Carcoma del género Phymatodes

Fig 1. Al pie del leñero se pueden ver los cerambícidos muertos. / Desinsectador 2012.

Esta mañana he estado en un cliente que tenía un leñero en la zona del aparcamiento. Yo estaba haciendo una desratización y me dedicaba a ver si el raticida estaba en buen estado. Al pie del leñero se podían observar un buen número de insectos. Cuanto más cerca de este, mayor era el número de insectos. La mayoría estaban muertos y algunos se arrastraban moribundos. No es la primera vez que me encuentro con una estampa similar. De hecho, es corriente  encontrarse con algo parecido si el leñero tiene troncos que llevan un buen tiempo acumulados. Me he acercado y he recogido 9 ejemplares de este insecto para identificarlos. ¿De qué insecto se trataba?

Sin ser un experto en entomología, las pistas me han llevado a ponerle nombre al género al que pertenecen estos insectos. Creo que se trata de un Phytamodes. Puede que se trate de un Phytamodes testaceus. Nada más ver los agujeros que había en los troncos, ya indicaba que se trataba de un insecto xilófago de grandes dimensiones: agujeros ovalados y de unos 10 mm de diámetro. Las carcomas de este género pertenecen a la familia de los cerambícidos (Cerambicydae). Los representantes más conocidos de esta familia de coleópteros son Hylotrupes  Bajulus y Hesperophanes cinereus. Una pista que ayuda a determinar es el tipo de madera que había acumulada en el leñero. Lo normal es que en el hogar quememos madera de árboles de tipo planifolio, ya que tiene mayor poder de combustión, en vez de madera de conífera. Por poner un ejemplo, el H. cinereus suele atacar maderas de planifolios, mientras que el H. bajulus prefiere maderas de coníferas.

Sobre Phymatodes testaceus, Gustav Kraemer Koeller (1958) [1] dice lo siguiente:

«Esta especie, variable en su color y muy común en Europa, ataca frondosas y coníferas, pero preferentemente al roble, castaño y otras maderas duras de las frondosas. Algunas veces han causado daños algo considerables en almacenes de maderas (contrachapeados) o entrando unos centímetros en maderas no descortezadas. Su perforación de salida, muy típica, está casi siempre en un ángulo no recto a las superficie.»

Los tamaños de los 9 ejemplares recogidos son aproximadamente estos: 2 de 10 mm, 2 de 11 mm, 4 de 12 mm y 1 de 14 mm. Todos, a excepción de uno, tenían la cabeza del mismo color que el resto del cuerpo. Lo cual significa que hay dimorfismo sexual entre ambos sexos. El ejemplar de excepción tenía la cabeza negra y una longitud de 12 mm.

La hembra de este coleóptero pone un centenar de huevos en las hendiduras de la madera. La larva es de color blanco. Posee unos poderosos dientes que le permiten horadar la madera de los planifolios. No atacan la madera a un nivel superficial como otros coleópteros xilófagos, sino que la atacan más hacia el centro, lo cual puede provocar unos daños importantes en la madera que ponen en peligro su resistencia mecánica. El ciclo de vida es de entre 1 y 2 años, dependiendo de si el clima es más o menos frío. El adulto emerge entre mayo y julio.

Notas:

[1] Kraemer Koeller, Gustav: Compendio de la conservación de maderas, Imprenta cervantina, Santander, 1958, Depósito Legal 122-1958 (página 127).

Fig 2. Imagen de cuatro de los nueve ejemplares recogidos para identificar. El primero por la parte izquierda inferior tiene la cabeza negra. / Desinsectador 2012.

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