‘Lo que se debe saber sobre STROBEN’, por Cruz Verde (1957)

Fig 1. ‘Lo que se debe saber sobre STROBEN’, enero de 1957./ C. Pradera 01-2025

Carlos Pradera, Barcelona, 26-01-2025

Hace 10 años, dediqué una entrada a un catálogo de 1958 de la compañía Cruz Verde de Barcelona [1]. Me sirvió para conocer el extenso catálogo de entonces y también saber más sobre sus marcas comerciales. En la primera página se menciona un sustancia activa llamada stroben, de la cual nunca había oído hablar. Se la define como un «nuevo principio activo clorado» que se caracteriza «por su extraordinaria y mayor rapidez de acción mortífera, por su larga persistencia y por su eficacia en el exterminio de los insectos resistentes». El stroben es denominado en inglés como stroban o strobane. Y en español también fue denominado como estroban, pero actualmente se utiliza estrobano.

Recientemente encontré a la venta un documento titulado ‘Lo que se debe saber sobre STROBEN’, que adquirí (figura 1). Se trata de un informe interno de Cruz Verde dirigido al departamento comercial para explicar las bondades de haber incorporado esta sustancia activa a los formulados existentes. Tiene fecha de publicación en enero de 1957. Y fue redactado por el Laboratorio Farmacéutico de Cruz Verde que entonces dirigía José María Gamundi Majordom [2].

En su monografía ‘Plaguicidas agrícolas y su aplicación’, A. Alfaro describe esta sustancia así: «El estroban es un terpeno policlorado de composición química un tanto indefinida. Líquido pardo y viscoso, insoluble en el agua y con olor que recuerda la esencia del pino. Obra por ingestión, contacto e inhalación, teniendo también acción acaricida. Su acción insecticida es potenciada al unirle el DDT, siendo eficaz esta asociación contra especies resistentes a cada uno de los productos que la integran. Se emplea solamente en espolvoreos del algodonero» (pág. 140) [3].

El estrobano, como el toxafeno, se prepara mediante la cloración de terpenos como el canfeno o el pineno. El resultado es un mezcla compleja de más de 200 compuestos clorados. Ambas sustancias son denominadas policloroterpenos. El toxafeno fue sintentizado por primera vez en 1947 y, el estrobano, en 1951. El que mayor uso tuvo fue el toxafeno, principalmente en combinación con el DDT en cultivos como el algodón [4, 5].

En el informe de Cruz Verde se justifica la adición del estrobano por la aparición de la resistencia en los insectos. Se explica el caso de la pérdida de sensibilidad de la mosca doméstica (Musca domestica), lo cual fue puesto de manifiesto en el XXIV Congreso Internacional de Química Industrial de París en noviembre de 1951. Esta capacidad de adaptación al medio de las mosca doméstica llevó a que se utilizaran nuevas sustancias activas. Pero al poco de utilizarlas aparecieron nuevas resistencias a estas. Se cita el estudio de dos autores que demostraron experimentalmente que al cabo de 5-10 generaciones, empezaban las moscas a ser capaces de resistir un insecticida. Y es por ello que fueron apareciendo otras sustancias organocloradas y, después, organofosforadas.

Es por ello que Cruz Verde encontró en el estrobano «un nuevo principio activo no tóxico que pudiera actuar junto con el DDT y Lindane dando rapidez de acción y que anulara la resistencia de los insectos». No se explica de quién fue el descubrimiento, pero Cruz Verde explica que lo posee en exclusiva y que lleva a que los insecticidas que lo contengan son más potentes y eficaces. Esto se puede ver en una gráfica en la tercera página que resume el estudio realizado por Cruz Verde (figura 4). Se puede ver como el estrobano aumenta la eficacia.

Las conclusiones del informe son claras. Se dice que al añadir estrobano, un insecticida es cinco veces más eficaz, la persistencia se prolonga más de dos meses y se anula la resistencia en los insectos (figura 5). Desconozco durante cuántos años Cruz Verde añadió estrobano a sus insecticidas.

Notas:

[1] C. Pradera. 23-05-2014. Relación de productos Cruz Verde de 1958. El desinsectador y desratizador.

[2] A. González Bueno & R. Rodríguez Nozal. 2018. Censo-guía de los laboratorios farmacéuticos activos durante el Franquismo (1936-1975). Real Academia Nacional de Farmacia. 820 p.

[3] A. Alfaro, 1974. Plaguicidas agrícolas y su aplicación (4a edición). Ministerio de Agricultura, Madrid. Monografías INIA, 4. 594 p.

[4] J. Gracia Martín. 2010. Estudio de contaminantes orgánicos y metales pesados en las costas de Gran Canaria. Tesis Doctoral. Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 470 p.

[5] W. V.  Hartwell et al. 1974. Aspects of Pesticidal use of Toxaphene and Strobane. Environmental Protection Agency. 279 p.

Fig 2. Página 1./ C. Pradera 01-2025

Fig 3. Página 2./ C. Pradera 01-2025

Fig 4. Página 3./ C. Pradera 01-2025

Fig 5. Página 4./ C. Pradera 01-2025

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