Un poco de historia sobre el diclorvós

Fig 1. Vapona para control de mosquitos, 1965.

Voy a dedicar este posteo al diclorvós. Se trata de una de compuesto insecticida que fue muy utilizado en el pasado, ya fuera en el ámbito de la sanidad vegetal, la sanidad animal o la sanidad ambiental. Pero como mi campo es este último ámbito, me centraré sobre su uso en control de plagas urbanas. Su vida útil estuvo entre principios de la década de 1960 y finales de la década de 1990, momento en el que fue limitado su uso cuando planeó la sospecha de que fuera una sustancia carcinogénica. Su punto álgido fue en la década de 1970.

Características

Fig 2. Bote de aerosol Shelltox con diclorvós y piretrinas.

El diclorvós es también conocido por las siglas DDVP, que no es más que la abreviatura de su nombre científico en inglés dimethyl dichlorovinyl phosphate, es decir, diclorovinil dimetil fosfato. Por tanto, se trata de un compuesto orgánico fosforado. Aunque popularmente fue más conocido bajo el nombre de vapona, marca comercial propiedad de la Shell Oil Company. Entró en la composición de muchos productos insecticidas, principalmente para librarnos de los insectos voladores por su efecto vaporizante. Y es posiblemente por ello que fuera bautizada como Vapona. Esta materia activa fue formulada de todas las formas posibles. En el ámbito doméstico, las más habituales fueron la tira de resina impregnada y el bote de aerosol. Y en el ámbito profesional, en concentrados emulsionables, polvos humectables y lacas.

Como con tantos otros compuestos insecticidas, el diclorvós tiene su origen en EUA. En 1948 la Shell Oil Company lo registró bajo la FIFRA (Federal Insecticide, Fungicide, and Rodenticide Act). Pero no fue comercializado hasta 1960, protegido por la US Patent número 2956073 [1] y registrado con la marca comercial Vapona. Para el ámbito doméstico, los primeros productos insecticidas con diclorvós aparecieron bajo la marca Shelltox (figura 2). Como he apuntado antes, su principal cualidad era el efecto vaporizante, ya que el diclorvós tiene una alta presión de vapor, 0’012 mm Hg a 20ºC, lo cual lo hace muy volátil. Para ser conscientes de lo que significa esta presión de vapor la podemos comparar con los valores de otros compuestos insecticidas que han sido muy utilizados en sanidad ambiental. Veamos la siguiente tabla:

Fig 3. Tabla comparativa del diclorvós respecto a otros insecticidas.

En la tabla podemos constatar la alta presión de vapor. Y además que la dosis letal 50 (DL50) es comparable a la de un compuesto organoclorado de la talla del dieldrín. Visto esto, estamos ante un compuesto peligroso para la salud. Sin embargo, el diclorvós tiene dos aspectos que relativizan su toxicidad. Por un lado, no se acumula en los organismos vivos. Y por otro se descompone rápidamente:

«Dichlorvos evaporates easily into the air, which is why it is usually used in enclosed areas. Once in the air, it can react with water vapor and be broken down. The higher the temperature and the humidity, the more rapidly dichlorvos is broken down. Experiments in greenhouses and food storage areas show that 90% of the applied dichlorvos disappeared in 3–6 hours. The products of this breakdown are two chemicals called dimethyl phosphate and dichloroacetaldehyde. These chemicals are less harmful than dichlorvos and are not believed to cause health effects in people.» [2]

Visto lo anterior, se deduce que su principal modo de acción es por inhalación. Luego por contacto, ya que es bien absorbido por la piel. Y lógicamente, también actúa por ingesta como cualquier otras sustancia insecticida de amplio espectro. En el libro clásico de Agustín Alfaro “Plaguicidas agrícolas y su aplicación” [3], se puede leer una sucinta definición sobre el diclorvós:

«Cuerpo líquido, algo soluble en el agua, que actúa por inhalación y por contacto sobre diversos insectos […], con una acción de choque elevada, pero con escasísima persistencia. Muy peligroso para las abejas.»

Comercialización

Fig 4. ABC, jueves 6 de mayo de 1965, pág 45.

La Shell Oil realizó una buena campaña comercial dirigida a explotar las cualidades de la vapona. En la imagen número 1 se puede ver un anuncio de 1965 publicado en EUA. Se remarca su efecto vaporizante y de acción rápida, por tanto tiene un gran efecto de choque. Y también, muy importante, que tiene un precio económico. Son interesantes las imágenes que acompañan al texto. En la superior, se ve cómo el producto es nebulizado lo cual ayuda aún más a que el producto se vaporice. Y en la imagen de la derecha, se ve una aplicación muy interesante. Se trata de una tira impreganada con diclorvós que está colgada en un pozo de alcantarillado para control de mosquitos. Este tipo de formulado fue uno de los más exitosos de la época. En 1963, la Shell Oil comercializó estas tiras impregnadas bajo el nombre de Shell No-Pest Strip en EUA. Y rápidamente, fueron comercializadas en otros países. Hay que tener en cuenta que esta compañía era entonces una potencia química de productos insecticidas (figura 9) [4]. Tenía una buena red de distribución y capital suficiente para llevar sus productos a donde fuera. Por citar algún dato al respecto, la Shell tenía los derechos sobre organoclorados muy utilizados en la época como el dieldrín, el aldrín o el clordano. Y en la década de 1970 sintetizó e introdujo un piretroide como la cipermetrina.

Fig 5. La Vanguardia, 10 de agosto de 1968, página 46.

He buscado datos sobre la introducción del diclorvós en España. Los primeros anuncios en prensa escrita aparecieron en 1965. En la imagen número 4, se puede ver uno publicado en mayo de 1965. Se anuncia Shelltox con vapona en bote de aerosol. Se remarca su acción vaporizante e instantánea. Y se dice que su uso “no ofrece ningún riesgo para las personas ni animales domésticos.” A partir de 1967, la filial española de la Shell Oil, la Sociedad Petrolífera Española Shell SA, lanzó una importante campaña para dar a conocer las tiras vaporizantes Shelltox. Fueron publicados anuncios en los periódicos más importantes durante un par de años. En la imagen número 5 se puede ver un anuncio de 1968 que pretende mostrar el grado de protección y bienestar que ofrecen las tiras insecticidas. Como en muchos anuncios de insecticidas se hace uso y abuso de una estampa maternal. En el texto, se puede leer que “el producto Vapona, contenido en la tira, es desprendido en forma de nube invisible que busca y mata los insectos. Sólo hay que abrir el sobre y colgarla.” Cada tira medía 25 x 6 centímetros. Su radio de acción cubría cerca de 28 metros cuadrados durante 3 meses. Ahí es nada. En el anuncio se remarca que es “inodora, altamente higiénica, inocua.” En anuncios parecidos publicados en todo el mundo, se usó la imagen del niño que es protegido por la tira vaporizante. En la imagen número 6, se puede ver un anuncio de 1967 publicado en la prensa francesa. Tiene un diseño soberbio.

Fig 6. Anuncio francés publicado en 1967.

En un anuncio de 1967 (figura 7) se afirma que “si durante 3 segundos 500.000 españoles utilizaran Shelltox con Vapona (en aerosoles o en tiras vaporizantes), en pocas horas morirían todas las moscas, mosquitos, cucarachas y el resto de los insectos domésticos que hay en el país.” No hace falta añadir que, si se hubiera hecho esto, rápidamente se habrían percatado de la toxicidad del producto para las personas. En fin, ya sabemos de donde venimos. Pero no solo Shell tuvo sus tiras vaporizantes. Bayer comercializó las suyas bajo el nombre de Mafu Strip (figura 8). Este producto apareció en España hacia 1969 fabricado y comercializado por Jasala. Desconozco si estas tiras tuvieron mucho éxito. Como he indicado más arriba, el diclorvós devino una materia insecticida de éxito. Baste un ejemplo. En la imagen número 10, se puede leer una noticia publicada en La Hoja del Lunes de Barcelona en agosto de 1969. Se anuncia que la OMS ha anunciado que a partir de 1970 exigirá a todo avión de cabina presurizada que haga vuelos internacionales que “esté equipado con un sistema de vapor de desinsectación con diclorvós, un producto cuyas cualidades insecticidas son excepcionales y que no produce acción molesta alguna sobre los viajeros.” Todo ello para prevenir el traslado, de un continente a otro, de mosquitos portadores de enfermedades.

Fig 7. La Vanguardia, 28 de junio de 1967, página 6.

La década de 1970, el diclorvós fue una materia activa imprescindible de cualquier insecticida que se preciara. Eso sí, siempre en compañía de otra materia activa. En este blog, he dedicado posteos a productos que contenían diclorvós tales como Fogo Matahormigas de Benkiser, Carcomín de Cruz Verde, Insecticida Cucarachas Reactivado de Búfalo, Flop de Hiperco, Catch de Cóndor, Baygon Verde de Bayer, Neocid Super Insecticida de Ciba Geigy, Yoko de Jasala, etc. Algunas de las materias activas con las que fue formulado son piretrinas, neopinamina, fenotritión, fenvalerato, lindano, propoxur, bendicoarb, clorpirifos, etc. El siguiente texto muestra su uso en esa década en EUA:

«In 1974, dichlorvos was ranked as one of three active ingredients most frequently used by pest control operators. The aerosol formulation of dichlorvos was viewed as the most popular. In 1975, it was estimated that approximately 80% of the dichlorvos produced in the United States was formulated into polyvinylchloride resin strips containing 20% by weight of dichlorvos. Prior to marketing this formulation for controlling flies and mosquitoes in the home in 1967, resin strips were introduced to the dairy and poultry industries (IARC 1991). According to the National Household Pesticide Usage Study of 1976 and 1977, the most frequently observed pesticide in a sample of 8,254 households was dichlorvos (EPA 1987b).» [2]

Fig 8. La Vanguardia, 30 de abril de 1969, página 26.

El uso tan intensivo del diclorvós conllevó que fuera objeto de estudio sobre sus efectos sobre la salud humana. Fue puesto en el punto de mira como posible carcinogénico a finales de la década de 1980. En España, la primera noticia al respecto la encuentro en un artículo de La Vanguardia publicado el 11 de junio de 1993 donde se dice que “se sospecha de su carácter cancerígeno y se ha relacionado con alteraciones del sistema nervioso” [5]. En 1995, la agencia medioambiental norteamericana (EPA) propuso la prohibición del diclorvós para uso en todo los hogares, así como la prohibición de algunos usos comerciales e industriales. En España, durante la década de 1990 fue prohibido su uso en productos de uso doméstico tales como aerosoles. En el campo profesional de control de plagas, creo que los únicos formuladores que comercializaban productos con diclorvós fueron Quimunsa y Vectem. Con el cambio de década, se restringió su uso en sanidad ambiental. En el 2001, la EPA lo clasificó como posible cancerígeno humano tras los resultados obtenidos en laboratorio con ratas y ratones. A pesar de ello, en EUA hasta 2015 se han seguido comercializando productos para uso doméstico [8]. Y las tiras vaporizantes se pueden comprar sin problema en páginas como Ebay. En España, quedaron como siempre al margen de restricciones la sanidad animal y sanidad vegetal. En 2008 se decidió no incluir el diclorvós como tipo de producto 18 en la Directiva 98/8/CE.

Producción en España

Para acabar, anotar que el diclorvós fue una materia activa sintetizada a lo largo del planeta. Fue producida de manera regular en Argentina, Brasil, Alemania, India, Irael, Corea del Sur, México, Holanda, Suiza, Suecia, EUA y España [8]. En este punto he estado investigando qué empresas se dedicaron a su síntesis. Por el momento he encontrado tan solo dos. En la década de 1970, estaba sintetizando diclorvós la empresa Ugimica SA [9], con sede en Madrid y parece que la fábrica estaba en Zaramillo (Vizcaya). Y en la década de 1980 estaba en producción la conocida Montecinca, ubicada junto al río Cinca en Monzón (Huesca). Esta empresa empezó su actividad en 1987. Se sabe que fabricó diclorvós hasta 1998, cuando comenzó la producción de dicofol.

Notas:

[1] Insecticidally active esters of phosphorus acids and preparation of the same, United States Patent 2956073, Richard R. Whetstone, Harman Denham, 11-10-1960.

[2] Public Health Statement for Dichlorvos, Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR), EUA, septiembre de 1997.

[3] Alfaro Moreno, Agustín: Plaguicidas agrícolas y su aplicación, colección Monografías INIA, núm 6, Madrid, 1974, 595 páginas, ISBN 84-500-0656-2.

[4] Un poco de historia sobre el dieldrín y el aldrín, Desinsectador, 11-01-2014.

[5] Salud y hogar, La Vanguardia, viernes 11 de junio de 1993, página 12.

[6] ABC, 28-07-2001.

[7] EPA restricts commercial dichlorvos insecticide use and revokes two domestic product approvals, EPA, 24 de septiembre de 2015.

[8] Dichlorvos, monografías del International Agency for Research on Cancer (IARC), volumen 53.

[9] Orden por la que se concede a «Ugimica, S. A.», el régimen de reposición con franquicia arancelaria para la importación de cloral y trimetilfosfito, por exportaciones previamente realizadas de fosfato de dimetilo y de 2,2-diclorovinilo (DDVP). BOE núm. 75, de 28 de marzo de 1973, páginas 6119.

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Fig 9. ABC, 21 de marzo de 1975, página 23.

hola-del-lunes-barcelona-18-08-1969

Fig 9. Hola del Lunes de Barcelona, 18 de agosto de 1969, página 23.

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