Conos insecticidas Zampironi

Fig 1. Caja de conos insecticidas Zampironi./ Todocoleccion

C. Pradera, Barcelona, 13-08-2013

Los conos del Dr. Zampironi tuvieron una merecida fama en el pasado. Se convirtieron en una herramienta eficaz para librarse de los mosquitos. Según he leído, eran imprescindibles en cualquier expedición a África para tener a raya a los mosquitos. Estos conos vegetales tenían como sustancia activa pelitre (Chrysanthemum cinerariifolium). Como ya he explicado en anteriores entradas, el pelitre fue uno de los insecticidas más utilizados hasta mediados de la década de 1940. A partir de entonces hicieron aparición el reino de los insecticidas sintéticos organoclorados con el DDT a la cabeza.

Fig 2. La Paz de Murcia, sábado 5 de julio de 1879, pág. 4.

La casa Zampironi estableció su negocio en 1862 en la ciudad italiana de Venecia. El origen parece ser una farmacia. Luego debieron de ampliar el negocio con un laboratorio en Mestre, ciudad cercana a Venecia en la orilla de la laguna Véneta. Son muchos los productos que han nacido bajo la iniciativa de un farmacéutico. Pensemos, por ejemplo, en Joan Gratacós Vallamajó que estableció su farmacia en el barrio del Clot de Barcelona y creó, entre otros muchos productos, el raticida Nogat [1].

Con el lema de sonni tranquilli (es decir, sueñe tranquilo), los conos insecticidas fueron abriéndose mercado en numerosos países de Europa. En España pronto debían llegar, ya que se trataba de un producto novedoso y necesario. El anuncio más antiguo que he encontrado fue publicado en el periódico La Paz de Murcia en julio de 1879 (figura 2). Lleva el título ‘Dormir tranquilos’ y va directo a la experiencia del público que es la molestia de no poder descansar en verano por culpa de los mosquitos. Se explica que son vendidos en cajas de 25 conos junto a las instrucciones para utilizarlos. En la imagen número 1, se puede ver una de caja.

Fig 3. El Graduador, Alicante, domingo 20 de junio de 1886, pág. 3.

Otro anuncio antiguo se puede ver en la imagen número 3. Fue publicado en junio de 1886 en El Graduador de Alicante. Los conos son denominados como Fidibus «compuestos únicamente de polvos vegetales» por lo que su combustión no molesta a las personas. Se recomienda quemar uno por estancia, la cual ha de tener cerradas las puertas y ventanas. Los conos eran denominados en italiano como fidibus insettifughi y en español como fidibus insectífugos.

Consultando las hemerotecas, se encuentra gran cantidad de anuncios a través de los años hasta mediados de la década de 1930. Esto da cuenta de lo usados que fueron. En la imagen número 4, se puede ver uno publicado en el periódico barcelonés La Publicidad. Aparece un dibujo de los conos en acción una vez prendido. Parece que hubo imitaciones y es por ello que se lee: «Desconfiar de las falsificaciones é imitaciones».

Fig 4. Anuncio en el periódico La Publicidad el 7 de julio de 1908.

En la imagen número 5, se puede ver otro anuncio que fue publicado en julio de 1929 en el periódico La Vanguardia. Se apela al público que «exija esta marca» (la letra zeta sobre el cono) para que no se engañado por otros productos análogos. Al pie del anuncio aparece el nombre de J. Uriach y Cía como agente distribuidor. Uriach es una empresa farmacéutica fundada en 1838 que todavía sigue en activo. Por lo que he podido ver en las hemerotecas, el último anuncio es de 1934 con un diseño muy parecido a este de 1929.

Como ejemplo de la internacionalización de la marca Zampironi, baste un anuncio de Argentina. En la imagen número 6, se puede ver uno publicado en la revista Caras y Caretas el 31 de enero de 1925, Buenos Aires. En aquel país se vendía bajo la denominación de pastillas.

Desconozco qué otros fumígenos había que hicieran la competencia a Zampironi. Es cierto que llegaban algunos desde Japón, país donde se inventaron las espirales insecticidas. Un producto conocido de la época era el sahumerio Katol al que dediqué una entrada [2]. Tengo constancia que este fumígeno fue comercializado en España en la década de 1920.

Notas:

[1] C. Pradera. 02-01-2013. Matarratas Nogat. El desinsectador y desratizador.

[2] C. Pradera. 09-07-2013. Sahumerio japonés Katol. El desinsectador y desratizador.

Fig 5. Anuncio aparecido en el periódico La Vanguardia el 9 de julio de 1929.

Fig 6. Caras y Caretas, buenos Aires, 31 de enero de 1925, No 1374, pág. 98.

Fig 7. Anverso y reverso de posta sobre Venecia de Zampironi./ Ebay

Fig 8. Tarjeta postal con publicidad de los conos insecticidas Zampironi./ Ebay

Fig 9. Postal de Zampironi./ Ebay

Fig 10. Postal de Zampironi./ Ebay

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