Cangrejo americano

Fig 1. Cangrejo americano en el Delta del Ebro./ Desinsectador 2015

Dedico la presente entrada a un animal considerado invasor que es bien conocido e interesante. Llegó para quedarse. Tiene sus detractores y su partidarios, porque hay especies invasoras que llegan de manera involuntaria. Pero las hay que llegan de manera voluntaria como es caso del cangrejo de río americano (Procambarus clarkii), también conocido como cangrejo rojo de río o, simplemente, cangrejo americano. No llegó como animal de compañía ni escondido entre las mercancías, sino que fue introducido en la Península Ibérica de manera intencionada para explotarlo y sacar beneficio económico. Veamos.

Fig 2. Cangrejo americano./ Desinsectador 2015

A principios de la década de 1970 el cangrejo de río europeo (Austropotamobius pallipes), también conocido como cangrejo autóctono, había sufrido una fuerte regresión a causa de la disminución de la calidad de las aguas. Además tenía una fuerte demanda por ser muy apreciada su carne en las cocinas de este país. El cangrejo americano era un buen sustituto. En EUA era muy apreciado y es la base de una importante industria de pesca y alimentaria. Y cosa importante soportaba aguas menos limpias que el cangrejo de río europeo y su capacidad de reproducción era mayor. Todo pintaba muy bien. Según parece, la primera introducción conocida acaeció en 1973 en un campo de los arrozales de Badajoz. Aunque tiene la pinta de que hubo introducciones anteriores. Para la ocasión trajeron 100 kilos de cangrejo procedentes de Luisiana. La aclimatación fue bien. Los cangrejos hicieron el camino inverso al de tantos millones de europeos que habían emigrado a América. En la segunda introducción conocida se contó con la ayuda del propio ICONA. Se realizó a mayor escala en las marismas del Guadalquivir donde parece que el cangrejo autóctono estaba ausente [1].

El cangrejo americano hizo lo que se le pedía, reproducirse en modo turbo, ya que contaba con todo lo necesario. Tengamos en cuenta que este animal tiene una dieta variada y no le hace ascos a nada siguiendo el secular proverbio de “lo que no mata engorda”. Con su introducción empezaron a llegar los beneficios. Y otras personas quisieron participar del pastel, cosa lógica, y pensaron en llevarlo a otras zonas. Según parece, en 1978 fue introducido en los arrozales de Valencia y, al año siguiente, en los del Delta del Ebro. Entre la ayuda del hombre y las propias capacidades de movilidad del cangrejo, hemos llegado a la situación actual. Y es que el cangrejo americano está presente en gran parte de ríos, lagos y marismas de toda la Península Ibérica. Aunque parece que su poder colonizador tiene un límite, porque este animal no soporta el agua muy fría. En este punto, sintonizo con él, puesto que yo tampoco la soporto.

Fig 3. Cangrejo americano./ Desinsectador 2015

Los efectos de su presencia se hacen notar. Y además son controvertidos. El principal impacto es sobre el cangrejo autóctono, que no puede hacer frente al poder colonizador de su pariente americano. Pero es que además, este no solo compite por el palmo de tierra, sino que diezma las poblaciones del cangrejo autóctono porque es portador del hongo Aphanomyces astaci. Y este hongo provoca la llamada peste del cangrejo (afanomicosis) en su pariente europeo que ha quedado relegado a cabeceras de ríos donde las aguas son frías y limpias donde se encuentra en reducido número. Pero la lista de afectados va más allá, ya que el cangrejo americano se reproduce en gran número y necesita alimento. Así que los siguientes en pagar son los anfibios que disminuyen en número.

Sin embargo, otras especies se ven beneficiadas por su elevada tasa de reproducción como es el caso de las aves y de algún mamífero como es el caso de la nutria que tan amenazada estuvo en el pasado. En el caso de las aves están los grandes beneficiados como las cigüeñas que cuentan con un largo pico a prueba de las grandes pinzas. Nada tiene que hacer el cangrejo para defenderse, sino huir o esconderse en su refugio. Pero si ve que no tiene escapatoria, te muestra sus pinzas a modo de un pistolero de película del Oeste que desenfunda sus dos revólveres. En la imagen número 4, se puede ver un cangrejo en modo defensa. Imagino pues, que las pequeñas aves verán este manjar como más inaccesible. Aunque constaté un hecho divertido en una carretera del Delta del Ebro que fue donde tomé todas las imágenes para esta entrada hace un par de semanas. Había sobre un cable del tendido eléctrico que cruzaba la carretera un grupo de pequeñas aves. Me pregunté qué hacían y vi que en la carretera había cangrejos chafados por las ruedas de los coches. Observé que los campos ya estaban preparados para la siega del arroz y estaban siendo desecados. Deduzco que, ante la creciente sequía, algunos cangrejos emprendían la marcha y al atravesar la carretera perecían aplastados.

Fig 4. Cangrejo americano mostrando sus pinzas./ Desinsectador 2015

En el Delta del Ebro este cangrejo abunda en gran número. El mayor problema que representa es para la estabilidad de los cultivos, ya que el cangrejo erosiona el terreno en gran medida. Excava un refugio que consiste en una galería larga, de hasta 1’5 metros, que afecta a la estabilidad de los muros de acequias y a los que separan unos campos de otros. Por otra parte, el cangrejo americano ha representado un importante beneficio por la actividad económica que ha generado [2]. Parte de la producción parece que iba antes a los EUA. Y ahora parece que también van para China.

Ahora bien, el cangrejo americano no es el único foráneo, porque junto con este llegó el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus) proveniente de California. Parece ser que su introducción se produjo de manera diferente. A principios de la década de 1970 fue objeto de cría en un par de piscifactorías de cuyos límites se escaparon ejemplares. Posteriormente, también hubo particulares que lo introdujeron cuando fue permitida su pesca. Sin embargo, el gran responsable de su introducción fue la Administración cuando lo introdujo a gran escala para contrarrestar el avance del cangrejo americano [3]. Una medida poco afortunada, porque no afectó a la expansión del cangrejo americano y además puso aun más contra las cuerdas al cangrejo autóctono, ya que tiene unas características ecológicas similares a este. Esto ha convertido que el cangrejo señal sea más abundante en las zonas de aguas frías que el cangrejo rojo [4].

Fig 5. Cangrejo americano en el Delta del Ebro./ Desinsectador 2015

Estos dos cangrejos no son los únicos introducidos. Hay un par especies más como el cangrejo americano rallado (Orconectes limosus), muy extendido en Francia, y el cangrejo chino (Eriocheir sinensis). Ambas están bien establecidas y seguramente irán a más. Luego está cangrejo australiano (Cherax destructor), recientemente introducido y localizado en la provincia de Zaragoza. Y también están los cangrejos que se intentaron introducir, pero no se adaptaron como cangrejo noble europeo (Astacus astacus), el cangrejo del este de Europa (Astacus leptodactylus) y un cangrejo americano, el Procambarus zonangulus, los cuales son sensibles a la afanomicosis [5].

Todo este asunto relacionado con el cangrejo americano y otras especies es muy interesante. Hay que añadir que tiene un componente mítico y es porque el cangrejo autóctono era considerado una delicia culinaria que ha quedado grabado en las papilas gustativas de muchas personas. Se ha escrito mucho sobre el peligro de la introducción de especies y de cómo afecta a las autóctonas. Sin embargo, en toda este asunto de cangrejos habría un giro inesperado propio de la trama de una película de intriga. Resulta que, según un estudio, el cangrejo de río autóctono en realidad no sería autóctono [6]. ¡Qué me dices! Que sí, que sí. Parece que se han realizado estudios genéticos que confirman su parentesco con los cangrejos de la misma especie que habitan la Península Itálica. Según investigaciones históricas, “en 1588 el Gran Duque de la Toscana ordenó el envío de un cargamento de cangrejos con destino Madrid”. A partir de aquí, los cangrejeros de la época lo fueron introduciendo por toda la Península Ibérica de la misma manera que se ha hecho con el cangrejo americano:

«A lo largo de los siglos XVII y XVIII, los cangrejos de río se introdujeron en la Meseta Norte y el Valle del Ebro. La expansión de la especie se intensificó, mediante numerosas introducciones, durante el siglo XIX y continuó durante el siglo XX, hasta ocupar prácticamente todas las zonas calizas de la península Ibérica.» [6]

Para acabar, comentar que de todo esto yo extraigo algunas conclusiones importantes. La primera es que las especies invasoras vienen de largo. Desdramaticemos. El que puedan llegar a lugares a los que no podrían llegar por sus propios medios, es una oportunidad que algunas especies aprovechan y otras no. Esto implica un desequilibrio del medio donde son introducidos. Pero el Universo tiende al equilibrio. A cada especie se le dará su lugar y tamaño adecuado. La segunda conclusión es que una especie invasora que se adapta bien no te la sacas de encima ni invirtiendo millones de euros de los que no disponemos para ello. Casos hay muchos. Los cangrejos introducidos son un ejemplo. La consecuencia es que hay que aprender a vivir con ellos. A veces considero raro que haya especies que se las considere invasoras como la hormiga argentina (Linepithema humile) que lleva en al Península Ibérica más de 100 años en determinados o la carpa (Cyprinus carpio) introducida por los romanos.

Notas:

[1] Otero Spagnuolo, María: Cangrejo rojo americano: historia de su introducción en España, 2013, suite101.net.

[2] El cangrejo rojo sobrevive al ladrillo, El Mundo, 17-11-2014.

[3] Alonso Gutiérrez, Fernando y Rocío Martínez Collalbo: La dispersión de los cangrejos rojo y señal en Castilla-La Mancha: ¿son válidas las medidas de gestión de especies invasoras a nivel geográfico de comunidad autónoma?, Foresta, nº 47-48, Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, pp 244-252.

[4] Rosa, Ernesto; Juan José Martínez, Ángel Serdio y Javier Espinosa: Los cangrejos de río en Cantabria: historia, situación actual y perspectivas de futuro, Locustella – Anuario de la Naturaleza de Cantabria, nº 4, http://www.locustella.org/

[5] Diagnosis de la fauna exótica invasora, IHOBE, Sociedad Pública del Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco, Bilbao, 2009.

[6] El cangrejo de río no es autóctono, CSIC, 15-07-2015, http://www.csic.es/

Fig 6. Cangrejo americano a la salida de su refugio./ Desinsectador 2015

Fig 7. Refugio de cangrejo americano en el Delta del Ebro./ Desinsectador 2015

Fig 8. Refugio de cangrejo americano en el Delta del Ebro./ Desinsectador 2015

2 comentarios en “Cangrejo americano

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