C. Pradera, Barcelona, 22-04-2017
Las hormigas que observo en la zona donde vivo son negras, marrones o rojas. Estos colores son comunes al mundo de las hormigas que vemos en superficie, porque existen especies que tienen su vida oculta bajo el suelo. Y no se dejan ver más que cuando se lleva a cabo la enjambrazón para la fundación de nuevas colonias. Dentro del género Lasius, se encuentran una serie de especies de hábitos hipogeos cuya cutícula es de color amarilla. Pertenecen a tres subgéneros: Austrolasius, Cautolasius, Chthonolasius [1].
En la imagen número 1, se puede ver una piedra que levanté en un prado situado a 900 metros de altitud en el término municipal de l’Estany, población del Moianès (Barcelona). Debajo se encontraba un gran número de obreras y se podían ver las galerías que se adentraban en el suelo. Eran todas de color amarillo y de pequeño tamaño de 2 a 3 milímetros tal y como se puede ver en la imagen número 2. Estuve un rato observándolas y tomando fotografías. Luego recogí una muestra para identificarlas en casa. Teniendo en cuenta el tamaño y aspecto, vi que se trataba de una especie de Cautolasius. Y en esta parte de la Península Ibérica, disponemos de dos especies de este subgénero: Lasius flavus y Lasius myops [2]. Sinceramente, la distinción entre ambas especies se hace difícil para mí. Pero si tuviera que aventurarme, diría que las hormigas que encontré pertenecen a Lasius myops.
Estamos acostumbrados a observar cómo las hormigas en superficie tienen una gran variedad de fuentes de alimentación. Las hormigas del género Lasius más comunes como Lasius grandis, L. niger y L. emarginatus se alimentan de segregaciones de áfidos y cóccidos, de néctar de flores, de insectos vivos o muertos, de restos de comida, etc. Sin embargo, la vida en el subsuelo es más complicada y los recursos parecen menos abundantes. Aunque esto no es inconveniente y lo han solucionado muy bien todas las hormigas amarillas de este género, ya que explotan los pulgones que se encuentran ubicados en las raíces de plantas.
Las imágenes 8, 9 y 10 muestran una obrera que sujeta con sus mandíbulas un pulgón blanco. Se trata de un áfido radicular que podría pertenecer a la especie Trama troglodyte, según bibliografía. Por el tamaño de este pulgón, bien pudiera ser una ninfa. Las especies de Cautolasius cultivan estos pulgones que sitúan en las raíces de las hierbas que quedan justo encima de su hormiguero. Por tanto, la segregación dulce de los pulgones sería la principal fuente de alimentación para alimentar básicamente a las obreras. Y en épocas de crianza, entiendo que como otras especies también cazarán pequeños invertebrados para alimentar a la reina y a las larvas.
Visto lo anterior, estas dos especies las encontraremos principalmente en lugares abiertos donde crezcan plantas herbáceas como prados, linderos, etc. Un aspecto interesante de Lasius flavus es pueden formar un montículo de tierra que permite localizarlas. En Inglaterra se dan unas concentraciones de nidos de Lasius Flavus de gran belleza que modelan los campos de una manera característica [3]. Ambas especies de Cautolasius se encuentran presentes hasta los 2.000 metros de altitud.
Notas:
[1] C. Lebas, C. Galkowski, R. Blatrix & P. Wegnez. 2017. Guía de campo de las hormigas de Europa Occidental. Editorial Omega, Barcelona. 415 p.
[2] D. Suiier, C. Gómez & X. Espadaler. 1991. Poblaciones meridionales de Lasius flavus (Fabr.) y L. myops (Forel): estudio biométrico (Hymenoptera, Formicidae). Orsis, 6: 101-108.
[3] Lasius flavus (Fabricius, 1781). Bees Wasps & Ants Recording Society (BWARS). Enlace: bwars.com/ant/formicidae/formicinae/lasius-flavus (consulta: 22-04-2017).













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