue comercializado, se hace uso de dos tópicos para convencer al cliente. Por un lado, dice que es un producto de la ciencia y que es norteamericano. Sabemos que decir que algo es producto de la ciencia es investirlo de un área mágica. Y si además dices que es producto de la primera potencia mundial, pues es rematar el clavo. Además, se dice que “su eficacia es tan asombrosa que millones de americanos lo utilizan continuamente.” Este aparato era algo fenomenal que se podía llevar encima en las salidas al campo. Era portable, funcionaba a pilas y de un tamaño reducido, menor que el de un paquete de cigarrillos.

Fig 3. Hoja oficial de la Provincia de Barcelona, 21 de julio de 1975.

La segunda referencia que he encontrado es un anuncio de un aparato llamado Zum que se define como ‘el repelente electrónico’ (figura 3). Fue publicado en 21 de julio de 1975 en la Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona [3]. Se trata de un aparato a pilas que deja el ambiente limpio de mosquitos en un radio de 1 a 5 metros. Lo venden como un sensacional hallazgo de la electrónica. Hay que entender que, en aquellos años, empezaron las radios de pequeñas dimensiones gracias a los transistores y circuitos integrados. La palabra electrónica estaba investida de un halo mágico y sacro, lo mismo que la palabra ciencia.

En 1977 apareció otro aparato con el nombre de Mosquitero Electrónico RVA (figura 4). Apareció en la Hoja Oficial del Lunes de la Asociación de la Prensa de Madrid del 11 de julio [4]. Se asegura que el Mosquitero ha sido probado con éxito “en zonas del mundo densamente pobladas de estos insectos.” Como se puede deducir, el negocio de los ahuyentadores estaba servido y se podría ganar una morterada de dinero a costa del inocente consumidor.

Fig 4. Hoja Oficial del lunes editada por la Asociación de la Prensa de Madrid, 11 de julio de 1977.

Podría seguir con una larga retahíla de estos aparatos hasta llegar  a la actualidad. Comentar que en la década de 1990 aparecieron un montón de marcas. Además estos aparatos pasaron de servir tan solo para ahuyentar mosquitos, a servir también para cucarachas, hormigas y cuantos insectos nos incomodaran. Es curioso que cada fabricante tiene un buen número de aparatos diferentes para cada ocasión. Algunos sirven tan solo contra mosquitos o contra cucarachas. Otros son combinados contra varios insectos. Y, en último grado, está el que sirve contra absolutamente todo bicho como el Pest Reject que lleva más de una década en el mercado. Digo yo que podrían hacer uno específico contra la chinche de cama y así hacernos un favor a todos. Pero claro, en este caso se vería muy fácilmente que no sirve. Y por supuesto, es extraño que no hayan extendido su negocio a África y proteger a las personas de los mosquitos Anopheles para que no contraigan la malaria.

Para finalizar, comentar que a mis clientes les suelo comentar que esto no funciona. Algunos me lo confirman, otros no saben. Los hay que lo han comprado para que su pareja deje de quejarse. Soy sincero con ellos y les digo que, si funcionara, sería yo quien los vendiera. Y además aconsejaría cuántos colocar y llevaría su mantenimiento para asegurar que funcionan correctamente.

Notas:

[1] C. Pradera. 19-08-2012. Ultrasonidos para mosquitos: un timo. El desinsectador y desratizador.

[2] La Vanguardia, edición del domingo. 29 octubre 1972, página 9.

[3] Hoja oficial de la provincia de Barcelona. Año XLV, Número 1899, 21 de julio de 1975, página 32.

[4] Hoja Oficial del lunes editada por la Asociación de la Prensa de Madrid. Época 3ª, Número 1995, 11 de julio de 1977, página 23.

2 comentarios en “Pero, ¿desde cuándo llevamos con la historia de los ahuyentadores de ultrasonidos?

  1. Alvaro dijo:

    Ese mismo artículo lo encontré en abril del pasado año pasado junto a las cajas en otros grandes almacenes. Luego al poco tiempo me resultó gracioso que estando en un domicilio haciendo un trabajo contra Bg habían puesto los inquilinos dos de estos aparatos enchufados en la cocina y los bichos alrededor igual de felices y contentos que sino lo estuvieran

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