Una hembra de Anopheles atroparvus en Grañén (Huesca)

Fig 1. Arrozales en San Juan de Flumen (Huesca)./ Desinsectador 07-2017

Hace un par de semanas asistí al curso de Entomología Sanitaria y Control de Vectores de la Universidad de Zaragoza. Un curso que fue realizado en Grañén, población perteneciente a la comarca aragonesa de los Monegros. Es muy interesante esta zona, ya que un suelo destinado a los tradicionales cultivos de secano ha sufrido un cambio con cerca de 94.000 hectáreas de regadío. Una extensa red de canales lleva el agua hasta los cultivos. Y otra red la recoge y la lleva hasta el río Flumen, gracias a lo cual puede transportar tanta agua en verano como en invierno. Tanta agua es un bien, pero también facilita que dípteros hematófagos como simúlidos y culícidos tengan donde desarrollarse.

Fig 2. Situación de Grañén al norte. Y de la Cartuja de los Monegros al sur. En verde el campo de arroz donde hice un muestreo./ Google Earth

Una de las cosas que me propuse durante mi estancia en esa comarca fue la de encontrar algún mosquito del género Anopheles. Para ello realicé una búsqueda en un campo de arroz, aunque sin éxito. En la imagen número 1, se puede ver una panorámica de campos de arroz. Y en la imagen número 2, se puede ver la situación de estos campos en un mapa. Tenía esperanza por dos razones. Una porque allí hay cultivos propicios como campos de arroz que se encuentran en dos poblaciones aledañas, en San Juan de Flumen y en la Cartuja de los Monegros. Y otra porque en esta segunda población se dio en 2010 por vez primera desde hacía casi cuatro décadas el primer caso de transmisión autóctona de paludismo en España [1]. Ahora bien, ¡cómo es la vida!, fui a buscar larvas y adultos de Anopheles y no los encontré. Pero, cuando no lo buscaba, una hembra llegó hasta mí. Maravilloso. El jueves 13 de julio, estaba sentado en la terraza de una cafetería a eso de las 9 de la mañana en Grañén, cuando un mosquito se acercó volando. Se aproximó sobre un compañero de curso con quien charlaba. Le dije que no se moviera. Y cuando se posó lo cacé con la mano derecha. Y luego rápido lo pasé a mi mano izquierda para poder tomar las fotografías que se pueden ver en esta entrada. Quedó un poco destrozado.

Fig 3. Ejemplar de Anopheles atroparvus./ Desinsectador 07-2017

Al ver los palpos tan largos como la probóscide y las alas con pequeñas manchas me di cuenta de que era un Anopheles. Al principio no sabía de qué especie se trataba. Pero fue gracias a Ángela Martínez [2], profesora y organizadora del curso, quien me dio una lista con las especies de mosquitos de la comarca [3]. Entonces supe que había cazado una hembra de Anopheles atroparvus. De hecho, la identificación fue sencilla, ya que se trata del único anofelino presente en la comarca. Si además de este, también estuviera citado para la comarca Anopheles maculipennis, me veo incapaz de distinguir entre ambas especies. Esto ya es para especialistas. Esta captura me alegró mucho, porque era la primera vez que veía una hembra de esta especie. Y no una especie cualquiera, sino una que ha jugado un papel esencial en la transmisión del paludismo en nuestro país. De hecho, fue esta especie la responsable de la transmisión de Plasmodium vivax ven 2010 en la Cartuja de los Monegros.

Fig 4. Ejemplar de Anopheles atroparvus./ Desinsectador 07-2017

Como sabemos, Anopheles atroparvus se trata del vector más eficaz de esta enfermedad en la Península Ibérica. Por suerte, esta especie cría fuera de zonas urbanas y no es muy antropófila. Antes que picar a personas, pican a otros animales. Digamos que somos plato de segunda. Cuando España era un país en la que la mayor parte de la población vivía en el medio rural y con unos medios de vida de subsistencia, este mosquito tenía un papel muy importante. Las hembras de Anopheles atroparvus entraban en las cuadras y establos para alimentarse de los animales domésticos. Y también allí se refugiaban durante el invierno. Antaño, las casas estaban mal aisladas del exterior. Y en las casas no había casi separaciones entre las personas y los animales. Era habitual que los mozos y peones durmieran en las cuadras. O en muchas casas, la planta bajas estaba destinada a los animales. Entonces, las hembras de Anopheles atroparvus pasaban de un lado a otro sin problemas. Esto que comento es importante, porque además de todo lo que se llegó a hacer por erradicar el paludismo, la mejora de la calidad de vida debió influir. El hecho de que disminuyera el número de animales en los pueblos (como los de tracción caballos, burros y asnos), la separación de las distintas partes de la casa, la mejora de los cerramientos de las casas (ventanas con vidrios), etc.

Fig 5. Ejemplar de Anopheles atroparvus./ Desinsectador 07-2017

Y respecto al caso de paludismo de 2010, ¿qué sucedió? Veamos un reporte escrito por Xavier Martínez Gómez para la revista Vacunas 2011:

«Una mujer de 44 años de edad, residente en la pequeña localidad oscense de Cartuja de Monegros (350 habitantes), presentó fiebre el día 20 de septiembre de 2010. Cinco días después fue diagnosticada de tonsilitis aguda y recibió como tratamiento amoxicilina-ácido clavulánico. Al no remitir los síntomas, el día 29 ingresó en el Hospital San Jorge de Huesca, por deterioro clínico, ictericia y fiebre. Ese mismo día se le detectó macrocitosis en el hemograma, por lo que se optó por realizar un frotis sanguíneo que evidenció la presencia de Plasmodium spp., y se inició tratamiento con cloroquina y primaquina. El día 1 de octubre fue dada de alta, y tres días después el Centro Nacional de Microbiología (Madrid) confirmó que se trataba de P. vivax. Los servicios de vigilancia epidemiológica de la región notificaron, el 28 de octubre, la detección de Anopheles atroparvus infectados e infectivos por P. vivax en muestras de la granja propiedad de la paciente.»

Fig 6. Ejemplar de Anopheles atroparvus./ Desinsectador 07-2017

«Se evaluaron los antecedentes epidemiológicos del caso: negativos para viajes a áreas endémicas/epidémicas, contacto con personas que hubieran visitado o residido en áreas endémicas/epidémicas, cirugía previa, procedimientos invasivos previos, transfusiones sanguíneas previas, adicción a drogas parenterales o tratamientos intravenosos, y visitas a aeropuertos en fechas cercanas al diagnóstico. Sí había estado expuesta a mosquitos, ya que la paciente vivía en una granja, en un entorno rural donde se confirmó la presencia de Anopheles atroparvus, que posteriormente resultaron positivos para P. vivax. No pudo confirmarse el origen infectivo de los mosquitos de la zona, al ser éste el único caso diagnosticado.» [4]

Leído el último párrafo, uno no entiende cómo se infectaron los mosquitos con Plasmodium vivax. Pero el parásito no llegó solo. Sin embargo, durante el curso realizado en Grañén, se explicó que el origen estuvo en unos temporeros de origen paquistaní. En época de recogida de la cosecha hacen falta muchas manos. En la actualidad hay unas 800 hectáreas dedicadas al cultivo del arroz. Sin embargo, parece que los años en que hay subvenciones a su cultivo aumenta el número de campos. Es posible que en 2010 se diera un mayor cultivo que puso en circulación más mosquitos de la cuenta. Además, la persona infectada vivía en una granja, lo que ejercía de atractivo para la llegada de mosquitos.

Varios de los profesores que impartieron clases en el curso de Entomología Sanitaria de Grañén fueron los responsables de trabajar en la zona cuando se confirmó la infección de Plasmodium vivax. Localizaron el foco larvario y encontraron las hembras infectadas. Y llevaron a cabo el tratamiento de control. Fue para mí un privilegio poder aprender un poco de lo mucho que saben estas personas y de lo bien que hacen su trabajo. Es un lujo que un curso de tal calibre lleve ya 16 ediciones [5].

Notas:

[1] Aragón registra el primer caso de malaria autóctona  en España desde 1961. Heraldo, 08-10-2010.

[2] Responsable de Monegros Servicios Medioambientales SL, empresa pública que gestiona el control de mosca negra y mosquitos.

[3] Se pueden encontrar 9 especies de culícidos en la comarca: Aedes caspius, Aedes vexans, Aedes stricticus, Cules pipiens, Culex theileri, Culex modestus, Culiseta subochrea, Culiseta longiareolata, Anopheles atroparvus.

[4] Martínez Gómez, Xavier: Brotes epidémicos en el mundo en 2010. Vacunas, 2011, pp 7-26.

[5] http://entomologia.monegros.net/

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