Aceyte Yngles, todos saben para lo que es

Foto 1. Anuncio publicitario publicado en el periódico ABC en 1933

Fig 1. Anuncio publicitario publicado en el periódico ABC de Sevilla el 30 de marzo de 1933, página 2.

El insecto más íntimo que parasita al hombre es la ladilla, Pthirus pubis. Se trata de un prodigio de la evolución natural que se especializó en esa zona tan púdica. Hoy en día, gracias a que tenemos mejores hábitos de limpieza, parece que la ladilla no es tan habitual. Claro que nadie va pregonando que ha cogido ladillas. Este tipo de estadísticas están reservadas para los médicos. En el pasado teníamos en este país un buen remedio contra las ladillas llamado Aceyte Yngles. No sé cuándo se empezó a comercializar. El anuncio más antiguo que he encontrado es de 1933 (figura 1). Y el más tardío de 1973 (figura 2). Esto significa que fue de utilidad a varias generaciones de españoles. El responsable de este producto fue Laboratorios Hazul de Granada.

En la imagen número 3, se puede ver un frasco. Contiene “tintura de Crysantemum al 25 por 100.” Es decir, extracto de pelitre. Por esta composición, es posible que este frasco sea anterior a 1950. Puede que posteriormente a esta fecha se enriqueciera la fórmula con algún insecticida de síntesis tipo DDT o HCH. Detalle importante es que este aceite olía a lavanda. Lo cual, después del tratamiento, daba al usuario una sensación agradable de limpieza.

No tiene desperdicio la inteligencia con la que fue puesto el nombre ni el logotipo que crearon. El nombre se leía inglés para que rimara el pareado. Pero ciertamente se puso en referencia a la ingle. Lo escribieron con dos íes griegas que viene a ser la mejor manera de representar mediante letras la zona íntima. El logotipo también venía a representar la ingle. La flecha lo hace todavía más evidente.

El Aceyte Yngles no fue el único ladillicida que hubo en el mercado. Otro bien conocido fue el Aceite Brujo fabricado en Aguilar de la Frontera por el farmacéutico Diego Pérez Giménez (figura 4). También hubo el producto llamado Ladillol que, a principios de siglo XX, pusieron en circulación los Laboratorios Orzán de La Coruña. Hubo otras marcas, aunque menos conocidas. Este es el caso de Discretan (figura 5), un producto menos específico que servía también para piojos y pulgas. Para acabar, hacer mención de una noticia de 2007 donde se culpa a los gorilas como origen de nuestras ladillas: Los gorilas nos pegaron las ladillas (ABC, 09-03-2007).

Fig 2. Anuncio publicitario aparecido en El Mundo Deportivo el 22 de enero de 1973, página 16.

Foto 3. Frasco de Aceyte Yngles.

Fig 2. Frasco de Aceyte Yngles.

aceite-brujo-1939

Fig 4. Anuncio publicado en el periódico La Vanguardia el 19 de agosto de 1939, página 11.

discretan-1925

Fig 5. Anuncio aparecido en La Vanguardia el 7 de julio de 1925, página 20.

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