Los piojos interrumpen un campamento de verano

He leído una interesante noticia respecto a los piojos: Un campamento de verano, cerrado por los piojos (ABC, 10-07-2014). Según se puede leer, una infestación de estos ectoparásitos obligó a adelantar en cinco días el regreso de los niños. Los responsables del campamento intentaron poner remedio, aunque sin éxito. Esta noticia nos hace conscientes de la capacidad de supervivencia de tan ínfimos insectos. Conozco unas cuantas personas a las que recomendaría la lectura de la noticia para ver si les hace reflexionar en la dirección correcta. Son muchos los padres que se dejan llevar por teorías conspiratorias que dicen que la culpa de que haya piojos es de los laboratorios que se lucran con la venta de pediculicidas. “Los crían y los sueltan”, se dice. Recuerdo no hace mucho que un padre me vino con el cuento. Yo le dije que no creía en esto que decía. Rematé diciendo que también había personas que creían que las empresas de control de plagas éramos quienes propagábamos las cucarachas.

Hay que tener en cuenta que los piojos llevan milenios sobre nuestras cabezas y no van a desaparecer sin presentar guerra. Una sola cabeza infestada puede provocar una infestación grave. Cuando llega la vuelta a la escuela en septiembre, los piojos se multiplican al tener tantas cabezas juntas bajo un mismo techo. Durante el otoño es cuando más publicidad se suele ver sobre pediculicidas. En una noticia he leído que se estima que se ven afectados un 30% de los alumnos en edad escolar y un 27% de los adultos (1). Ahí es nada.

En el mercado hay muchos pediculicidas. El negocio es importante y nada desdeñable. Tradicionalmente mandaban los matapiojos que estaban formulados a base de materias activas insecticidas. Los de antes de la década de 1950 estaban formulados a base de pelitre. Luego vinieron los formulados con organoclorados como DDT o lindano. Tras estos los formulados con organofosforados como malatión, que hasta hace poco estaba disponible en el mercado. Hoy en día hay alternativas al uso de insecticidas como el uso de siliconas. Recientemente se ha incorporado un producto llamado Inex que se vende como producto natural, ya que está formulado con aceite de oliva y aceite del árbol del té (2). Aunque parece que lo que hace diferente a este producto es el hecho de que el insecticida está dentro de microcápsulas poliméricas según la tecnología desarrollada por la doctora Pilar Mateo.

He de decir que soy un admirador de la doctora Mateo, pero este pediculicida no aporta nada nuevo. El aceite del árbol del té va hacer el mismo efecto sin estar microencapsulado y, además, cuesta más barato. Este aceite contiene terpenos con propiedades insecticidas. Además, Inex se vende acompañado de una lendrera. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, la lendrera es la verdadera herramienta para despiojar. Matar los adultos se puede hacer con muchos productos. Para mí, el más barato y letal es usar alcohol. Se moja la cabeza y se cubre con una toalla. El efecto es rápido. Aunque luego viene el trabajo de pasar la lendrera y retirar las liendres, ya que estas se encuentran bien aisladas del exterior y protegen bien al huevo. Para eliminar los piojos hay que currárselo. No hay varitas mágicas ni microcápsulas que valgan.

(1) Mitos y realidades del piojo, C. F., ABC, Madrid, 26-02-2014.

(2) http://www.fuerapiojos.net/

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