Vías de penetración de un insecticida

Fig 1. Aplicación de un insecticida sobre un zócalo para que actúe por contacto./ Desinsectador 08-2014

Los fabricantes de insecticidas no suelen entretenerse en explicar al público sobre cómo funcionan sus productos. La publicidad es cara y hay que aprovechar la ocasión. Los anuncios tienen que ser directos. No hay que poner muchas palabras. Las justas. Es importante potenciar la capacidad poética de las imágenes para que el mensaje subyacente atraviese la barrera de la razón de la misma manera que un atleta usa su pértiga para sortear el listón. Quien haya leído anteriores entradas de este blog, sabrá que soy muy crítico con la publicidad, porque esta, por naturaleza, tiende a la exageraciónn, cuando no al engaño. ¿Alguien ha visto algún producto anunciado que se dijera que es malo? Y sin embargo, hay productos malos. Todos los insecticidas prometen maravillas y muchos hacen uso del círculo vicioso: si no consigues los resultados que prometen, es que no has utilizado correctamente el producto.

Hace poco me encontré con un anuncio de insecticidas diferente que fue publicado en 1954 en el periódico La Vanguardia (figura 2). La compañía Cruz Verde hizo una campaña divulgativa titulada ‘Cómo mueren los insectos’. Era una manera diferente de publicitar sus productos. Esto, creo yo, tan solo lo puede hacer una compañía importante y que, además, tenga el reconocimiento del público. Es el caso de Cruz Verde en la década de 1950. A través de nueve viñetas se muestra las vías de penetración del insecticida. No se nos explica todo el proceso, es decir, cómo el insecticida ataca al sistema nervioso. No fuera que se dejara de comprar el producto. Tengamos en cuenta que, en aquella época, los insecticidas no olían, no manchaban y no eran nocivos para las personas, a pesar de estar formulados con materias activas organocloradas tales como DDT y lindano.

Las vías de acceso de una materia activa insecticida al interior de un organismo son tres: ingestión, inhalación y contacto. Una vez dentro del insecto, el insecticida se difunde por todo el organismo. La mayor parte de insecticidas atacan al sistema nervioso, así que la célula nerviosa es la diana. Voy a explicar algunas generalidades. La primera vía de acceso es a través del aparato digestivo que tiene su entrada en la boca. Para conseguir que penetre una materia activa, se usan cebos líquidos o sólidos que atraigan a los insectos. Es la vía actualmente más usada en control de plagas, ya que es la forma más segura de provocar la intoxicación. Son productos bastante dirigidos, se usan en pequeñas cantidades y se colocan en los lugares por donde estos pasan. Para mayor protección de las personas, se pueden depositar en portacebos. Es necesario aplicarlos siempre lejos de objetos o superficies que puedan entrar en contacto con personas, así como aplicarlos en ausencia de alimentos.

La segunda vía es la penetración a través del sistema respiratorio, para lo cual la materia activa insecticida debe estar en suspensión en el ambiente, de esta manera entrará a través de los espiráculos de los insectos. Esta es la vía más peligrosa porque el aire puede trasladar el insecticida a otros lugares no deseados. Requiere el uso de plazo de seguridad en las zonas tratadas, es decir, de un periodo de tiempo en el que se considera que el insecticida está en suspensión y podría afectar a las personas. Un materia activa está en suspensión dependiendo de sus propias características, de la manera en qué está formulada o de su método de aplicación. Existen materias activas insecticidas que a temperatura ambiente se encuentran en estado gaseoso, como es el caso de los gases utilizados para fumigar. Otras materias activas son formuladas para ser puestas en suspensión. Tenemos, por ejemplo, los fumígenos que mediante una combustión suspenden la materia activa en forma de humo. Tenemos los vapores que son difundidos al calentar un líquido. Luego tenemos métodos de aplicación como la nebulización o la pulverización que genera una niebla formada por microgotas. A nivel doméstico, el formulado más usado para la creación de una nebulización es el bote de aerosol o espray. El formulado líquido se presuriza mediante un gas dentro de botes metálicos. Al pulsar el envase, el gas empuja el líquido insecticida hacia el exterior por un pequeño orificio que al salir se rompe en finas gotas. En estos formulados es importante el disolvente para ayudar a difundir la materia activa.

La tercera vía es por contacto. La materia activa penetra en un organismo a través de la cutícula que lo envuelve. La aplicación consiste en tratar superficies para que al pasar el insecto se vaya envenenando. Existen dos tipos de formulados para tratar superficies. O bien aplicamos un líquido para que deje una película de insecticida, o bien dispersamos polvo para que se adhiera a la cutícula. Si dejamos una película, la materia activa penetrará básicamente a través de las extremidades del insecto cuando este camine sobre la superficie tratada. Si aplicamos polvo, este quedará, además, adherido al cuerpo del insecto. En este punto es importante tener en cuenta que hay materias activas que tienen por sí mismas gran capacidad de penetración a través de la cutícula de los insectos. Si una materia activa no tiene gran capacidad de penetración, se lo puede formular con compuestos orgánicos que la ayuden a franquear la cutícula. Un aspecto importante a la hora de tratar superficies es sabe, si es porosa o rugosa. Esto determinará el formulado que debamos usar. No es lo mismo usar un concentrado emulsionable sobre una superficie porosa que unos polvos mojables.

La vía más rápida de penetración de una materia activa en un insecto es a través de su aparato respiratorio. Rápidamente el insecticida se traslada a la sangre y llega a las células nerviosas. Por contra, tiene poca residualidad, ya que en el momento en que este desaparezca del ambiente, dejará de tener efecto. La mejor manera de conseguir residualidad es mediante la aplicación de un insecticida sobre las superficies que entren en contacto con el insecto. En los insectos rastreros esto se consigue mediante un tratamiento perimetral impregnando los perfiles, esquinas, huevos y grietas de un local. Con esto conseguimos además un efecto barrera. En cuanto el insecto pase por las zona tratadas, el compuesto insecticida penetrará a través de las patas en el organismo. Cuanta mayor sean las superficies tratadas, mayor probabilidad de éxito.

Fig 2. Anuncio publicado en La Vanguardia el sábado 26 de junio de 1954, página 17.

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