Carlos Pradera | Barcelona, 07-06-2026
Recientemente pernocté en Uña, encantador pueblo de la provincia de Cuenca. Se encuentra a 1.130 metros de altitud en la Serranía de Cuenca, de camino hacia Albarracín, Teruel. Constan en el censo cerca de 90 habitantes, aunque gracias a su situación privilegiada la población aumenta considerablemente durante la temporada vacacional. El entorno es de gran belleza y destaca por estar junto a una laguna que alimenta el arroyo Rincón, el cual desagua poco después en el Júcar (figura 1). Además de la biodiversidad propia de la Serranía, hay que añadir este oasis para la fauna y flora acuáticas gracias a la lámina de agua constante a lo largo del año [1].
Paseando por un camino que lleva a la piscifactoría, pude ver un domo de Formica pratensis (figuras 2). Se encontraba detrás de un banco (figura 3). Tuve suerte de verlo porque el día llegaba a su final. Me acerqué para observarlo con detalle. Tenía una base de unos 30-40 centímetros de diámetro (figuras 4 y 5). Los domos están formados por acículas, ramitas, semillas y cualquier otro material que encuentran las obreras en su área de forrajeo (figura 6). Formica pratensis es una especie alpina que construye sus domos en pastos, pero también en bordes de bosques de coníferas. Se distribuye por la región Paleártica, desde Irlanda hasta Rusia, aunque está ausente en el norte de África [2].
Los domos de Formica pratensis son más pequeños que los de otras especies como Formica rufa o Formica lugubris, esta última abundante en los Pirineos [3]. La colonia es monogínica y puede llegar a albergar hasta 60.000 obreras. Las obreras se caracterizan por tener el cuerpo bicolor (figura 7). Antenas, patas y gáster son oscuras, mientras que la cabeza y el mesosoma son de color rojo anaranjado y con partes oscuras (figuras 8 y 9). El mesosoma tiene manchas oscuras en la parte superior, concretamente en el pronoto y mesonoto. También es oscura la mitad superior de la cabeza. Se diferencia de otras especies por ser muy pilosa, especialmente la parte superior de la cabeza (occipucio). Las obreras son polimórficas con una longitud de 4,5-9,5 mm [2,4].
Esta especie construye sus nidos cerca de árboles de los que obtiene materiales para el domo y donde encuentra alimento en las secreciones de pulgones. Aunque es principalmente afidícola, también se alimenta de todo lo que encuentra en su área de forrajeo. Forma pistas largas hasta las fuentes de alimentación [2, 4]. Como otras especies afines, Formica pratensis inicia su colonia por parasitismo temporal de Formica cunicularia o Formica rufibarbis, ambas especies abundantes en la península Ibérica desde el llano hasta cotas elevadas, según mis observaciones.
Formica pratensis no es una especie muy estudiada en España. La última publicación que he encontrado es de 2019 en una nota científica donde se aportan nuevos registros para el Sur de España [5]. Los autores revisan los registros históricos para Andalucía. Y confirman su presencia en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, en Jaén. Si bien Formica pratensis no es una especie que suscite preocupación por el estado de sus poblaciones, está claro que el aumento global de temperaturas reduce su distribución.
Notas:
[1] Uña (Cuenca). Wikipedia. <es.wikipedia.org/wiki/U%C3%B1a_(Cuenca)> [consulta: 07-06-2026].
[2] Formica pratensis. AntWiki. <antwiki.org/wiki/Formica_pratensis> [consulta 07-06-2026].
[3] C. Pradera. 01-05-2017. Domos de Formica lugubris (Formicidae) en Boavi, Pallars Sobirà, Lleida. El desinsectador y desratizador.
[4] J. Arcos & F. García. 2024. Hormigas de la península Ibérica e islas Baleares. Publicación independiente. 478 pp.
[5] F. Jiménez-Carmona, J.-L. Reyes-López & G. Rodríguez-Castilla. 2019. Nuevas citas de Formica pratensis Retzius, 1783 en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Andalucía, España). Boletín de la Asociación Española de Entomología, 43(1-2): 103-106.








