Sobre el cazador enmascarado, Reduvius personatus (Heteroptera, Reduviidae)

Fig 1. Zona de fábrica de piensos con Tribolium y Tenebrio./ C. Pradera 08-2020

C. Pradera, Barcelona, 16-05-2021

Hace dos años pude observar una ninfa de cazador enmascarado (Reduvius personatus) en una granja porcina de Caldes de Montbui, Vallès Oriental. Estaba sobre una pared bien camuflada, totalmente cubierta de polvo. Se movía sigilosamente, pasito a pasito, casi de manera imperceptible. Parecía una ninfa del tercer o cuarto estadio. La descubrí de casualidad. A partir de entonces, me quedé con la idea de capturar alguna ninfa para alimentarla hasta que se convirtiera en adulto.

Por suerte, el año pasado encontré ninfas en una fábrica de piensos cercana a Vic. A finales de agosto recogí un par de ninfas para criarlas en casa. Las busqué en partes de la fábrica que quedaban ocultas donde hay presas en abundancia (figuras 1). Parecían del cuarto estadio. Tomé algunas imágenes de las ninfas con ayuda del móvil, pero no quedaron nítidas, aunque dan cuenta de su capacidad de camuflaje (figuras 2-3,5-7).

Antes de llegar el invierno, ambas ninfas hicieron una muda. Cuando llegó el frío se quedaron casi inmóviles (diapausa) y no las alimenté hasta finales de invierno con la subida de temperaturas. Y justo en marzo de este año, encontré en la fábrica otra ninfa que también me llevé a casa (figuras 9-10). Pues bien, la semana pasada completaron su crecimiento las dos ninfas que recogí en agosto. Se convirtieron en dos bellos adultos (figuras 12-14). Han tardado nueve meses en llegar a adulto. Ahora estoy a la espera de que mude la ninfa que recogí en marzo.

Fig 2. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 08-2020

En la imagen número 1, se puede ver una de las zonas donde encontré las ninfas en la fábrica de piensos. Se trata de un lugar apartado que queda en la oscuridad todo el día. Allí abundan las larvas de coleópteros como Tribolium, Tenebrio, Anthrenus y Attagenus, y también de polillas de la harina como Ephestia y Plodia. Es un buen lugar para que el cazador enmascarado encuentre sus presas. La industria de harinas y piensos tiene procesos de transformación que no son estancos. Se hace imposible mantener las instalaciones limpias y más cuando hablamos de grandes fábricas. La harina y otros restos orgánicos se acaba depositando en cualquier rincón. Por otra parte, en la carga y descarga se escapa grano o producto acabado. En resumen, hay un montón de alimento disponible para todas los animales que clasificamos como plaga: palomas, ratas, ratones, cucarachas, moscas, hormigas y, en especial, para aquellos insectos que denominamos plagas de los productos almacenados (IPA). Esta situación, desde mi punto de vista, es muy interesante. Y una fábrica de transformación de granos o procesamiento de harinas es un auténtica mina de sorpresas.

Fig 3. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 08-2020

SOBRE LAS PICADURAS

El cazador enmascarado, como otros redúvidos, puede infligir picaduras a personas. Son realizadas como defensa cuando nos acercamos de manera accidental. En este punto, no me he encontrado ningún caso de picadura por esta especie ni me ha llegado ninguno. Todo lo que sé al respecto es de haberlo leído en la literatura científica. La probabilidad de picadura en este redúvido sería mayor que en otras especies de la misma familia, ya que puede completar su ciclo de vida en el interior de edificios.

Ahora bien, es lógico que los casos de picaduras serían más abundantes medio siglo atrás cuando las condiciones de higiene eran otras y las casas tenían una técnica de construcción y materiales diferentes. Y a esto hay que añadir que entonces la mayor parte de la población vivía en el medio rural, cosa que hoy en día es justo lo contrario. En la actualidad, por lo general, las casas se encuentran limpias y hay pocas presas de las que se pudiera alimentar el cazador enmascarado. Es cierto que como depredador puede permanecer largo tiempo sin alimentarse. Sin embargo, llevo unos cuantos años en el sector de control de plagas y no recuerdo haber encontrado un ejemplar de esta especie en una trampa adhesiva de monitoreo.

Respecto a la zona donde resido, en el noreste de la Península Ibérica, J. Ribes explica, en ‘Contribución al estudio de los Reduviidae de Cataluña’ de 1961 [1], que R. personatus “suele encontrársele en almacenes, zaquizamíes, pajares, trojes, derribos y bajo piedras, tocones y maleza”. Según esto, podemos clasificar a esta especie como antropófila.

En libros antiguos que tengo en mi biblioteca he buscado información sobre el cazador enmascarado.  Como se verá, el cazador enmascarado aparecía en los libros de Parasitología porque se lo consideraba hematófago. Luego se vio que no lo era y que picaba de manera defensiva. Hoy en día, ya no aparece este redúvido en esta disciplina y queda para los libros de Entomología Sanitaria como causante de molestias a personas. A continuación transcribo algunos textos tal cual, sin modificar la ortografía.

Respecto a su presencia en España, Laureano Pérez Arcas, en ‘Elementos de Zoología’ de 1872 [2], explica que es «comun en Europa el R. personatus L., que vive en lo interior de las casas, alimentándose de moscas en sus diversos estados: en los alrededores de Madrid lo son más el R. annulatus L., aegyptius F., etc.» (Pág. 450). Este es el texto más antiguo que he encontrado en el que se menciona la especie. Desconozco hasta qué punto este autor tiene razón en sus afirmaciones.

J. Guiart, en su ‘Manual de Parasitología’ publicado en España en 1917 [3], escribe lo siguiente sobre los reduvios: «Son chinches alados que atacan á veces al hombre, con picaduras muy dolorosas. El más conocido es el reduvius personatus ó reduvio manchado, que es muy frecuente en Francia. Su larva vive en los ángulos de las habitaciones, donde se disimula sumergiéndose en el polvo y en los detritus, de donde el nombre específico del animal; esta larva vive de rapiña y, gracias á su enmascaramiento, puede aproximarse á los pequeños animales de que hace presa, como son las moscas, arañas ó las chinches de las camas. En estado adulto, vuela en los bosques y en las casas. Se le encuentra sobre todo cerca de los hornos y chimeneas. Es un animal de forma alargada, de 1’5 á 2 centímetros de longitud, aplanado en el sentido transversal y pardo-negruzco. Su picadura es más dolorosa que la de la abeja y determina inmediatamente la hinchazón del miembro lesionado; además, la picadura con facilidad se inflama y da lugar á fiebre, con vértigos, vómitos y sudores fríos. Estos síntomas pueden persistir durante tres ó cuatro días.» (Págs. 601-602).

Juan Gil Collado, en su opúsculo titulado ‘Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades’ de 1927 [4], dedica un párrafo a los heterópteros no hematófagos: «Dentro de él tenemos algunos que pican al hombre en su propia defensa o son hematófagos accidentalmente, como el género Reduvius, cuya especie personatus ha sido acusada repetidamente de hematófaga, y en las misma familia hay algunos géneros exóticos que están adaptados a chupar sangre.» (Pág. 12). El autor desmiente que sean hematófagos.

En el manual de Parasitología de 1964 de F. Gracia Dorado et al. [5], se dedica un espacio a los redúvidos hematófagos. Se menciona en primer lugar al cazador enmascarado para puntualizar que tan solo pica: «El Reduvius personatus es esencialmente campestre pero penetra en las casas con intención de nutrirse sobre las chinches, si bien algunas veces ataca al hombre, produciéndole dolorosas picaduras.» (Pág. 850).

Y para acabar, una última cita de F. Fernández Rubio et al. en la edición de 2011 de ‘Artrópodos en Medicina y Veterinaria’ [6]. Respecto a los redúvidos no hematófagos se explica: «Sienten atracción lumínica y suelen ser depredadores de otros insectos, aunque las especies del Neotropicum con frecuencia pican a vertebrados. La picadura puede ser muy dolorosa, especialmente en las especies asiáticas, por los componentes de su saliva, provista de anticoagulantes, aunque las especies americanas (más adaptadas al parasitismo de vertebrados) no producen tanto dolor. En el Paleártico, especialmente en el sur, es frecuente la presencia de Reduvius personatus con marcada atracción lumínica, y que, como autodefensa, puede picar al hombre ». (Pág. 210).

SOBRE SU DISTRIBUCIÓN

M. Javahery dedicó en 2019 un excelente artículo donde estudió al cazado enmascarado [7]. Según este autor se trata de una especie originaria del paleártico que fue introducida en América del Norte en algún momento del s. XIX. Como se puede ver en la imagen número 4, en el paleártico ocuparía un área que iría des norte a sur, desde Escandinavia hasta el Magreb, y de oeste a este, desde la Península Ibérica hasta Irán. Y en América del Norte se encontraría en expansión ligado al movimiento de objetos y mercancías.

Fig 4. Distribución según M. Javahery (2019) [7]

SOBRE SU CICLO DE VIDA 

Como otros heterópteros, el cazador enmascarado pasa por el estadio de huevo, cinco estadios ninfales y adulto. Dependiendo de la latitud puede completar su ciclo en uno o dos años. Este asunto es interesante. M. Javahery estudió el cazador enmascarado en Canadá. Recolectó individuos y los crió durante varios años. Constató que en aquel país necesitaba dos años para completar su ciclo. Presentaban diapausa el tercer y quinto estadio para pasar el primer y segundo invierno respectivamente. Esta situación sería la misma para las poblaciones más al norte de Europa. En el noreste de la Península Ibérica donde vivo, teniendo en cuenta las temperaturas a las que llegamos a partir de junio, el ciclo será de un año.

Según M. Javahery la puesta de huevos se realiza durante el mes de junio. La hembra deposita de 3 a 5 huevos cada 24 horas hasta un total de 48 a 157 huevos. De media un macho adulto vive 68 días mientras que una hembra 88. Excepcionalmente, una hembra vivió hasta 217 días. Estos datos son todos de individuos criados en cautividad y bien nutridos. Como longitud del adulto, el autor apunta 17-21 mm.

Como comentaba, en todos estos años que llevo en control de plagas, no me había encontrado con el cazador enmascarado. No ha sido hasta que me he puesto a buscarlo en una fábrica de pienso. Aunque la tendencia desde hace años en fábricas, almacenes y viviendas hacia una mayor limpieza significa que esta especie será más escasa que en el pasado. Por tanto, desde un punto de vista sanitario, será menor la posibilidad de que pique a personas, cosa común en el pasado.

Dicho lo anterior, el cazador enmascarado se puede clasificar como de poco común en la actualidad. Esto contrasta con un redúvido exótico que ha sido introducido en la Península Ibérica y se encuentra en expansión. Se trata del Zelus renardii, depredador que se ha adaptado bien a los cultivos y al ambiente urbano. Y en algunas partes empieza a ser abundante. Este redúvido en invierno puede buscar refugio en el interior de viviendas, lo cual implica mayor posibilidad de que pique a personas [8]. Recientemente ha sido publicado un artículo donde se recogen casos de picaduras en España, lo cual da la impresión de que estas serán más comunes en el futuro [9].

Notas:

[2] J. Ribes. 1961. Contribución al estudio de los Reduviidae de Cataluña I. Miscelánea Zoológica, Vo 1, No 4, pp. 57- 73.

[2] Laureano Pérez Arcas. 1872. Elementos de Zoología. Imprenta de T. Fortanet, Madrid. 572 pp.

[3] J. Guiart. 1917. Manual de Parasitología. P. Salvat, Barcelona. 663 pp.

[4] Juan Gil Collado. 1927. Los insectos hematófagos y transmisores de enfermedades. Publicaciones de la Dirección General de Sanidad. José Molina, Madrid. 48 pp.

[5] F. Gracia Dorado, J. Gállego Berenguer & J. Gil Collado. 1964. Parasitología con nociones de Zoología general y aplicada. Artes Gráficas CIO, Madrid. 1333 pp.

[6] F. Fernández-Rubio, L. Moreno Fernández-Caparrós &  O. Soriano Hernando. 2011. Artrópodos en medicina y veterinaria (Segunda edición). Ministerio de Defensa, Madrid. 591 pp.

[7] M. Javahery. 2013. Natural history of Reduvius personatus Linnaeus (Hemiptera: Heteroptera: Reduviidae) in North America. Munis Entomology & Zoology, Vo 8, No 2, pp 685-703.

[8] C. Pradera. 27-01-2021. A propósito de un caso de picadura producida por Zelus renardii (Heteroptera, Reduviidae). El desinsectador y desratizador.

[9] Adrià Miralles-Núñez, Carlos Pradera & Juan A. Pujol Fructuoso. 2021. La problemática de las especies exóticas: el caso de las picaduras producidas por Zelus renardii Kolenati, 1857 (Hemiptera: Reduviidae) en España. Arquivos Entomolóxicos, Vol24, pp 133-138.

Fig 5. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 08-2020

Fig 6. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 08-2020

Fig 7. Muda de ninfa de R. personatus. / C. Pradera 08-2020

Fig 8. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 03-2021

Fig 9. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 03-2021

Fig 10. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 05-2021

Fig 11. Ninfa de R. personatus. / C. Pradera 05-2021

Fig 12. Adulto de R. personatus. / C. Pradera 05-2021

Fig 13. Adulto de R. personatus. / C. Pradera 05-2021

Fig 14. Adulto de R. personatus. / C. Pradera 05-2021

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