Sobre los quironómidos (Chironomidae)

Fig 1. Agua estancada en el lecho del río Besós./ Desinsectador 2013

A los quironómidos (Chironomidae), se les suele denominar como mosquitos no picadores. Yo prefiero llamarlos quironómidos, porque estos son diferentes de los verdaderos mosquitos o culícidos (Cullicidae). De lejos, pueden parecerse. Pero si nos detenemos a inspeccionarlos, las diferencias afloran. A simple vista, podemos enumerar tres características. Para ello, obsérvese la imagen número 7, donde un quironómido descansa sobre el envés de una hoja del árbol de ricino. La primera característica es que un quironómido tiene un abdomen que sobrepasa bastante la longitud de las alas. Además es curvado. Un mosquito tiene un abdomen casi del mismo largo que las alas y recto. Algunas especies tienen el abdomen un poco más largo, pero no tan largo como el de los quironómidos. Una segunda característica es la posición de las patas delanteras. Están ambas casi en paralelo, muy adelantadas y casi por encima del cuerpo. La tercera característica requiere un poco más de dotes de observación. Los quironómidos no tienen trompa, así que no nos van a chupar la sangre. De hecho, no somos de mucho interés para ellos. Vamos, que nos ignoran. A pesar de esto, muchas personas que se acercan a un río y ven una nube de quironómidos se asustan. No deberíamos asustarnos, porque los verdaderos mosquitos no forman enjambres. Quienes sí pueden tener algo en contra de los quironómidos son los arroceros, ya que las larvas de quironómidos pueden dañar las semillas cuando empiezan a echar raíces.

Fig 2. Larvas de quironómido en agua poco profunda estancada./ Desinsectador 2013

Desde el principio de la primavera, los quironómidos están criando en abundancia en zonas con aguas tranquilas. Yo suelo pasear por el Parque Fluvial del Río Besós. En algunos tramos del río, el agua se queda un poco estancada en la orilla y propicia que los quironómidos se desarrollen. En la imagen número 1, se puede ver el lateral de una de las represas que hay en el río besós. Durante un tiempo, las represas inflables del río no funcionaron y permitió que se estancara el agua. En las imágenes 2 y 3, se puede ver el lecho del agua arremansada con larvas rojas de quironómidos. Las larvas pueden ser rojas o verdes, dependiendo de la especie. Las rojas de las imágenes pertenecen por lo general al género Chironomus. Los agujeritos que se ven en el lodo han sido excavados por las larvas. En la imagen número 4, hay una larva vista a través de la lupa binocular. Esta larva pasa por cuatro estadios desde que sale del huevo. Cuando realiza la cuarta muda, pasa al estadio de pupa, la cual se puede ver en la imagen número 5. La pupa tiene unos movimientos diferentes de los de la larva. Si se observa bien la imagen, se pueden distinguir la futura forma del adulto. En la imagen número 6 se puede ver una exuvia de pupa, que es lo que queda cuando el quironómido ha emergido como adulto y ha iniciado una nueva vida como insecto volador. En esta última fase, el quironómido vive unos pocos días. El ciclo desde la puesta del huevo hasta que llega a adulto se realiza en unos 15 días a temperatura de verano.

Fig 3. Larvas de quironómido en agua poco profunda estancada./ Desinsectador 2013

Fig 4. Larva de quironómido./ Desinsectador 2013

Fig 5. Pupa de quironómido./ Desinsectador 2013

Fig 6. Exuvia de pupa flotando en el agua./ Desinsectador 2013

Fig 7. Quironómido macho bajo una hoja del árbol del ricino./ Desinsectador 2013

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