Carlos Pradera | Barcelona, 22-07-2013
A principios de este mes estuve en la playa de Tamarit, en la provincia de Tarragona. Bajando por una calle que lleva hasta la playa, encontré con abundantes larvas de mosquitos. Estaban en un charco de una conducción para desaguar agua pluvial que discurre junto a la calle. Bajando la calle, en la parte izquierda, una vez pasada la entrada al cámping Trillas, la conducción queda cubierta por una reja que hace las funciones de acera. A través de la reja vi agua encharcada. Me agaché para observar. Vi larvas de mosquito. Una de las cosas que tienen los mosquitos es que a la que haya algo de agua estancada, allí los encuentras.
Unos metros más abajo, delante de la entraa del cámping Tamarit Park Resort, el cauce queda al descubierto (figura 1). Tomé fotos y observé larvas de por lo menos 2 especies en el agua acumulada en las conducciones de hormigón como en el lecho de tierra (figuras 2 y 3). Las más abundantes eran grandes y parecían de Culiseta longiareolata. Las pequeñas y menos abundantes parecían del género Culex.
Me fijé que el agua acumulada se filtraba de uno de los dos cámpings. El agua parecía limpia, por lo que podría ser agua de riego. Aunque es cierto que, si fueran las especies Culiseta longiareolata y Culex pipiens, dos especies muy comunes, podrían soportar con materia orgánica y sucias. Estoy seguro deque ese agua acumulada estará gran parte del verano permitiendo la proliferación de mosquitos que incordien a los campistas. Es cierto que ambas especies se alimentan de sangre de aves. Pero también pueden llegar a picar a personas.


