Los topillos y el uso de rodenticidas anticoagulantes

Fig 1. Agricultor palentino sosteniendo un topillo./ Brágimo, El Mundo

C. Pradera, Barcelona, 26-12-2013

Hace unos meses leí una noticia interesante sobre la plaga de topillo campesino (Microtus arvalis) que aparece en Castilla y León de manera periódica [1]. Según un estudio científico, los topillos atacan de manera recurrente cada cinco años. Los investigadores achacan esta pauta a los cambios en el uso del suelo. El hábitat originario del topillo campesino estaría circunscrito a las zonas húmedas de las montañas de Castilla y León. Desde esta zona se expandió a las llanuras agrícolas donde encontró unas condiciones favorables. La noticia no lo explica, pero quizás esto se deba al hecho de que desde la década de 1940 en España se llevó a cabo una política de regadío con la construcción de embalses. Esto ha permitido que grandes zonas de secano sean ahora ricas en producción frutal y hortícola.

Según leo en la prensa, parece que se prevé para este próximo año otra plaga de topillo campesino. Ante la incidencia de tan devastador animal cuando se encuentra en gran número, la Junta de Castilla y León ha decidido hacerle frente. Una línea de actuación es la compra de 750 toneladas de rodenticida con materias activas anticoagulantes como la bromadiolona. Las empresas que suministren el producto  serán Ibysan Productos Sanitarios Auxiliares y Química de Munguía. Son dos empresas bien conocidas de nuestro sector que dedican la mayor parte de su producción a la fabricación de productos biocidas para sanidad ambiental.

El uso de anticoagulantes a gran escala ha desatado la polémica [2]. Los ecologistas han denunciado el posible uso masivo de rodenticida contra los topillos por el impacto que tendrá sobre el resto de animales ya sea por intoxicación primaria o secundaria. No es que las autoridades competentes vayan a usar de buenas a primeras bromadiolona contra los topillos. Según dicen se emplearán en el caso de que la plaga se desborde. En 2007 hubo una plaga de gran intensidad. Se calculó que la plaga alcanzó los 500 millones de topillos [3]. Se hizo de todo contra el topillo. En aquel momento, se echó desesperadamente mano, en mayor medida, de rodenticidas con clorofacinona y, en menor medida, de bromadiolona. Su uso se convirtió en un arma de doble filo matando liebres, palomas y muchos otros animales.

El uso de los anticoagulantes fue muy discutido. Ya no solo por su impacto negativo en el medio, sino por su efectividad. En este punto, hay que tener en cuenta que en 2009 fue publicado un estudio en la revista Environmental Conservation que concluyó que la plaga de topillos que asoló Castilla y León durante 2006 y 2007 desapareció desapraeció de forma natural y no por los rodenticidas aplicados [4]. Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) señalaron que en zonas que no tratadas con anticoagulantes la plaga se extinguió por sí misma. Y también que los rodenticidas afectaron a otras especies y que su impacto sobre la biodiversidad, aunque sin evaluar aún en profundidad, ha podido ser “importante”. Javier Viñuela, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, comenta: “La aplicación de rodenticida fue innecesaria por algo que ya se sabe desde hace décadas en otros países: el veneno no acaba con la plaga, sino que ésta se colapsa de forma natural”. Por otra parte, el estudio apunta que la plaga de topillos no tuvo el impacto que se pensaba sobre la producción agrícola. De hecho, en 2007, el año de mayor intensidad de la plaga, la producción de cereal, patatas y viña fue la más alta en los últimos diez años. Se realizaron  tres campañas con anticoagulantes. Y la segunda y la tercera fueron realizadas después de la cosecha. Para tomar nota.

De todo esto saco muchas conclusiones. La más importante es que se deberían buscar alternativas al uso de anticoagulantes. Una, y muy interesante, es permitir la proliferación de depredadores mediante la instalación de cajas-nido para cernícalos y lechuzas [5]. Ambas rapaces pueden cazar muchos topillos al cabo de un año. El control biológico es una manera natural y puede que la mejor. Seguiré con atención la evolución de la siguiente oleada de topillos.

Notas:

[1] Redacción. 21-08-2013. Las plagas de topillo llegan cada cinco años desde los años 60. El Mundo. Enlace: elmundo.es/elmundo/2013/08/21/natura/1377080058.html

[2] Redacción. 19-12-2013. Los ecologistas denuncian un posible empleo masivo de veneno contra los topillos. ABC. Enlace: abc.es/natural-biodiversidad/20131219/abci-topillos-venenos-castillaleon-201312191200.html

[3] Gala Díaz Curiel. 24-06-2007. Horror, 500 millones de topillos. Suplemento Crónica. El Mundo. Enlace: elmundo.es/suplementos/cronica/2007/609/1182636014.html

[4] Redacción. 26-03-2009. Una investigación concluye que la plaga de topillos se extinguió de forma natural. Agencia Sinc. Enlace: agenciasinc.es/Noticias/Una-investigacion-concluye-que-la-plaga-de-topillos-se-extinguio-de-forma-natural

[5] EFE. 09-05-2012. Ratonero contra topillo. El Mundo. Enlace: elmundo.es/elmundo/2012/05/09/castillayleon/1336552375.html

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