Rodenticidas anticoagulantes, tóxicos para la reproducción

Fig 1. Productos anticoagulantes./ Desinsectador 2014

Acabo de leer en la página web de la Confederación Europea de Empresas de Control de Plagas (CEPA) un comentario de Bertrand Montmoreau, su presidente [1]. Recomiendo su lectura (el texto se puede encontrar al final de este posteo). Este comentario ha sido escrito a raíz de que el Comité de Productos Biocidas de Bruselas ha confirmado para finales del presente mes de junio la publicación de una nueva ATP (Adaptation to Technical Progress), la cual afecta a los productos rodenticidas formulados con anticoagulantes. Si estos productos contienen una concentración igual o superior al 0’003% (30 partes por millón) serán clasificados como tóxicos para la reproducción de categoría 1A o 1B [2].

La aplicación de esta nueva clasificación toxicológica afecta a las nueve materias activas anticoagulantes autorizadas para su uso como rodenticidas que se encuentran inscritas en el Anexo I del reglamento europeo de biocidas [3]. Las implicaciones son muy importantes para el sector de control de plagas, ya que la casi totalidad de los productos rodenticidas que se encuentran en el mercado están formulados con anticoagulantes. Excepción a esto es la alfacloralosa con la que se formulan cebos contra ratones. Y dentro de los anticoagualantes, a excepción de la difetialona, que está formulada al 0’0025%, el resto de anticoagulantes se formulan por encima del 0’003%. Warfarina y cumatetralilo se formulan al 0’0375, y brodifacum, bromadiolona, difenacum y flocumafén, al 0’005%.

En cuanto al mercado doméstico, los rodenticidas deberán contener anticoagulantes con concentraciones inferiores al 0’003%, de lo contrario no se podrán comercializar. Esto significa que los fabricantes deberán registrar de nuevo sus productos, es decir, realizar estudios de eficacia a las concentraciones permitidas y solicitar autorizaciones. Todo ello significa tiempo y dinero. Será interesante ver en los próximos años qué materias activas sobreviven en tales concentraciones. Está claro que warfarina y cumatetralilo no serán efectivos a las dosis permitidas.

En cuanto al mercado profesional, la cosa pinta igual o peor. Por lo pronto, se podrán utilizar rodenticidas con concentraciones igual o superior al 0’003%. Ahora bien, estos estarán etiquetados como tóxicos para la reproducción con todas sus consecuencias. En primer lugar, quizás sea necesario que el personal aplicador tenga una formación específica en el manejo de sustancias CMRs. En segundo lugar, la empresa tendrá que tener en su ROESB el permiso de utilizar biocidas tóxicos para la reproducción. Y si la empresa posee un almacén autorizado, deberá asegurarse de que está autorizado para el almacenamiento de esta clase de biocidas. En tercer lugar, y muy importante, deberemos informar al cliente de la nueva clasificación toxicológica si no nos queremos ver expuesto a algún tipo de problema legal. Recomendable que se haga de manera explícita en los contratos. Muchos clientes no autorizarán su uso. Sin ir más lejos, los clientes de tipo institucional como son los ayuntamientos no creo que lo autoricen.

Está claro que en la búsqueda de eficacia, se dejarán de utilizar algunos anticoagulantes. En estos momentos, tan solo existe una materia activa, la difetialona, que es eficaz a una concentración inferior al 0’003% como he indicado arriba. Esto puede significar que en el futuro se podría llevar a cabo un uso excesivo de la difetialona, lo cual podría conllevar la más que probable creación de resistencias. Nada bueno.

Para acabar, hacer constar que el futuro pinta sin anticoagulantes. Años atrás, hacia 2010, ya se planteó este asunto con motivo de la revisión de la Directiva 98/8/CE. Era cuestión de tiempo que se volviera a plantear. Ahora, se limita la concentración de anticoagulantes. En un futuro no lejano, se prohibirá directamente. ¿Por qué se establece el límite de 0’003%? Seguramente, habrá estudios toxicológicos en los que el límite sea aún más bajo. Se trata de una estrategia para que nos vayamos preparando. Y sin perder el tiempo.

La tendencia a la eliminación de rodenticidas anticoagulantes viene de lejos [4]. Se ha ido limitando desde hace años la concentración y el campo y ámbito de uso. En las nuevas resoluciones de inscripción del registro según Real Decreto 1054/2002 hemos visto cómo determinadas formulaciones se han prohibido en exteriores y como otras se han prohibido utilizar alejados de los edificios y siempre dentro de portacebos. Está claro que habrá que adaptarse a una actividad de control de plagas sin anticoagulantes, lo cual significará un cambio hacia otras técnicas. Por lo pronto, creo que implicará mayor profesionalización del sector. Y lo que sí implicará serán mayores costes económicos que habrá que trasladar al cliente.

Notas:

[1] Confederation of European Pest Management Associations (CEPA), www.cepa-europe.org

[2] Síndrome fetal de la warfarina (anticoagulantes y embarazo), Infogen, 31 de mayo de 2016.

[3] Brodifacum, bromadiolona, clorofacinona, cumatetralilo, difenacum, difetialona, flocumafén, warfarina y warfarina sódica.

[4] Los rodenticidas anticoagulantes a revisión por la CE, Higiene Ambiental Consulting, 07-04-2010.

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Comentario de Bertrand Montmoreau:

El Comité de Biocidas en Bruselas, en el marco del Reglamento Europeo 528/2012, ha confirmado la publicación de aquí hasta finales de junio de 2016 del próximo ATP (Adaptation to Technical Progress). Un comentario de Bertrand Montmoreau, Presidente de CEPA.

Esta publicación es muy importante porque afecta a la casi totalidad de las formulaciones a base de anticoagulantes, clasificándolas en la categoría reprotóxica 1A o 1B cuando la concentración de las sustancias activas en cuestión es superior o igual al 0,003 %.

Las consecuencias de esta publicación son múltiples y es probable que tengan un impacto en los diferentes usos desde su publicación, incluso si el calendario de implementación se extiende hasta 2018 para coordinar la implementación del ATP con la renovación de las autorizaciones de comercialización de los productos rodenticidas. De hecho, desde la publicación del ATP se confirmará y publicará la naturaleza reprotóxica de los productos biocidas afectados; desde ese momento sería inconcebible seguir haciendo como si nada durante más de dos años.

¿Cuáles son las consecuencias previsibles? La normativa europea prohíbe la venta de productos clasificados como tóxicos para la reproducción para uso por el público en general. Oficialmente esta prohibición debería entrar en vigor solamente al final del período transitorio y, por tanto, a finales de 2018. Sin embargo, varios países han expresado su voluntad de que no esperarán hasta entonces para aplicar la prohibición.

Los fabricantes tratan de reducir la concentración del ingrediente activo a menos del 0,003%, a condición de que este nuevo rodenticidas de concentración continúan para ser eficaz. Si esto fuera posible, esto daría lugar a nuevas autorizaciones de comercialización, con los tiempos que conocemos.

Los fabricantes tratarán de reducir la concentración de las sustancia activa anticoagulante por debajo del 0,003%, al mismo tiempo que garantizarán que los rodenticidas siguen siendo eficaces en estos niveles más bajos de concentración. Si esto es posible, exigirá nuevas autorizaciones de comercialización con los consiguientes retrasos tan familiares.

La ATP debería proporcionar una oportunidad para nuevas investigaciones sobre productos alternativos con o sin anticoagulantes y con o sin productos químicos. Sin embargo, el tiempo necesario para la búsqueda y para las autorizaciones descarta cualquier solución a corto plazo.

Es muy provable que los profesionales serios harán todo lo posible para evitar el uso de productos tóxicos para la reproducción por razones obvias relacionadas con el riesgo para la salud de los trabajadores. Y también con respecto a sus clientes.

Tan solo podemos imaginar las consecuencias de una demanda presentada por un cliente después de haber sido expuesto a un producto tóxico para la reproducción que se ha utilizado en sus instalaciones sin su conocimiento o podemos imaginar la respuesta de un cliente pidiendo un gestor autorizado para productos tóxicos para la reproducción que se encuentran en sus instalaciones.

A día de hoy los profesionales de control de plagas se centran en conseguir una formación adecuada y un enfoque hacia la certificación acorde con la EN16636, la nueva norma europea para los servicios de control de plagas. Esta tendencia, que conlleva tratamientos más seguros y más eficientes desde el punto de vista de la salud pública y del medio ambiente, es obviamente difícil de conciliar con el uso de productos tóxicos para la reproducción.

Como resultado, el riesgo de que tengamos que prepararnos para hacer frente a la aparición de una gran resistencia, como consecuencia de la utilización casi exclusiva de una sola sustancia activa anticoagulante en Europa, parece bastante evidente.

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