C. Pradera, Barcelona, 01-06-2017
En la zona donde vivo, la especie de hormiga más común del género Tapinoma es Tapinoma nigerrimum. Es además una de las más comunes, ya que está bien adaptada al clima seco del Mediterráneo. Como bien es sabido, esta especie forma grandes colonias con multitud de nidos con muchas reinas y ocupan grandes áreas. Una zona ideal donde encontrarla es una era, un suelo sin plantas o un patio de colegio. Es una especie problemática cuando se desarrolla alrededor de viviendas. Otra especie común de este género, aunque en menor medida que la anterior, es Tapinoma erraticum. También es poligínica y forma pobladas colonias.
Las hormigas de este género se diferencian por tener el peciolo pequeño y escondido debajo del gastro. La primera especie se distingue bien por tener además obreras polimórficas entre los 2 y 5 mm. Mientras que la segunda tiene obreras muy iguales en tamaño alrededor de los 3 mm. En ambas especies sus miembros son de color negro y brillante.
En la imagen número 2, se pueden ver algunas obreras de T. erraticum sobre papel milimetrado. Fueron recogidas de debajo de una piedra en un prado del Pirineo de Lleida, en el Llano de Boavi, a unos 1.400 metros de altitud. En estas cotas, difícilmente se encuentra T. nigerrimum, que es una especie bien preparada para el clima mediterráneo. Sin embargo, T. erraticum está bien adaptada al frío y se la puede encontrar hasta los 2.000 m. Lógicamente, en esta altitud busca ambientes abiertos y bien expuestos al sol para desarrollarse, como es el caso del Llano de Boavi, un lugar de excepcional belleza.
Junto a estas dos especies de este género, hay otro en Europa que, por el momento, no he tenido la suerte de encontrar. Se trata de Tapinoma pygmaeum con obreras negras de 2 mm. Su distribución se ciñe a Francia, norte de Cataluña y las regiones italianas de Liguria y Piamonte. Y también podemos encontrar la especie exótica Tapinoma melanocephalum, la cual se desarrolla en el interior de viviendas y parece que está en expansión.







