Insecticida Bloom

Fig 1. Envases de Bloom que guardo en una estantería./ Desinsectador 2015

Fgi 2. Envases de Bloom Max de la década de 1990./ Desinsectador 2015

Bloom es una marca de insecticidas que lleva muchos años en el mercado. Y es bien conocida por los consumidores. Escribir su historia daría para un librito. Por poner un ejemplo de su importancia, en 1997, en el registro de biocidas del Ministerio de Sanidad, esta marca contaba con 12 formulaciones registradas. Y a día de hoy, cuenta con 27. Ahí es nada. En este posteo voy a anotar algunos datos sobre Bloom. Empezaré por comentar que tengo guardados en una estantería algunos botes de esta marca. En la imagen número 1 se pueden ver tres de ellos. El más antiguo que tengo es el que está situado en el centro. Creo que es de finales de la década de 1980, ya que como fabricante aparece Cruz-Verde Legrain SA, compañía creada hacia 1987 con la unión de Cruz Verde y Legrain. El número de registro de la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios es el 1316. Su composición es a base de dos piretroides: d-fenotrín al 0’05% y tetrametrina al 0’45%. La mezcla de estas dos materias activas es común en insecticidas similares destinados a combatir insectos voladores.

Un aspecto interesante de este bote de espray es el dibujo de una mosca que parece caer en barrena por la acción de Bloom. La imagen de esta mosca estuvo presente como motivo central desde finales de la década de 1960 hasta principios de la década de 1990. A partir de esta década, la mosca se hace más pequeña y el nombre de la marca toma un mayor protagonismo, tal y como se puede ver en la imagen número 2.

Fig 3. Anuncio publicado en La Vanguardia el 15 de julio de 1965, página 3.

Bloom apareció en el mercado en 1965. En la imagen número 3, se puede ver el primer anuncio que he encontrado en prensa escrita. Fue publicado en varias ocasiones en el periódico La Vanguardia durante el mes de julio. Bloom se publicita como un insecticida concentrado que es más efectivo que el resto de insecticidas contra moscas y mosquitos. Tan solo son necesarias cuatro pulsaciones para desinsectar una habitación. Y para dar a entender esta gran capacidad de derribo de una manera sonora, qué mejor cosa que bautizar el nuevo producto con el nombre de explosivo de Bloom. El producto actúa como un cañonazo. Y visualmente se recoge con las letras de la marca descolocadas de su sitio en  la línea de escritura. Encima de estas, se dibujan líneas divergentes que muestran la onda expansiva de la explosión. No sé qué materias activas debía incorporar Bloom. Seguramente uno de estos fuera un piretroide con gran efecto de choque.

Fig 4. Anuncio publicado en La Vanguardia el 12 de julio de 1967, página 44.

Otro aspecto a destacar de este anuncio es que aparece el precio de esta manera: “solo cuesta 45 pesetas.” Seguramente se tratara de un precio ajustado que obligara a la competencia a maniobrar. Pero es que además viene a decir que el precio es poco teniendo en cuenta los resultados. Hay que tener en cuenta que, en España, los botes de espray se empezaron a introducir en el mercado a gran escala a principios de la década de 1960. En esa época, para desinsectar una habitación, el utensilio más utilizado debía ser el pulverizador clásico de émbolo. Por eso en el anuncio se lee que Bloom es “más cómodo y más barato que un insecticida a granel.” Es decir, que una carga de insecticida líquido para llenar el pulverizados de émbolo.

En la imagen número 4, se puede ver un anuncio publicitario de 1967. Corresponde a la segunda campaña en prensa escrita. Cruz Verde se dirige al consumidor aduciendo cuatro razones por las que debe comprar el insecticida. La razón más importante es que se trata de un producto económico y aporta datos. Se trata de un producto concentrado y se requiere gastar poco para desinsectar una habitación. En 4 segundos de aplicación se gastan 0’4 gramos de producto. Total 10 céntimos de las 45 pesetas que costaba. Lo escrito se refuerza de una manera visual con la imagen de una balanza que se decanta por Bloom. En este anuncio ya aparece la mosca cayendo en barrena en la etiqueta. Las letras están en la parte inferior. Importante es que el anuncio incluye un buen eslogan: “Use Bloom y viva tranquilo.”

Fig 5. Anuncio publicado en La Vanguardia el 23 de junio de 1970, página 34.

A finales de la década de 1960, el DDT empezó a tener mala prensa. La población fue informada de todos los problemas que había conllevado un uso tan intensivo y extensivo que se había hecho desde 1945. De hecho, Cruz Verde nació en ese año para comercializar insecticidas a base de este compuesto organoclorado. Con el cambio de mentalidad, había que desmarcarse del DDT y Cruz Verde hizo constar que sus productos para uso doméstico estaban libres. En 1970 apareció una nueva campaña en prensa escrita en la que un par de palomas volaban junto a un bote de Bloom. Recordemos que en aquella época se acusó al DDT de ser el culpable de la disminución de rapaces, ya que la bioacumulación en el cuerpo de estas hacía que los huevos se formaran con una cáscara más delgada. Bloom debía aparecer como un producto seguro para las personas y para el medio ambiente.

En las imágenes 6, 7 y 8 se pueden ver tres carteles publicitarios diseñados por el Josep Artigas. Se trata de un reconocido diseñador que trabajó para la Cruz Verde. De este autor es el famoso armario de Polil. Hay que tener en cuenta que esta compañía fue pionera en la publicidad. Gran parte de los beneficios los invertía en esta, cosa no muy común en la época. Se dedicaron esfuerzos en buscar buenos nombres para las marcas, buenos logotipos y excelentes carteles. De los tres carteles, el que más me gusta es el segundo (figura 7). Está muy bien pensado para mostrar que Bloom es respetuoso con la salud. Se puede ver un bote de Bloom que abraza una casa y una flor. Pero el detalle que aporta significado es que tiene un aspecto naif, como si lo hubiera dibujado un niño.

Para acabar, anotar algún aspecto histórico sobre Cruz Verde. En 1973 la compañía fue vendida a la multinacional Zoecon-Syntex. Y de esta pasó a otra, a Sara Lee, en 1982. En 1987, Sara Lee adquirió Legrain y juntó ambas compañías. En la actualidad, las marcas de Cruz Verde están dispersas, ya que Sara Lee las fue vendiendo por separado. Cucal, Bloom, Carcomín y Cebralín están en manos de Spotless Iberia. Polil está en manos de SC Johnson. Sanex, en manos de Colgate Palmolive. Y Ambi-Pur pertenece ahora a Procter & Gamble.

Fig 6. Cartel de 1967 de Josep Artigas.

Fig 7. Cartel de Josp Artigas de 1967.

Fig 8. Cartel de 1972 de Josep Artigas.

3 comentarios en “Insecticida Bloom

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