Irritación causada por la cantaridina de meloidos (Coleoptera, Meloidae)

Fig 1. Ampollas provocadas por escarabajo de la familia Meloidae./ Antonio Troya 04-2020

C. Pradera, Barcelona, 01-05-2020

Hace unos días, Antonio Troya de Olvera, Cádiz, me envió la imagen que aparece arriba. Se puede ver una serie de ampollas de importante tamaño. La imagen se la remitió a Antonio un cliente que le dijo que algo le picó de noche. Me preguntó si esto podría estar causado por un insecto. Yo le respondí que sí y probablemente por un escarabajo. Había leído al respecto en el libro sobre entomología sanitaria ‘Artrópodos en Medicina y Veterinaria’ [1]. En el capítulo dedicado a los coleópteros, se dice sobre la familia Meloidae lo siguiente: “Causa irritaciones de piel y ojos y ampollas en la piel. Puede envenenar al ganado que los ingiera”. Los meloidos secretan una sustancia cáustica conocida como cantaridina. Años atrás dediqué una entrada a la especie Berberomeloe majalis, conocida como aceitera y cuyos vistosos colores advierten de que es mejor no acercarse (figura 3) [2].

Pues bien, la persona afectada acertó cuando atribuyó las ampollas a algún insecto. Sin embargo, esto no debió ocurrir mientras dormía como presupone, ya que las ampollas pueden tardar en aparecer hasta 24 horas según el libro ‘Medical and Veterinary Entomology’ de Mullen & Durden [3]. Por otro lado, los coleópteros de esta familia son de un tamaño importante, lo cual no me hace pensar que un meloido subiera a la cama de la persona afectada. Además sería raro encontrar uno en interiores. Más bien cabe la posibilidad de que se le introdujera debajo del pantalón mientras estaba en el campo. Y al sentirse en peligro el meloido, secretara la cantaridina y se dejara caer. Es por ello que las ampollas aparecen dispersas.

Fig 3. Aceitera, Berberomeloe majalis./ C. Pradera 04-2017

La cantaridina es secretada por los meloidos como arma defensiva, ya que disuade a los posibles depredadores. Esta sustancia se encuentra en la hemolinfa. Cuando se sienten amenazados, se produce una pérdida de fluido corporal por las articulaciones de las patas y el animal se queda quieto fingiendo estar muerto. Según se sabe, los machos son la fuente de la cantaridina y es utilizada para atraer a la hembra. Durante la cópula el macho la transfiere a la hembra. Esta sustancia está también presente en los huevos para protegerlos frente a depredadores.

Visto lo anterior, la cantaridina puede causar dermatitis o bien por el líquido secretado por las patas o bien por aplastamiento. Entiendo que en este caso el daño causado sería mayor. Según el libro antes referido, a las ampollas le puede acompañar una sensación de hormigueo o de ardor. Y las ampollas pueden progresar a dermatitis vesicular con picazón y lesiones supurantes. Por tanto, si nos encontramos ante algo similar, acudir al médico sin demora. Especial cuidado han de tener durante primavera y verano las personas que trabajan en el campo.

A pesar de la toxicidad de la cantaridina que puede causar la muerte, ha sido utilizada desde antiguo para diversos fines. Además del uso obvio como veneno, ha sido muy empleada como afrodisíaco, pues uno de los efectos de su intoxicación es el priapismo. Y también ha sido empleada como remedio para las dolencias de los animales de carga [4]. En la actualidad, se utiliza para eliminar verrugas epiteliales. Pero no solo es utilizada por el hombre, sino también por los animales. Este es el caso de la avutarda que ingiere escarabajos del género Berberomeloe, ya que la cantaridina tiene actividad antiparasitaria contra protozoos, nematodos, garrapatas e insectos [5].

Notas:

[1] Fidel Fernández-Rubio, Luis Moreno Fernández-Caparrós & Óscar Soriano Hernando. 2011. Artrópodos en Medicina y Veterinaria. Segunda Edición. Ministerio de Defensa, Madrid. ISBN 978-84-9781-621-2.

[2] C. Pradera. 06-04-2017. Coleóptero Berberomeloe majalis (Coleoptera, Meloidae) en Estany, Barcelona. El desinsectador y desratizador.

[3] Gary R. Mullen & Lance A. Durden (editores). 2019. Medical and Veterinary Entomology. Third Edition. Academic Press, London. 792 pp. ISBN 978-0-12-814043-7.

[4] Fernando Cortés-Fossati. 2018. Meloidos, “curitas” y cantaridina: Apuntes sobre Berberomeloe majalis (Linnaeus, 1758), un coleóptero peculiar. Boletín de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, Vol. 6, pp. 15-20.

[5] Douglas W. Whitman, Maria Fe Andrés, Rafael A. Martínez-Díaz, Alexandra Ibáñez-Escribano, A. Sonia Olmeda & Azucena González-Coloma. 2019. Antiparasitic Properties of Cantharidin and the Blister Beetle Berberomeloe majalis (Coleoptera: Meloidae). Toxins, 1(4): 234.

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