Sobre la pediculosis capitis

Fig 1. Peina llamado lendrera para retirar liendres del cabello./ C. Pradera 11-2018

Carlos Pradera, Barcelona, 28-10-2012

Cuando era niño, tuve piojos en la cabeza. Los cogí en la escuela. Recuerdo cuando sentía los picores que, como sabemos, son producidos por la reacción alérgica a la saliva de los piojos. Me acuerdo del alivio que sentía al rascarme, aunque ello irritaba mi cuero cabelludo. Esto llevaba a rascarme más y a que se produjeran pequeñas heridas causadas por las uñas. Si en estas había gérmenes patógenos, lo lógico es que las heridas se infectaran. A esta infestación de piojos que colonizan la cabeza humana y las infección provocada en las heridas, los médicos le han puesto el nombre de pediculosis capitis.

Fig 2. Detalle de la lendrera con restos de piojos./ C. Pradera 11-2018

Cuando era niño, tener piojos no era nada raro. Y tampoco lo es hoy cuando los estamentos oficiales lanzan la cifra de que un 15% de los niños en edad escolar tienen piojos. Mis sobrinos tienen piojos. Y gracias a ello he podido tomar las imágenes de esta entrada. En el pasado, tener piojos se ha relacionado con la pobreza y ha significado falta de higiene. Sin embargo, esto no es del todo cierto para el piojo humano del cabello (Pediculus humanus capitis), el cual es muy contagioso y ha martirizado a todas las clases sociales. En cambio, sí que lo es para el piojo humano del cuerpo (Pediculus humanus humanus), el cual no vive directamente sobre las personas como el anterior, sino sobre sus ropas. Por suerte, este segundo escasea gracias a la higiene moderna. Y a diferencia del primero, puede transmitir importantes enfermedades, las cuales causaban estragos en las guerras cuando los soldados se hacinaban en barracones o trincheras.

Fig 3. Liendre sobre cabello./ C. Pradera 11-2018

Recuerdo que mi madre hizo lo que todas las madres hacen y compró champús contra los piojos. Recuerdo de pequeño ver los anuncios de Filvit Champú, de cuya canción todavía me acuerdo. El anuncio era simpático y tenía un efecto positivo, ya que convertía la pediculosis en algo corriente y moliente. Mi madre, como otras madres, se lanzó a la compra de lo que parecía un artículo prodigioso. Y yo me lavé la cabeza con este producto insecticida. Ahora bien, recuerdo que no funcionaba como queríamos que funcionara. Yo me lavaba, pero al cabo de poco volvía a tener piojos. Entonces, mi madre, aconsejada por otras madres, tomó un camino diferente. Utilizó alcohol como adulticida. Roció mi cabello con alcohol y me lo tapó con una toalla. Estuve un buen rato oliendo alcohol. Tras ello, utilizó un peine especial de púas muy finas llamado lendrera. Y con este artilugio, de manera mecánica nos fue retirando una a una las liendres. El fracaso en el tratamiento pediculicida suele estar en que no se retiran las liendres. Hay que tener en cuenta que la hembra pone un huevo y lo sujeta bien al pelo. Y esta armazón a la que llamamos liendre protege al embrión que hay dentro de los insecticidas. Por tanto, eliminar piojos no es fácil. Es un tratamiento que requiere tiempo y trabajo para matar los adultos y larvas y retirar los huevos.

Fig 4. Piojo sobre lendrera./ C. Pradera 11-2018

El uso de champús especiales no lo recomiendo, ya que estos contienen una pequeña dosis de insecticida. Y además, las sustancias insecticidas de hoy en día ya no son los de antes (organoclorados y organofosforados). Filvit Champú en su formulación actual contiene un 1% de permetrina. Esta materia activa nada tiene que ver con la que que contenían antes estos champús, mucho más peligrosa. El champú mata al piojo vivo, pero no actúa contra el huevo que está fijado a la base del cabello. Lo cual nos lleva al principio del problema cuando nazcan las ninfas. Puede ser que sean resistentes al insecticida o que no se aplique la cantidad recomendada. El champú puede ser un buen complemento de la lendrera. Aunque hay alternativas al champú. Se puede utilizar vinagre (ácido acético) o, como en mi caso, alcohol etílico del usado para curar heridas. Sin embargo, estos productos se evaporan pronto razón por la cual hay que vendar la cabeza con una toalla para crear una atmósfera tóxica que mate los piojos. Hay que decir que el alcohol es irritante, pero es un buen insecticida.

Fig 5. Piojo sobre lendrera./ C. Pradera 11-2018

Es conveniente, al cabo de una semana, volver a realizar el tratamiento, ya que podemos haber dejado alguna liendre. O puede haber quedado algún piojo sin eliminar. Hay que tener en cuenta que puede haber piojos en la ropa o en las sábanas y que pase de nuevo a la cabeza. Es por ello que se recomienda lavar la ropa del niño y cambiar las sábanas tras el tratamiento. En caso de que los padres no tengan tiempo de hacer el tratamiento, también existe la posibilidad de acudir a un profesional. Hace dos años apareció en Barcelona la primera empresa española especializada en quitar piojos. Su nombre es Fuig Poll que en castellano sería ‘huye piojo’.

Fig 6. Pediculus humanus capitis vistos con lupa binocular./ C. Pradera 11-2018

Fig 7. Pediculus humanus capitis vistos con lupa binocular./ C. Pradera 11-2018

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